
======
Por María Victoria Zapata B.
Columnista Cápsulas.
…Y una historia que se repite una vez más y golpea con fiereza a la hinchada del Deportivo Independiente Medellín, que ayer volvió a poner la nota sobresaliente en esta final de Liga, porque anoche el Equipo del Pueblo fue inferior a las expectativas y al reto en este partido decisivo del campeonato y lo único que sumó, infortunadamente, fue un fracaso más.
Jugó un partido para el olvido, sufrió de amnesia individual y colectiva, desconoció las bondades de su excelente rendimiento en cuadrangulares, pulverizó su estructura táctica y asociativa, de manera inexplicable niveló por lo bajo el rendimiento de los jugadores y careció de un líder en el gramado.
Igualmente, invadido por los fantasmas de la fase todos contra todos dejó a un lado su fútbol, se alejó del pórtico visitante, desconectó por completo medio campo de ataque, permeó su hasta ayer sólida defensa, canjeó sus fortalezas por debilidades y nos dejó a los hinchas lastimados y con las manos vacías.
Y también con el corazón destrozado por completo. Ayer, las lágrimas fueron nuevamente de dolor e impotencia, de amargura y decepción. De desconcierto ante un DIM que se mostró totalmente falto de jerarquía para luchar por el esquivo título, de coraje para defender el 1-0 tras la anotación del polaco Fydriszewski, al minuto 18, y de agresividad para buscar los goles que nos acercaran cada vez más a la anhelada estrella.
Hoy, con una congoja que tardará muchos días en ceder, nos preguntamos por milésima vez en las últimas horas por los yerros cometidos tanto ayer como en aquellas igualmente frustrantes finales de 2014, 2015, 2018, 2022 y 2023, por mencionar las de la actual administración, que, en modo alguno, se compensan con el único título obtenido, en el año 2016. Muy poca alegría para tanta amargura.
El amor infinito e incondicional por nuestro amado DIM no puede, en modo alguno, normalizar el extenso listado de reveses en definición de títulos (6 con el de ayer), atribuirlos erróneamente al factor suerte, a la probalidad matemática del triunfo-derrota inherente al fútbol, a históricos y repetidos resultados entre rivales de turno o a inexistentes procesos en el Equipo del Pueblo. Un subcampeonato no es un logro. Es, en todo los casos referenciados desde el año 2014 ( y muchos de los que le antecedieron), un desgarrador fracaso.
Y hoy, los hinchas poderosos no sentimos más que dolor, frustración y decepción. Una amargura sin límites. Merecemos más, mucho más que eso…!!!
[María Victoria Zapata B.]






Haz un comentario