Capsulas de Carreño

Ganó quien lo mereció. Nacional incapaz.


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Por Jorge Alberto Cadavid.
Columnista Cápsulas.

 

 

*El camino que manejó Autuori antes alcanzó llegar muy lejos, la final fue mucho premio.
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En la cancha al inicio la nómina esperada y un aire de suficiencia viendo un planteamiento y esquema organizado y bien manejado.

Independiente de esto, de una Millos mostró su jerarquía, su proceso y lo corroboró con su orden y posesión de balón, Nacional respondía no dejando espacios para la intención azul.

Nacional equilibró el juego en un momento de la primera etapa y realizó algunas transiciones ofensivas, sin inquietud para el arco local, pero Millos respondió aprovechando dos desconcentraciones de la zaga visitante, siendo lo más cercano a una anotación.

Minuto 30, para mi jugada prodigiosa , de técnica y repentización, casi en el centro de la cancha Pabón despacha el pase a Banguero, si dejar caer este pone el balón al centro del área y encuentra a Duque en el lugar correcto para de una tocarla y anidarla en el fondo de la red. Gol ilusionador.

El resto de la inicial fue Millos insiste Nacional aguanta.

La complementaria con una idea clara de Nacional sostener, aguantar, no preveía nada halagüeño, echarse atrás tan cerca del arquero es un gran riesgo.

Podría decirse, Nacional no se complica, rechaza a un destino incierto a lo que resulte, ninguna transición en ataque, aguante como pueda, cuanto más podría aguantar la avalancha impuesta por el equipo de la capital.

Mier tenía un imán, todo lo que le disparaban llegaba a sus manos, a los 67 minutos , lucimiento, en posición incómoda doble rechazo de Mier, que se inicia con cabezazo de Llinás.

Ángel perdido durante el tiempo que estuvo presente, fue reemplazado por Castro como manera de mitigar el dominio ofensivo de Millos, pero de nada sirvió.

Hasta donde aguantó el asedio, minuto 70, tiro de esquina, rechazo defensivo que llega a Llinás para concretar el empate.

Autuori sin revulsivo, como siempre atrasado en las decisiones, las dejó pasar y se las dejó manejar en bochornoso acto de sus propios jugadores.

Los jugadores de Nacional pensaban en los tiros desde el punto penal como su última posibilidad y Autuori en los huevos del gallo.

La horrible noche finalizó con esta opción, los tiros desde el punto penal, eso era a lo máximo que aspiraban.

Pero de horrible noche pasamos a decepción total.. Pabón, Zapata y el desfachatado Barrera entregaron la opción a la que se aferraron.

Ganó quién lo merecía. Nacional solo deja una estela de dudas, de sinsabores, de jugadores que no merecen estar y de un técnico para pensionar.

Pero no deberíamos extrañarnos, el camino que manejó Autuori antes alcanzó llegar muy lejos, la final fue mucho premio.

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