Capsulas de Carreño

Ex futbolistas en medios de comunicación

Javier CastellPor: Javier Castell

*Antes el periodista invadía- invade- la actividad del futbolista. Hoy, el futbolista devuelve la “intromisión.

Hoy, casi todos los programas y transmisiones de fútbol tienen en su panel a un ex futbolista, o en su defecto a algún entrenador. Generalmente reconocidos, algunos ídolos. La condición de ex crea la ilusión en la mayoría, incluidos los directores del medio, que están garantizados al menos dos beneficios: conocimientos y audiencia.

Es muy sugestivo para el hincha escuchar lo que va decir alguien que fue protagonista, que vivió in situ la experiencia futbolera. Esa optimista expectativa que genera el ex al medio parece importarle mucho en términos de audiencia: un imán convocador. La fórmula parece sencilla: para hablar de fútbol, los que jugaron al fútbol.

Sin embargo, hay muchos a los que su experiencia no les alcanza para argumentar con fluidez y precisión. Carecen de capacidad de análisis y retórica agradable. Bilardo y Kempes, superestrellas en su rol de técnico y jugador, son dos ejemplos de malos comunicadores para radio o televisión.
En la cancha, de los mejores, en los micrófonos, de precaria dicción e inentendibles.

En cambio, hay otros ex jugadores que sobresalen por sus análisis del juego y de otras situaciones alrededor de este; que tienen una demostrada habilidad con la palabra, hablada y escrita, con un pensamiento crítico afinado y con giros literarios que les da ventaja sobre el resto. Jorge Valdano, Tostao, Diego Latorre, Menotti, Ángel Cappa, un poco el chileno Rosenthal, entre otros son, en mi opinión, los líderes de ese equipo.

Enseñan con lo que dicen y cautivan por cómo lo dicen. Eluden lugares comunes, defienden el idioma; le anotan goles a la superficialidad, toquetean con el verbo. Juegan- hablan, escriben- con mucha calidad.

Jorge Bermúdez, el defensa de Boca y la Selección Colombia en los 90, sin estar, para mí, a la altura de estos, deja bien representado al país en un medio deportivo internacional de gran penetración como ESPN, por la seguridad con la que expresa sus opiniones. Aun sin capacidad de síntesis, especialmente en las transmisiones de los partidos.

Ante este fenómeno, algunos periodistas han levantado su voz para discrepar con esa suerte de “invasión” de los no periodistas. Por solidaridad gremial, por recelo con los ex, por inseguridad. Quién sabe. Que no opinan, que son demasiado corporativos, que están impreparados, son algunos de los reparos que tienen. Creo que en algunos casos la capacidad de los ex está por encima de esos prejuicios, y la intervención de ellos aumenta la calidad del programa.

En otros, muchos, su presencia es solo decorativa, no le dan un valor agregado al concepto. Con poco análisis y famélico lenguaje. Paradójico: antes el periodista invadía- invade- la actividad del futbolista. Hoy, el futbolista devuelve la “intromisión”. Definitivamente una relación algo tirante pero siempre conveniente.

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