Capsulas de Carreño

Enrique Campos, una vida de tango y fútbol (y III)

 

Por John Cardona Arteaga.
Profesor Universidad de Antioquia.
Expresidente del Deportivo Independiente Medellín DIM.

En las dos entregas anteriores hemos podido compartir con los ciberlectores de Cápsulas el tango hecho sentimiento en las interpretaciones de Enrique Campos, un cantor de mucha hinchada en Uruguay, Argentina y Colombia. El cultivo de la mistad se presenta como un atributo principal de Campos que comparte con personas cercanas, entre quienes se encuentra Jorge Moreira.

Como ha sido notorio, las participaciones de Campos en materia futbolera estuvieron inspiradas en cooperación con Jorge Moreira, letrista que se convirtió en vecino, amigo y socio en las actividades artísticas del cantor en sus últimas dos décadas de vida. Fue una amistad que surgió cuando el cantor se trasladó en 1946 a su nueva casa de José Félix Uriburu 1292 (después Soldado de la Independencia), en el barrio de Belgrano. A los pocos días se presentó Jorge con el pretexto de conocerlo y mostrarle su admiración. Como carta de presentación compuso la letra de Mi barrio tenía un cantor, una parodia de murga, con la música del vals Loca de amor. Ahí va un cacho de la canción:

“…Para vos Enrique Campos,
Va esta dulce sonatina
Perdona si desafina,
Vos mereces mucho más.
Este sólo es el sentimiento
De unos puntos esquineros
Impunes del cancionero
Del que sos el caporal

Sos GIUSEPPE con su tuque taque
Te sentís muy feliz PRIOSIONERO,
Y en tus CUATRO LAGRIMAS sincero
Cantas SOY MUCHACHO DE ARRABAL,
Si un ENCUENTRO un DOMINGO A LA NOCHE
Nos pusiera “Campitos” de frente
Te diremos así simplemente
Sos bien grande como hombre y cantor.”

De Jorge Moreira sabemos, por su hijo Marcelo, que era un enconado y furibundo hincha de Boca Juniors, lo que lo llevó a inspirarse en reconocidos ídolos xeinenzes como Ernesto Lazzatti, Natalio Pescia, Antonio Rattin y Juan José Ferraro. De estos dos últimos nos ocuparemos en las siguientes cápsulas. Era tal su amor por Boca que en todas sus letras omitió la mención al contendor histórico, como lo hacen los fanáticos hoy en día, cuando se trata del rival tradicional, en cualquier país. Comenta Marcelo que, en la letra original de Buenos Aires del 40, Moreira omitió el nombre de River, pero Enrique Campos al grabarlo lo incluyó. La letra inicial es:

“…Si mañana no llueve
La Máquina famosa,
En la cancha de Boca
Con Lazzatti hablará…”

No obstante, a pesar de su apego a la causa azul y oro, Moreira fue claro en reconocer a sus allegados que, para él, un ídolo de River era el mejor jugador del mundo, por encima de renombrados deportistas como Pelé, Maradona y Di Stéfano. Se refería a José Manuel Moreno, por fortuna para nosotros, también gloria del Deportivo Independiente Medellín.

Posteriormente, con motivo de la muerte de Campos, acaecida el 13 de marzo de 1970, Moreira compuso en su memoria, la letra del tema Se lo debo todo a él. También escribió para cantor el tango Su última esquina, al cual le puso música Juan Carlos Miranda, aquel reconocido cantor de la orquesta de Lucio Demare, muy escuchado en Medellín, que se convirtió en acompañante de Enrique Campos en sus actividades tangueras a inicios de los años cincuenta.

“…Enrique Campos cuanto, cuantos te debemos,
Enrique Campos cuanto, cuantos te admiramos,
Después cuantos te lloramos, cuantos más te llorarán,
Cuando vengan cada noche a encontrarte en la cantina
Porque no estás en la vida y en El Farolito estás,
Con tu sonrisa de bueno, con tu arte soberano,
Para el que sufre un hermano,
Para el que cante un zorzal…”

Extracto del tango Su última esquina, letra Jorge Moreira y música Juan Carlos Miranda

Puede escucharse este tango en la voz de Héctor Millán, quien fuera cantor de la orquesta de Juan D’Arienzo, acompañado de conjunto.

Escuchar AQUI

Finalmente, en 1972 después del fallecimiento de Campos, cuando Ricardo jugaba para los Calamares, Jorge Moreira escribió la letra de un tango titulado Jugá para papá, dedicado al defensa central de Platense, quien decidió dejar sin música esta obra, aunque Carlos Cristal, también cantor, se lo propuso. Para que no se quede el tema en los fríos archivos, rescatamos su letra, gracias al consentimiento de Ricardo, a quien agradecemos sinceramente su gran contribución para esta sentida historia.

