
Por Roosevelt Castro Bohórquez

Dice el prólogo que: “El fútbol es para la mayoría de sus aficionados mucho más que un deporte. Supera el desempeño de los equipos y jugadores o los resultados de los partidos y campeonatos. Su influencia sobre lo que sucede en nuestras vidas es tan grande que no resulta ser exagerado considerado un elemento cultural.
Ir al estadio a ver un clásico de domingo, reunirse en familia para ver un partido en la sala de la casa o con los amigos en una tienda del barrio, organizar espontáneamente un partido en la cuadra con los vecinos son hábitos definitivos de muchos medellinenses.
Jugando en casa es testimonio de la importancia que tiene el fútbol en la historia de Medellín, de anécdotas y personajes que al ser protagonistas se han inscrito en lo que hace parte de nuestra memoria colectiva. Reconocer ese papel nos ayuda a ver el fútbol actual a la luz de su pasado y nos permite señalar sus retos”
Hasta aquí la previa de este encuentro con el devenir histórico del fútbol antioqueño, plasmado en el libro “Jugando en casa. Historias de cancha, hazañas de tribuna”. Es una reivindicación del ciudadano de a pie que se convierte en seguidor de un equipo de fútbol. Allí están plasmadas, en 200 páginas, 34 microhistorias y casi 200 fotos, sus vicisitudes, sus sueños, sus ilusiones, sus tribulaciones, sus alegrías y sus tristezas.
“No es la historia del ícono o del ídolo de la pelota medellinense, es la reivindicación del hincha de fútbol”, expresa Pascual Gaviria, editor del proyecto realizado por la Alcaldía de Medellín, en coedición Universo Centro y el apoyo de la Fundación Taller de Letras.
Durante más de ocho meses se trabajaron las diferentes temáticas, para reconstruir el devenir histórico del balompié en nuestra ciudad. “Espectadores, aficionados y fanáticos”, “Rueda la bola 1910-1947”, “ “Somos profesionales 1948-1975”, “De la curiosidad al aguante”, “el primer hincha”, “Corea”, “Hincha nuevo, viejos recuerdos”, “el indio”, La muerte de un hincha”, “Ataúdes de colores”, “un rojo en medio de verdes”, “Soy sureño”, “Resistencia pura”, “Ellas también ponen huevo”, “Sin hinchada pero con hinchas”, son algunas de las de cerca de tres decenas y media de microhistorias escritas por la versátil pluma de Pascual Gaviria, Juan Manuel Uribe, Gonzalo Medina Pérez, Mauricio López, Alfonso Buitrago, Daniel Rivera, Pablo Arbeláez, Juan Guillermo Romero y Roosevelt Castro, entre otros.
De igual forma, las damas le hicieron un gol al machismo. Andrea Ávila, Sara Stefanía Hernández y Carolina Calle se pusieron la camiseta del equipo escritor del libro y plasmaron su sentir futbolero en esta obra.
Así mismo, con un vasto material fotográfico de archivo y de producción propia que, bajo la égida de Juan Fernando Ospina, logró plasmar gráficamente el sentir de la pelota en Medellín, “Un deporte de aficionados, de equipos de barrio y de textileras… del nacimiento de las barras como expresión de los aficionados en las tribunas y el completo glosario de Aguante y trapos”, como aseveran en el prólogo de Jugando en Casa.
Así esta obra se convierte en un recorrido histórico que va más allá de lo que llamó Eduardo Galeano “la tecnocracia del fútbol”. El escritor uruguayo plantea que: “La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí”.
Pero, y muy a pesar del escritor Charrúa, “Jugando en casa es un libro sobre ese recorrido que ha vivido Medellín y el camino del fútbol como acompañante de la ciudad en sus encuentros y desencuentros, en sus aciertos y desaciertos, para conocernos y reconocernos en nuestro devenir, de manera que podamos saber de dónde venimos, cómo estamos y hacia dónde nos dirigimos”, concluye Roosevelt Castro Bohórquez, uno de los coautores de libro.





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