Capsulas de Carreño

Flaco, ojeroso, cansado y sin ilusiones.

PEREIRA. Valiente despedida la que el equipo le hizo al doctor Juan David Pérez, quien anoche anunció que era su último partido con el equipo, antes de entregar el cargo. Foto tomada del diario Ovación de Uruguay.

Por Jorge Iván Londoño M.
Columnista Cápsulas.

 

Como La Cenicienta, al filo de las doce de la noche, Nacional terminó su mediocre presentación frente al Nacional de Montevideo. Y lo hizo igual como la canción aquella. Flaco con apenas 5 puntos, ojeroso por la trasnochada, cansado y sin ilusiones, porque lo que sigue son dos partidos de visitante, palabra a la que jugadores y cuerpo técnico le cogieron pavor.

 

Los hinchas, que a la par con el equipo, tuvimos que esperar que terminara la araraca armada por los directivos del otro Nacional, quienes aludían hijuemil motivos para no jugar el partido; desde falta de garantías hasta un color diferente para el bus que los llevaría al estadio. La patria la salvó el perentorio comunicado de la Conmebol, se juega a las 10, ¿Y qué?

 

Los hinchas no fuimos ajenos a esa situación, y también terminamos ojerosos, sin ilusiones y defraudados por la pobreza absoluta de Nacional en su fútbol y en su dirección técnica. Que uno se desvele viendo a Laurita en Factor X, vaya y venga, ¿Pero  desvelarse para ver las equis del estrafalario motilado de Álvez? Tampoco pues.

 

El resultado del partido entre Argentinos Juniors y La Católica, al que también nos apuntamos para ver, y la ilusión del triunfo verde, para alcanzar el segundo puesto del grupo,   justificaron la larga espera del partido, que tuvo un inicio favorable para el verde, pero que se fue diluyendo en un juego insulso, errático a más no poder, con cero ataque y la displicencia ya conocida de Jarlan, Banguero y Candelo y el cero aporte de Álvez. A todo esto, agréguele las respuestas  inverosímiles del técnico Guimarães en la rueda de prensa, quien siempre ve otro partido.

 

 

Llegó la hora de no seguir alimentando una ilusión  que no tiene soporte, porque la forma descendente que muestra el equipo en su fútbol y en su dirección técnica, no nos permite    afrontar con solvencia un torneo como La Libertadores. Las alarmas se prendieron con la eliminación sin pena ni gloria del torneo local, ahora no podemos pretender sobresalir en un evento de carácter internacional, en el que los equipos invierten para sobresalir y no para sobrevivir como le pasa a Nacional.

 

Termino este comentario y regreso a mis adoradas cobijas viejas (nada igual) para recuperar las tres horas de sueño perdidas, así los eruditos digan que eso no se recupera. Lo que no se recupera es la jerarquía y la grandeza de Nacional con esa materia prima que hoy tiene.

 

Valiente despedida la que el equipo le hizo al doctor Juan David Pérez, quien anoche anunció que era su último partido con el equipo, antes de entregar el cargo.

Beato Marianito, ¿Qué pasó?

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