Capsulas de Carreño

Este pobre equipo rico. Por Hugo Illera, Diario Deportes

 

Por Hugo Illera, Diario Deportes.

 

 

*No vamos a recordar a este Junior víctima de la pandemia. Sino víctima de la parranda de jugadores inconscientes que vinieron sin fútbol, sin alma…

Quedas en blanco y comienzas a retroceder la película y te encuentras con la nómina del Junior que ganó todo recientemente. Dos ligas, dos Superliga y una copa. Entonces recuerdas que ese equipo jugaba sabroso al fútbol, anotaba goles a dos manos, le marcaban pocos y el país entero hablaba de Junior como el mejor equipo de Colombia y favorito para ganar títulos. Parpadeas y regresas a la realidad para reencontrarte con un pobre equipo rico, triste, lento, mustio, sin espíritu, sin corazón, sin huevos.

El Junior de hoy no es un buen equipo. Sus actuaciones llenan de desaliento a su hinchada. De aquel equipo se fueron verdaderos jugadores que lo dieron todo. Que devolvieron cada peso que se ganaron con su rendimiento. Pareciera que el dinero ganado en los súper contratos firmados les pesara en los bolsillos. Como que aún no los han consignado en el banco.

Recordar a los que se fueron porque debían irse para jugar en el exterior como Díaz y Cantillo. Los que decidieron quedarse con sus derechos como Jarlan (en sus últimos meses con Junior que fue lo mejor) y González. Y a los que sacaron por simple suposición que no ya no daban físicamente como Narváez y Hernández. Narváez corre como un joven en el Unión, es el goleador del equipo y es el primero en todo. Hernández sigue activo en el Caldas de Manizales a donde llegó no bien el Junior anunció que se iba. Ya había pasado antes con Sambueza que hoy es la estrella inamovible de Santa Fe.

No se entiende cómo viendo todos los partidos por televisión, en Junior o el técnico de turno no tengan una idea clara de lo que son los jugadores. El síndrome de la compra de los derechos y el contrato por tres años es la cuota inicial para el poco rendimiento posterior.

Es incomprensible cómo se aplaza el desarrollo de un jugador como Ditta para traer a Rosero que mostró en el Deportivo Cali las mismas deficiencias defensivas que muestra en Junior. Ditta, titular en la Selección Colombia Preolímpica, hechura de la organización Barranquilla FC. Que a Ditta se le vio confuso anoche, es posible. Pero una cosa es jugar con Rosero y otra con Mera. No se pueden comparar. Acerquen la foto con la que abrimos Diario Deportes hoy y miren la cara de Viera dirigiéndose a Rosero tendido en la gramilla.

La primera vez que se habló de ese negocio de Rosero para Junior se habló públicamente de un millón de dólares. ¿Habrá pagado el Junior semejante suma? ¿Más tres años de contrato?

Lo mismo pasó con el tema Rafael Pérez. Dejar ir a un central eficiente, rendidor y ganador como él para traer uno inseguro y con limitaciones evidentes de todo tipo es difícil de entender por más que expliquen lo que quieran explicar. Pérez se fue por eso, sé que hubiera seguido en Junior encantado de la vida.

Este Junior triste, mustio, lento, sin alma, vale un dinero grande y otro más grande.

Sería bueno que hicieran la prueba del espejo. Pararse frente a ese espejo y preguntarse si lo que le están pagando por jugar en Junior es bien retribuido por ellos en el terreno de juego. Que se pregunten por qué cada vez que le levantan una pelota o van a un duelo individual termina en gol en contra ante la impotencia de Viera que no puede taparlas todas. Que se pregunten por qué siendo goleadores no patean al arco. Que se pregunten si siendo volantes de oficio o de creación el Junior se nutre o no del fútbol que ellos “elaboran”.

Los jugadores, como cualquier persona en la vida, tienen buenos y malos momentos. Ese no es el problema. El problema es volverse inconscientes, de si gano bien y si pierdo también, que no tengan el menor atisbo de vergüenza, que les importe un soberano lo que pase. Eso es lo triste y doloroso. Finalmente, ya tienen el contrato y el billete “enmuñecao”.

Aquel equipo tenía sentido de pertenencia. Junioristas desde la cuna, algunos con procesos en la organización Barranquilla-Junior, de esos que besaban la camiseta o bailaban champeta después de un gol porque eso es lo que les dicta su alma.

Y no sufro de homofobia. Los que han pasado por aquí lo saben. Lo que no soy es pendejo. Es que hasta pretenden meternos el dedo en la boca. Hasta hoy, los jugadores que llegaron este año ¡SON UN DESASTRE!

Ya nos eliminaron de la Copa Libertadores y si no ganamos los cinco partidos que vienen, en los que enfrentamos a equipos eliminados, los eliminados vamos a ser nosotros también en la liga.

Y, si eso pasa, no vamos a recordar a este Junior víctima de la pandemia. Sino víctima de la parranda de jugadores inconscientes que vinieron sin fútbol, sin alma, sin corazón y sin huevos…

Barranquilla
Octubre 22, 2020

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