“Jugá para papá

(Un tango para Ricardo Troncone)

Campos, Ricardo Troncone y Moreira

Letra: Jorge Moreira

Es sábado a la tarde, hay fútbol del ascenso
Y miles de gargantas su pasión gritará
Ya salen a la cancha los bravos Calamares
Que luchan por la vuelta a la primera “A”.
Un dale…dale Tronco contagia en las tribunas
Mezclado con el viejo “dale…dale marrón” …
Con los brazos en alto el Capitán sonríe
¡Y se escucha un sublime…” Troncone corazón!!!”

Rueda la pelota y ya en el partido
Los “once” de enfrente se vienen en malón…
Un “6” en la espalda, la melena al viento
Frena mil intentos, del área patrón…
Aquietando el “fútbol”, alentando a todos
Mirando con furia el arco rival
El chico Troncone (grande para muchos)
“el sueño del pibe” vive una vez más.

Y pasan los minutos y pasan los partidos
Y el sábado siguiente habrá de ser igual

La sangre de sus venas entre Tana y Charrúa
Le señala por meta: ganar, siempre ganar…
Y terminado todo, desde una nube blanca
Desde un cacho de cielo que se hizo Calamar
Una voz lo acaricia y le dice al oído
Nunca aflojes Ricardo… jugá para Papá”

Carlos Jiménez (arquero de Bolívar), Ricardo Troncone, Ángel Cárdenas, cantor, y Chepe Rúa, Medellín 1977

Definitivamente, sin haber actuado en Medellín, Enrique Campos fue uno de los cantores preferidos en esta ciudad. Su muerte temprana lo sorprende sin poder cumplir el compromiso que había establecido de palabra con sus amigos Hernán Caro, Aníbal Moncada y José Rúa.

Con relación a ese reconocimiento que le brindó a Campos el público de Medellín, presentamos la reflexión que hace el filósofo y amigo Andrés Acosta, colaborador literario de estas cápsulas, sobre la cercanía que tuvo la obra del cantor en un sector de la juventud universitaria, cercana a la música ciudadana, como igualmente nos ocurrió a nosotros hace muchas décadas.

“Hay cantantes que transfieren un ambiente, crean un escenario con su estilo de canto. Entre ellos, Enrique Campos, el eterno visitado y escuchado, un lugar común necesario en el tango. Por ejemplo, estamos en Adiós muchachos, en el centro de Medellín. Suena Campos- Tanturi, Oigo tu voz, varias veces en la noche. Parece corriente, una canción propia, digo, del abc del tango de la ciudad. Luego suena Recién y más tarde Igual que un bandoneón. Un amigo de la universidad me dice que es su relación preferida en el tango: la orquesta de Tanturi y la voz de Campos. Elecciones difíciles. Todo parece estar en su sitio, un ambiente de sombras, una voz que invita al intimismo. Curioso, se trata de una voz popular, reconocida. De todas formas, se tiende al recogimiento, al rincón, una semejanza con el discurso de los derrotados que cantan para no caer del todo. Finalmente, Una emoción y Qué será de ti. Los amigos son jóvenes, pero ya saben lo que es perder. Se acoplan en un encuentro musical que permite un escenario a media luz y repiten:

Tú sabes bien cuánto sufrí corazón,
Tú sabes bien cuánto lloré por su amor,
Y en la soledad, llantos y dolor
No sentí ni fuerzas para odiarla.
Qué será de ti, qué será de mí
Hoy que nos castiga aquel adiós,
Dónde estarás en esta ausencia brutal
Quién sabe dónde andarás”

Ricardo Troncone, Hernán Caro y la señora María Rosa Bernardis, viuda de Enrique Campos.

El reconocimiento a la obra de los artistas nace en la capacidad de estos para penetrar el sentimiento de sus seguidores. Adentrarse en la vida de personajes que nos hicieron vibrar a través de la música genera un mágico impacto que va más allá de la simple referencia que se da a partir de admirar sus composiciones y escuchar sus canciones.

Pero si además se descubren, así sea tardíamente, los valores que acompañan a los protagonistas de nuestras crónicas, mediante el aporte de sus allegados, como ocurre en este caso, la perspectiva resulta diferente y magnifica el interés de sus seguidores.

Consideramos que la imagen de Enrique Campos se amplía y perdura a través del reconocimiento de su sencillez, alegría, amistad, disposición para ayudar a los demás y en su trabajo colaborativo en torno a la cultura popular. Creemos que en adelante los tangos de Enrique Campos sonarán de manera diferente, con mayor apego a su música y obra artística.

La conjunción de intereses por sus dos pasiones, el tango y el fútbol, son un legado para su familia, sus seguidores y demás interesados, seguros de que estamos en presencia de un hombre que será recordado por sus virtudes y amplias realizaciones.

A su hijo Ricardo Troncone, nuestro reconocimiento por abrir sus archivos y compartir sus sentimientos para que otros podamos contemplar la gran dimensión de su padre en el rol de futbolero, músico y persona.

[John Cardona Arteaga – Profesor Universidad de Antioquia – Expresidente del Deportivo Independiente Medellín DIM]

Medellín, agosto de 2020.

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