Capsulas de Carreño

Froome y el karateca. Por Pablo Arbeláez Restrepo

Nairo Quintana resultó implacable en el tramo final de montaña de la etapa 19 del Tour. Fue la escolta, segundo, detrás de Vincenzo Nibali, campeón defensor. Foto cortesía Movistar Team

Nairo Quintana resultó implacable en el tramo final de montaña de la etapa 19 del Tour. Fue la escolta, segundo, detrás de Vincenzo Nibali, campeón defensor. Foto cortesía Movistar Team

 

Por Pablo Arbeláez Restrepo

Pablo Arbelaez

Cada salida a la carretera de Chris Froome en este Tour de Francia, se parece cada vez más a una película del recordado karateca Bruce Lee.

En las cintas del actor estadounidense, de origen chino, Lee tenía que combatir ante decenas de adversarios de todas las pelambres y categorías.
En la mayoría de las ocasiones, el viejo Bruce salió airoso, después de haber prácticamente vapuleado a sus contrincantes.

Pero unas pocas veces se le vio comprometido o al borde de ser noqueado por fieros practicantes de las artes marciales.
Pues este ha sido el talante del líder de la Grand Bouclé, quien tras 19 etapas, encontró en Nairo Quintana y Vincenzo Nibali, este último brillante ganador de una jornada de alto vuelo con final en el premio de primera categoría de La Toussuire, a los rivales que lo vieron bajar la cabeza.
Froome, al estilo de Lee, se defendió de todos desde el inicio de los 138 kilómetros alpinos. Incluso llegó a estar solo y como gran protagonista, The Big Boss –una de las películas de Lee-, capeó el temporal, con todo su arsenal, eso sí, sin puños ni patadas, pero con potentes pedalazos, esos que lo tienen como portador de la camiseta amarilla, previa la escalada del durísimo Alpe d’Huez.
Un problema mecánico en el col del Glandon, antes del premio de montaña final, tuvo en aprietos al vestido de amarillo, quien fue atacado por el italiano Nibali, para cuajar la fuga y victoria final del actual campeón.
“Si Froome está molesto conmigo, eso es problema de él”, dijo el líder británico, quien se mostró irritado por la acción del Tiburón de Messina, cuando trataba de resolver el percance. Un pedazo de asfalto se le había incrustado en la bicicleta. “Nibali no jugó limpio”, comentó en la meta el vestido de sol, quien busca su segundo título.
Pero este no fue el único dolor de cabeza del nacido en Kenia hace 30 años –además de los insultos y escupitajos de algunos fanáticos en la carretera-, por cuanto Nairo Quintana, tras la labor colectiva del cuadro Movistar, desplegó por fin sus alas de cóndor, para contragolpear a Froome, a quien por segunda vez se le ve confundido en defensa del liderato.
Quintana, libre de ataduras, se mandó el lance a falta de cinco kilómetros y medio de la meta, y le tomó 30 segundos –más dos de la bonificación-, que resultan de mucha valía en la pelea por el cetro, el cual se definirá hoy en los sagrados predios de Lucho Herrera, que ya los conquistara en 1984.
”Nos faltó el toque final”, comentó Nairo, quien previo el Tour entrenó por estas mismas montañas, sabedor que las etapas de este viernes y sábado serían cruciales. Definitivas.
Hoy la ventaja del británico sobre el colombiano es de 2.38. Antes era de 3.10 y queda una sola oportunidad para Nairo, quien este sábado lo intentará todo. “Este sábado iré en procura del todo por el todo”, aseveró Quintana, quien seguramente sabrá sacar partido a las escaladas de fuera de categoría de la Cruz de Hierro y las 21 curvas de Alpe d’Huez, que es llamada la montaña de los holandeses. Serán 110,5 kilómetros de muchas emociones. Igual que las viejas películas de Bruce Lee.

Los hinchas colombianos acompañaron los esfuerzos de este viernes de Nairo Quintana. Los gendarmes entraron en acción para controlar las pasiones. Foto cortesía Team Sky.

Los hinchas colombianos acompañaron los esfuerzos de este viernes de Nairo Quintana. Los gendarmes entraron en acción para controlar las pasiones. Foto cortesía Team Sky.

Compartir:

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Back to top