Capsulas de Carreño

En tertulia con Sachi Escobar. Por Juan Gonzalo Montoya, Cali.

Por Juan Gonzalo Montoya.
Columanista Cápsulas.

 

*Desearía de todo corazón que el Sachi fuera nuestro Ferguson y estuviera muchos años en Nacional. Cómo serían de diferentes las cosas con él.

Anoche tuve la fortuna de participar en una tertulia futbolera en un programa que se llama Locos por Fútbol que dirige el periodista antioqueño Julián Johnson; el programa se transmite por Facebook y ayer tenía como contertulios a Santiago Escobar, Fernando Velasco quien ha sido técnico de varios equipos del fútbol colombiano (América, Cortuluá, Unión Magdalena y Bucaramanga), Pablo Milanini, ex jugador de Estudiantes de la Plata y ahora periodista que reside en Sao Paulo y trabaja en varios medios del país más grande del continente.

Todos los anteriores mencionados son grandes personas del fútbol y fue una delicia charlar con ellos, pero quiero detenerme en la figura del Sachi.

Santiago para mí fue un ídolo de la infancia, era de mis jugadores favoritos de ese Atlético Nacional de los años 80. Comenzó con el kinder de Zubeldia y fue campeón con aquel Nacional que sacó una camada de jugadores brillantes para el fútbol criollo; después de varios años en el verde, Santiago agarró sus maletas y se vino a vivir a Cali, para enrolarse en los diablos rojos del América; reconozco que esa jugada me dolió, en aquellos años era un joven hincha que se dejaba llevar por la pasión y esa pasión era para mí el cuadro verdolaga, para completar por aquellos años, tenía una novia que me pedía que la llevara al estadio porque su amor platónico era el Sachi, o sea que al margen de  que me sentía traicionado porque el ídolo que dejó el equipo de los amores y se vino al equipo que dominaba con mano de hierro el campeonato colombiano, a la novia también le brillaban los ojos cuando lo veía saltar al gramado, o nos lo encontrábamos en alguna parte de la ciudad.

Sachi hizo parte de ese América que nos infringió una dolorosa derrota en el Atanasio y nos arrebató el título, con un gol de Willinton Ortiz y dos penales fallados por el cuadro verde, uno por parte del Beto Sierra y otro por parte del Andino Galeano, partido en el cual, como siempre en aquella época, salía figura Julio César Falcioni, tal vez el mejor arquero que he visto pisar cualquier gramado de un estadio colombiano. Ese partido me sumió en la amargura en que el fútbol suele meterte, pero me quedé con una bella imagen y fue la de dos hermanos, en ese momento rivales, fundidos en un fraternal abrazo. Finalmente, el fútbol es eso, se acaban los 90 minutos, la vida sigue y todos tan amigos o como en este caso, hermanos.

Por casualidades de la vida, coincidí con Santiago en un vuelo Cali – Miami por allá en el año 94, íbamos llenos de ilusión a ese mundial que todos sabemos cómo terminó, pero en el viaje me acerqué al ídolo de la infancia y el muy amablemente accedió a la plática; dialogamos gran parte del vuelo en compañía de mi hermano y cuando llegué a tierras del Tío Sam, comentamos con mi hermano: “tipazo.”

Nunca más volví a encontrármelo, pero siempre he seguido su carrera con admiración e interés; ha sido campeón como técnico con el equipo amado, salió del club sin causa justa, ha sido un trotamundos como entrenador, ha estado en Bolivia, Venezuela, Ecuador y varios equipos del rentado colombiano; ha ganado, pero también ha perdido. Ayer después de casi de dos horas de charla, me di cuenta de que es un enamorado del fútbol, cuenta sus anécdotas de vida con una pasión conmovedora, es simpático, divertido y todo un señor; la charla hubiera podido durar hasta el amanecer y él seguro no le hubiera hecho un quite a la misma y casi que los otros tertulianos tampoco porque estábamos felices de escucharlo.

Don Santiago Escobar Saldarriaga, toda una figura del fútbol colombiano, un señor a carta cabal, su hermano Andrés fue conocido como el caballero del fútbol, pero el Sachi no lo es menos, cosas de familia y de cuna, un hombre respetuoso y lleno de principios, ha recibido ofertas de equipos grandes de Ecuador, pero el siempre respeta sus contratos y a la gente que le abrió las puertas.

Creo que a Santiago aún no lo hemos dimensionado en su justa medida, Colombia y Antioquia tienen un técnico de primera categoría, en lo táctico, en lo humano, en su manejo de grupo. Sé que su corazón es verde y que le gustaría volver, yo desearía de todo corazón, que el Sachi fuera nuestro Ferguson y estuviera muchos años en Nacional. Cómo serían de diferentes las cosas con él.

Saludos.
Juango.

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Un comentario

  1. Victor H Restrepo Tapias.

    24 mayo, 2020 at 5:26 pm

    *Por columna de Juan Gonzalo Montoya
    No se equivoca usted señor Montoya en afirmar la calidad y el don de gente de los hermanos Escobar. Por eso me dolió en el alma la muerte de Andrés Escobar. Vivo en Cali y cuando se podìa ir al estadio en familia, me fui con mi esposa y mi hija de un año a ver un partido Nacional América, hoy mi hija tiene 30 noviembres, pero arrimé por el lado de occidental a ver los jugadores de Nacional salir a abordar el bus, yo estaba allí desprevenido como cualquier hijo de vecino y en un momento rompió su ingreso al bus Andrés Escobar para acariciar la cabeza de mi hija, puede que sea un gesto normal, pero lo hizo con una calidez y una ternura como si fuera muy cercano a ella, ese gesto no lo olvido y me hizo ver la caballerosidad y si mal no recuerdo apenas despuntaba Andrés para el fútbol, con razón y mucha razón le llamaban el » CABALLERO DEL FUTBOL» que recuerdo tengo de él.
    Víctor H. Restrepo Tapias, Cali, hincha de Nacional

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