Entendiendo el fútbol de hoy. Por Alexis García Vega

Por Alexis García Vega

*Josep Guardiola nos ha demostrado que pueden convivir juntos y armoniosamente: El orden con el caos, la estética con la eficacia..

Un entrenador como Guardiola, actual director del Manchester City de Inglaterra, nos pone a replantear toda la tinta y palabrería que se derrama constantemente en los estadios.

Hoy en día cuando el fútbol quiere ser manipulado por datos estadísticos, mediciones, cifras que quieren controlar lo incontrolable, intentando obviar el hecho de que este es el juego de la incertidumbre, del saber que su atractivo se encuentra precisamente en la ausencia de certezas.

Hay personas que no duermen con su cabeza apoyada en una almohada sino sobre un balón de fútbol, que en un momento se le mete en su mente y le da vueltas toda la noche, el síndrome de moda: Futbolitis.

En los medios de comunicación, hacen una disección de los partidos cuando el partido muere, al pitazo final, lo descuartizan y analizan pieza por pieza, buscando la explicación de cómo falleció uno y como revivió el otro.

Buscando la razón de lo ocurrido en frías estadísticas, sustanciando el mensaje con lo mejor de la dialéctica y llenando de datos estadísticos el cotejo.

Lo lamentable de esto es que la gente ignora que el fútbol es un juego perfecto, porque revela en 90 minutos toda la complejidad humana.

No queremos parecer modernos midiendo cuantitativamente o con terminología rebuscada las actuaciones, porque nos alejamos de la matriz de este mágico deporte.

La riqueza argumental y la belleza en las palabras sirven para emocionar, pero en la mayoría de los casos no para explicar y enseñar, porque nos alejamos de la persona que juega al fútbol y de su relación con la pelota y con su equipo.

El deportista es un ser hipercomplejo, compuesto por estructuras como: la Condicional, la Coordinativa, la Socio- Afectiva, la Emotivo- Volitiva, la Creativo- Expresiva, la Cognitiva, la Mental.

Josep Guardiola nos ha demostrado, que pueden convivir juntos y armoniosamente: El orden con el caos, la estética con la eficacia, el talento con la responsabilidad, la genialidad con la solidaridad, lo que hace que este juego viva condenado a la libertad y no se permita ser medido cuantitativamente, porque ninguna de esta cualidades es medible.

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