
Por María Victoria Zapata B.
Columnista Cápsulas.

Después de un sombrío inicio de campeonato, dos derrotas, ante Boyacá-Chicó y Envigado F.C.-esta última en condición de local-, algunos triunfos con sabor a nada y un fútbol tan insípido como cada una de sus presentaciones en las primeras fechas de Liga, el DIM recuperó su estructura colectiva, su voluntad atacante y su identidad en el terreno de juego, características que se observaron anoche, en el partido de la novena jornada, ante el Deportivo Cali.
No obstante los sucesos luctuosos que involucraron el bus del cuadro azucarero y que obligaron al aplazamiento del juego por unos minutos, finalmente el compromiso dio comienzo a las 8.50 p.m. Buen primer tiempo del Deportivo Independiente Medellín en Palmaseca. Goles rojos en los segundos 45, en un partido en que las fricciones, los roces, las patadas, los reclamos, las interrupciones y las tarjetas, incluso una roja para el delantero Fabián Castillo, al minuto 39, la primera mitad del compromiso fue de dominio del DIM así luciera “acelerado por momentos, mientras el cuadro local se veía nublado en todos sus sectores, especialmente en el ataque.
En el período complementario, las anotaciones de Baldomero Perlaza al minuto 48 y de Francisco Fydriszewski, en el 50, dieron cuenta de la mejor propuesta en el terreno de juego, la de Independiente Medellín, que aprovechó también su superioridad numérica, para manejar balón, espacios y resultado. Las faltas, amonestaciones y ánimos caldeados, proliferaron en ambas escuadras también en el segundo tiempo.
Las sustituciones de Fainer Torrijano, Jarlan Barrera y Brayan León, al minuto 62 todos ellos, y de Halam Loboa, al 71, afectaron el trabajo del medio campo rojo, le abrieron posibilidades ofensivas al Cali, le llevaron al descuento, en acción de penal (Avilés Hurtado) al minuto 83, lo volcaron en el ataque en busca de la paridad y, como por variar, nos pusieron a penar a los hinchas del DIM en los últimos minutos de juego.
Fue, sin embargo un gol del chino Luis Sandoval, al minuto 90+7, el que nos devolvió el sosiego y nos permitió respirar nuevamente con normalidad, más no dejar de preguntarnos el por qué de los relevos de jugadores esenciales en el andamiaje rojo. Sustituciones que, infortunadamente, le quitaron orden y dinámica al fútbol del DIM, ratificaron el bajo nivel de los suplentes, apretaron el marcador y nos llenaron de zozobra en la agonía del partido.
El 3-1 en Palmaseca, señala el cuarto triunfo del Equipo del Pueblo en condición de visitante (los anteriores fueron a Unión Magdalena 2-0, Llaneros 1-0 y Deportivo Pasto 2-1), a los que se suman el 1-0 a Millonarios y 3-1 a Equidad, en el estadio Atanasio Girardot, para la sexta victoria en línea el Deportivo Independiente Medellín.
Como conclusión, es muy gratificante el nuevo triunfo rojo, -sexto consecutivo- y, más aún, el reencuentro del DIM con su fútbol, el gran nivel de Baldomero (figura del partido ayer, en Palmaseca), Loboa, Francisco Chaverra y Polaco, la frecuencia en gol de Fydriszewski en el campeonato- ya suma 6 anotaciones, la presencia de Jarlan en el medio campo y el muy oportuno gol del chino.
En un ambiente más positivo y amable por la recuperación del DIM, un fútbol en franca mejoría, un buen número de jugadores cuyo rendimiento continúa en ascenso y 6 victorias en línea, nos esperan el partido de vuelta en octavos de final de Copa Colombia ante Fortaleza, que se jugará el miércoles en horas de la noche en el Atanasio Girardot, y el clásico ante Atlético Nacional, el próximo domingo, que siempre tendrá una altísima carga emocional. Inmejorable antesala a dos juegos de gran importancia para un DIM que por fin encontró el rumbo y el fútbol.
[María Victoria Zapata B.]





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