
Por Mónica Hincapié Moreno
*No hay espacio para las divisiones, hoy tenemos que tirar todos hacia el mismo lado si queremos dar el siguiente paso.
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Este martes 28 de agosto, Atlético Nacional jugará el partido de vuelta de octavos de final de la Conmebol Libertadores ante el club argentino Atlético Tucumán. Será un partido decisivo; o te quedas o te vas, no hay otra oportunidad, no hay mañana; es hoy o nunca.
Y es que el verde la tiene complicada, tendrá que remontar un marcador adverso de 2*0; pero todos, tanto hinchas como jugadores estamos vestidos del color de la esperanza, ese color que ha sabido encenderse en situaciones difíciles y que ha logrado remontar en casa partidos en los que nadie creía que lograría hacerlo.
Por mencionar solo uno y el más recordado, fue aquel partido de vuelta de cuartos de final que jugó justo con un equipo argentino, Rosario Central; fue una noche épica, esa noche supimos que estábamos para grandes cosas, lo que se confirmó luego con la obtención de título de la Copa Libertadores de América del 2016.
Hoy la fe es tan grande como aquella noche, todos las verdolagas nos unimos en una sola voz y un solo corazón para alentar al más grande en Colombia; contra Tucumán en el Atanasio Girardot la llama verde se encenderá para alumbrar el camino de la victoria, todos juntos vamos a empujar con cánticos y ovaciones a cada uno de los jugadores, vamos a dejarlo todo en la tribuna que ellos se encargarán de dejarlo todo en la cancha.
No hay espacio para las divisiones, hoy tenemos que tirar todos hacia el mismo lado si queremos dar el siguiente paso; hay que motivar a esos 11 representantes que estarán en el terreno de juego, ellos sentirán el respaldo y trabajarán duro porque la meta es clara: REMONTAR.
Estoy segura de que ellos comprenden que su trabajo y resultados contribuyen a la alegría de una hinchada que trasciende fronteras.
#VamosTodosJuntos seguro que vale la pena.
@Monikhin





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