Capsulas de Carreño

Esto arrancó ta…mal. Por Jorge Iván Londoño Maya.


Por Jorge Iván Londoño Maya

*Menos mal anoche pudimos pasar el trago “c..amargo” con una agüita de cedrón que nos sirvieron en Ditaires, Itagüí.

El técnico Lillo nos acostumbró a que tenemos que esperar hasta los 15 minutos finales del partido, para ver el equipo que las circunstancias, o el marcador, le imponen, y que en la mayoría de las veces, resulta más generador de fútbol que el equipo inicial.

Pasó en el clásico y pasó ayer, cuando hizo, además de los cambios de jugadores, el cambio posicional de Bocanegra, a quien mandó 75 minutos al “ostracismo” que produce la izquierda, cuando se sabe que él no comulga con esa idea.

No se necesita saber mucho de parqués para advertir, que con la idea del técnico, y más en un partido de visitante,  Henríquez pasa las verdes y las maduras por su soledad,  Loaiza también se ve en aprietos para detener él solo la avanzada del contrario, para muestra la tarjeta amarilla que se gana a los 2 minutos de empezado el partido, y la imperdonable pobreza franciscana por las puntas, que obliga a Ruiz a hacer las veces de puntero, hacerse el centro y volverse Superman para rematar al arco; todo esto sucede  teniendo fondos suficientes en el banco.

A lo anterior súmele las contingencias de orden personal, como son el notorio bajón de Macnelly, el juego intrascendente de Aldo y Nieto, y que Ruiz para el gol está como el nevado, descongelándose. Por fortuna tenemos en el arco a Armani, nuestro futuro paisano.

Si el técnico Lillo considera que la nómina de Nacional le da licencia para armar los partidos con fórmulas geométricas de espacios vectoriales y aplicaciones lineales, allá él. Eso sí, que se comience a preocupar porque seguramente Gamero vendrá con la matemática casera del 4 – 5 – 1.

Nacional de los últimos doce puntos en juego ha ganado uno, lo que indica a las claras que en vez de consolidarse el proceso, se consolidó el retroceso, y justo en el momento menos oportuno, porque eso nos puede mandar  a vacaciones anticipadas, con las manos vacías, como hacía mucho tiempo no nos tocaba.

Mejor dicho, esto arrancó ta….mal. Ojalá no termine con doble dosis, porque ahí sí, indigestión sentimental. Menos mal anoche pudimos pasar el trago “c..amargo” con una agüita de cedrón que nos sirvieron en Ditaires, Itagüí.

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