Capsulas de Carreño

Fútbol y Juegos (Juan Manuel Herbella, Diario Perfil)

Por Juan Manuel Herbella,
juan manuel herbellaDiario Perfil

 

 

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*Históricamente, la Fifa le dio la espalda a la competencia olímpica.
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El fútbol es el único deporte que pudo crear una asociación mundial poderosa, capaz de mantenerse independiente de la influencia del Comité Olímpico Internacional. La defensa temprana del amateurismo marrón fue la piedra fundacional, donde se cimentó la estructura y la suerte del deporte rey. Con esa defensa, lo que en un primer momento resultó en pérdida y exclusión (en Los Ángeles 1932 no hubo fútbol por la disputa entre la FIFA y el COI), terminó convirtiéndose en independencia y virtud.

“Por el crecimiento profesional y la influencia de la presencia de una Copa Mundial, hubo dificultades para definir qué era un amateur y qué no. Sin solución al momento, el COI decidió no incluir al fútbol en Juegos Olímpicos de “Los Angeles 32”, pero el deporte volvió tan fuerte como siempre en “Alemania 36”, porque los organizadores necesitaban el dinero aportado por el fútbol” describe el texto de archivo de FIFA, provisto por el historiador Eduardo Cántaro, autor del libro “100 años de Fútbol Olímpico”. Para ese entonces, cuando el fútbol retornó al olimpismo sin deportistas rentados, casi todas las históricas Ligas de Europa y las más importantes de Sudamérica (en Argentina fue en 1931), habían abrazado el profesionalismo. Como consecuencia, los mejores futbolistas quedaron fuera de la competencia.

Con el paso del tiempo, el amateurismo en el fútbol quedó exclusivamente vinculado a los países comunistas y los Mundiales de fútbol se popularizaron como la única competencia de selecciones capaz de albergar a todos. Cuando el COI se dio cuenta del aumento de la brecha en la competitividad, decidió abrirle el grifo a los rentados pero ya era demasiado tarde. Ante el peligro de ser fagocitado por el olimpismo, llegó la segunda decisión importante de la FIFA: ahora para resguardar su lugar de privilegio. El modus operandi fue claro: desvirtuar la competencia, quitándole figuras.

Así fue que las reglamentaciones y los permisos fueron cambiando sucesivamente. Primero habilitaron a los profesionales que no hubiesen disputado un Mundial, luego se lo permitieron a los mundialistas que no eran europeos o sudamericanos, posteriormente autorizaron a todos los mundialistas, pero redujeron la edad para poder competir (Sub 23); en la actualidad, continúa la limitante de edad y se autorizó la inclusión de tres figuras experimentadas. ¿Cómo se disputará el torneo en los próximos Juegos Olímpicos? No se sabe. Lo que está claro es que nunca estuvo claro; y que probablemente nunca lo esté.

Los requisitos para la competencia cambiarán tantas veces como la FIFA lo pretenda o le convenga: sin ir muy lejos en el recuerdo, después de “Beijing 2008” se decía que en “Londres 2012” sólo podrían participar menores de 20 años, algo que finalmente no ocurrió pero en un principio estuvo en los planes.

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