Capsulas de Carreño

En el glorioso recuerdo de aquel 31 de mayo de 1989

Campeones de Copa Libertadores 1989. Luis Carlos Perea, Andrés Escobar (fallecido), Albeiro Usuriaga, Gildardo Gómez, Leonel Álvarez, René Higuita. Abajo: Alexis García, Jaime Arango, Luis Alfonso Fajardo, León Villa, Felipe Pérez (fallecido). Foto tomada de la cuenta X @ElColeccioniste.

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Por Raúl Philippe Montoya.
Especial para Cápsulas.

 

 

Es difícil poner en un texto toda esa amalgama de sentimientos de un hincha de Atlético Nacional común y corriente como el que esto escribe, de ese 31 de mayo de 1989 cuando el equipo Verde gana la Copa Libertadores en forma dramática y brillante, culminando un proceso de dos años y medio con jugadores criollos que hasta esa fecha era el más exitoso en la historia del fútbol colombiano.

Las veinticuatro horas antes del penal n°18 de Leonel Álvarez transcurren entre demasiado lentas hasta la velocidad de la luz especialmente en el primer tiempo del partido. Recuerdo que todo comenzó a eso de las 10:30 pm del 30 de mayo cuando poco a poco fuimos llegando todos los hinchas que íbamos para Bogotá en bus, al lugar donde habíamos sido citados que era la avenida La Playa con Junín al frente del edificio Coltejer en pleno centro de Medellín.

A eso de las 11:30 pm los buses estaban entre verdes y maduros pues estaban totalmente repletos de hinchas y listos para partir hacia Bogotá. Finalmente media hora después estábamos en marcha.

El viaje fue bueno, sin contratiempos, sin retrasos a excepción de las dos o tres paradas rápidas para ir al baño y estirar las piernas. Confieso que no dormí nada en toda la noche pues entre la ansiedad y la incomodidad es imposible pegarse un ronquido.

A eso de la una y media de la tarde (siete horas antes del pitazo inicial) ya habíamos varios hinchas en fila en el segundo o tercer anillo (no recuerdo bien); lo que si recuerdo es que llevaba la pancarta de la barra aquel-54 y quería entrar lo más rápido posible al estadio y encontrar un espacio en la baranda del segundo piso para colgar la pancarta de nuestra barra.

‘Abrieron las puertas’ oí que alguien gritó, y entonces entendimos que había llegado el momento.

Oscureció, se encendieron las luminarias del estadio, a las 6 pm ya el estadio estaba prácticamente lleno, el tiempo pasaba muy lento, la ansiedad nublaba la razón, el gentío en este caso te tranquilizaba un poco.

Sabíamos todos que desde el primer segundo del partido ya íbamos perdiendo 0-2, el tiempo era nuestro principal enemigo, Nacional con el balón todo el tiempo pero Olimpia se defendía bien, atacábamos pero el gol no se veía cerca; Olimpia no era peligroso, el peso del partido lo llevaba su defensa y sabían que iban ganando la serie 2-0, parecían tranquilos. Media hora de juego y el gol nada que aparecía.

Como se pasó de rápido ese primer tiempo, casi ni respiramos y ya dizque al descanso.

Segundo tiempo y a los 50 segundos de iniciado éste, gol de Nacional, autogol de Fidel Miño en buena jugada del “Palomo” por derecha, se asustó el defensor paraguayo y la metió en su propio arco.

Pasan veinte minutos y Nacional anota el segundo con golpe de cabeza del “Palomo” Usuriaga aprovechando sus casi dos metros de estatura para ganarle a Almeida que salía a rechazar con los puños. Júbilo, abrazos.

Creíamos que podría llegar el tercero en cualquier instante cuando el árbitro nos devuelve a la realidad con el pitazo final. ¡Penales! y se viene la emoción y la dicha…

Estos fragmentos  hacen parte de un escrito más largo que estará en el Tomo II (HISTORIA ESENCIAL DE ATLÉTICO NACIONAL) de la Enciclopedia Verdolaga. Este tomo II aún no está publicado. El que sí está en circulación es el Tomo I (FICHAS PERSONALES) todavía se puede conseguir en el  WhatsApp   305 314 90 03 y en la Tienda Verdolaga.

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