
Por Luis Felipe Gómez Isaza. –
Columnista Cápsulas. –

Debut exitoso, al menos se ganó. Es importante porque no solamente son tres puntos, sino que fue un aluvión de energía que se necesitaba para ir poco a poco hasta la fase de treinta y dos.
Por ahora se presentó la selección contra un rival desconocido, un país de la antigua URSS y que se encuentra en Asia, tiene ascendencia mongola del gran conquistador Gengis Khan y Turca de Tamerlan, o sea son euroasiáticos o de Eurasia.
Primer mundial de este país que en el papel es el mas débil del grupo. Colombia hizo lo que tenia que hacer, ganar o ganar y, con algo de holgura pues fueron dos goles de diferencia y tres en la contabilidad. Uzbekistán seguirá su periplo enfrentando a la favorita Portugal y este termómetro nos dará la importancia de la diferencia de gol que se obtuvo.
Colombia con intermitencias no tuvo un partido brillante, tampoco dio para el lustro o para sacar los carros de la victoria a pavonearse por el escenario del éxito. Pero gocemos, pues mundial es mundial y comenzar con tres puntos da motivos para celebrar.
Uzbekistán es una selección pobre en ataque, nos llegó dos veces y en una ayudada por Camilo Vargas convirtió el gol, la otra fue al travesaño. Entregó la cancha y se fue de bloque bajo con cinco al fondo y cuatro en el medio, hecho que puso a Colombia a circular de oriente a occidente y viceversa.
Se notó la pobre movilidad de los nuestros comandados por un James paquidérmico que no asusta a nadie. Luis Díaz, muy marcado y por momentos amenazado con violencia por el limitado Khusanov quien milita en el Manchester City pero que bien podría estar jugando al lado de Gerardo Bedoya, ilustre campeón de las tarjetas rojas.
Ese entramado defensivo que solo un representante del catenaccio italiano como Cannavaro conoce tan bien fue suficiente para dejarnos sin ideas. Por momentos me vi repitiendo la historia del Rose Bowl en el noventa y cuatro, pero ellos, los Usbekos, para su pesar no contaban con ningún Maradona de los Cárpatos que puso a cobrar a la Rumania de ese entonces.
Esa vez perdimos tres a uno y jugamos parecido, pero ahora la pudimos embocar. Para que aterricemos aún más en nuestro logro, el arquero rival mediocre y nervioso no fue aprovechado con disparos desde afuera, nadie lo probó. Esperemos qué pasa con el equipo de Cristiano. No le vi ideas a Uzbekistán; intentó un juego a la contra que bien controlaron Lucumí y Davinson.
De la visita sobresalió el mongol Fayzullaev, quien empujó la pelota que le regaló el dudoso Vargas. De los nuestros, la defensa estuvo aplomada y aportaron al ataque, maravilloso el desmarque del sureño Muñoz que terminó en golazo. Puerta, inmenso motor, no necesitamos a Lerma, por favor, me dolió cuando Lorenzo lo dejó en el campo. Aunque Luis Díaz no estaba en su noche, cumplió acertadamente y nos dio un respiro cuando llegaba la noche. Arias jugó bien, diría que fue fundamental en los enlaces de adelante, tuvo rotación y potencia. Suárez, con un juego mediocre, poco aportó; afortunadamente, el Cucho entró a jugar y le puso el moño a Campaz, del cual no entendí el cambio, pero a quien los defensores de Lorenzo ahora adoran.
Ganamos, pero falta pelo para el moño.





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