
Por Jorge Enrique Vanegas
*Papelón del entrenador Juan Carlos Osorio. Es penoso, perdió prestigio, credibilidad, lo que hizo en Paraguay es inadmisible..
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-El fracaso estrepitoso del Medellín en la Copa Libertadores. Es impresentable. No hay derecho a la falta de categoría mostrada ante el endeble Palestino de Chile. Decepción total para la hinchada, los directivos que hicieron los esfuerzos máximos por mantener a Cano y los medios de comunicación, que pierden todos, con esta lamentable eliminación absurda del rojo.
-Medellín no tiene excusas, su defensa se tambalea, el equipo como conjunto no aparece y adelante se les ingenia como gladiador solitario el inagotable y ejemplar líder Germán Ezequiel goleador Cano. La descompensación del equipo también está matizada por los desaciertos reiterados durante todo el año corrido de su confundido técnico Zambrano.
-Amargura, frustración y hoy a acoger la realidad del incompetente fútbol colombiano a nivel de clubes, no solo este Medellín, sino su rival de casa. De Medellín, que falta de jerarquía, que desequilibrio en lo emocional como en lo mental el de sus jugadores. A veces se concluye que hasta mejor salir de una vez y, antes de pasar una vergüenza mayúscula de haber avanzado a fase siguiente. El rival era Talleres de Córdoba que sacó del camino al poderoso Sao Paulo con autoridad.
-Por la esquina verde, no hay con qué, este equipo no es para un evento internacional, da grima, recordando con nostalgia momentos grandiosos de los equipos de Rueda y otrora del pasado. Lo de haber pasado ante el frágil La Guaira de Venezuela no tiene ningún mérito. Y es increíble que ni como local vencieron a los venezolanos. Sí, se pasó a la otra serie, pero con este débil cuadro de Autuori, nada que hacer contra el siguiente rival, Libertad de Paraguay, el equipo de Leonel y Macnelly. Le vimos, goleó 5×1 a Strongest de la Paz y sacó en la ida resultado en Bolivia. No ilusionarse con esta nómina sin peso, sin categoría, ni talla competitiva internacional. Libertad es muchísimo más.
-Es una triste realidad del fútbol paisa, el momento es crítico, no hay respuesta en el funcionamiento de los equipos emblemáticos de la región. En el verde es deplorable y contundente, Juan Pablo Ramírez, Duarte, Candelo, Vladimir, Machado, les pesa esta camiseta. No son dignos de ella. Y la carencia de gol es insólita además que no asoman variantes del señor técnico. Bueno, ¿Con qué?. Y del torneo local con esta nómina ni esperen los seguidores que Nacional tendrá un rol protagónico. Con lo que hay, no le alcanzará. Y de los extranjeros y colombianos vinculados, solo dos tienen casta para el verde: Barco y Cuadrado. Cepellini lo presentaron los “20” gerentes y miembros de comités de contrataciones como un crack y es un jugador del montón. Allí el fracaso de la gestión actual desde 2.018 y en especial el gerente de contrataciones es doloroso.
-El panorama es sombrío, muy oscuro, la atmósfera se torna gris porque la hinchada, el cliente, tiene un límite de aguante. Las silbatinas a ambos equipos paisas y a varios jugadores son y han sido totalmente justificadas como señal de rechazo a la falta de calidad, entrega, compromiso y lo principal, fútbol y categoría, para actuar en clubes grandes. Verdes y rojos están hipotecando su grandeza.
-Mientras tanto hay un gran bálsamo, el grande de la Comuna 13, Juan Fernando Quintero, demuestra cada día en Ríver lo gigante que es su fútbol. El comentario de Diego de la Torre en FOX: “Que deleite de disfrute es su fútbol”, en cada jugada, su ubicación, su manejo de balón y sus remates. Es un crack. Ídolo de Ríver.
-En contraste, por Italia, ya ni en Copa UEFAQ juega David Ospina en Napoli. En su liga mucho menos. Cedió la titular, no fue culpa del técnico Angelotti ni del griego, suplente. David en Europa parece condenado a ser eterno relevo de segundo y hasta tercer peldaño en la lista. Que malo esto para la Selección Colombia.
-Y finalmente una novela pero de papelón del entrenador Juan Carlos Osorio. Es penoso, perdió prestigio, credibilidad, lo que hizo en Paraguay es inadmisible, no es serio, habló demasiado y mucha tontería y desfachateces. Y no es la primera vez, al Sao Paulo lo dejó tirado en un momento y se fue a Méjico. No tiene presentación.




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