Capsulas de Carreño

Gestión de la experiencia.

Por José Acosta Bedoya.

 

 

*“Los árboles más viejos son los que dan los frutos más dulces”.

“El desarrollo personal y social de una persona no termina en los últimos años de la vida adulta. Esta etapa puede potenciar muchas experiencias y habilidades propias cristalizadas en conocimientos y práctica”.

Hace algunos días me encontré en mis lecturas habituales con esta frase y su significación que me llamó la atención y que en la realidad actual es de poca aplicabilidad.

Inmediatamente relacioné dicha frase con las posiciones y cargos que vienen desempeñando algunas personas mayores de 60 años en diferentes sectores de la industria en la mayoría de países y puntualmente en el sector deportivo tanto a nivel público como privado.

Desde el punto de vista de gestión privada me quiero remitir al fútbol como parte integrante del sector del entretenimiento y cuyo histórico manejo, en la mayoría de los casos, es ejercido por personas adultas que siguen envejeciendo empotrados casi sempiternamente en los cargos de dirección de entidades y clubes deportivos.

La edad, por ley, no debe limitarse para ejercer un determinado cargo por considerarse el trabajo un derecho fundamental. Sin embargo, para el sector público se limita hasta los 70 años. Así que en las instituciones privadas que dirigen el fútbol a nivel de federaciones y clubes deportivos, sigue vigente esta característica en la gran mayoría de ellas pero no como una política del sector, sino como producto de relacionamiento de carácter político que convierte estos cargos en fortín de quien los detenta y los ejercen casi a perpetuidad. Por lo tanto, indirectamente se cumple con la ley pero no se le hace honor a la frase con que comienza este artículo.

Quiero por tanto, remitirme a la actualidad del fútbol nuestro y resaltar que en las entidades que lo dirigen, los resultados económicos han sido manipulados y utilizados a beneficio propio y en los clubes que conforman dichas entidades los resultados han sido nefastos en cada ejercicio económico  año tras año.

Al final, la calidad de nuestro fútbol es directamente proporcional a la eficiencia y eficacia con que se gestione y a partir de las anacrónicas estructuras y deficientes modelos de gestión, tenemos el fútbol mediocre que hemos construido.

Cuando nos detenemos a observar el perfil de los dirigentes del fútbol en Colombia, nos encontramos con personajes que vienen del sector comercio que tienen la capacidad de inversión pero la incapacidad de gestionar y conocer del producto deporte y otros que aunque han pertenecido al sector, no tienen la menor idea de gestionar una entidad. Así se desarrolla nuestro modelo de administración con personajes que tiene dinero pero no saben administrar; personajes que saben administrar pero no saben del producto fútbol y personajes que sabiendo del producto, no saben de gestión porque no son profesionales de la administración sino profesionales del deporte.

Lo preocupante de este asunto es que el estado, quien define la política pública del deporte, sólo ha intervenido en definir un esquema de capacitación de directivos a partir de tomar un curso de 40 horas para poder ejercer funciones de dirección de entidades deportivas. Es como exigir un curso de primeros auxilios para obtener el cartón de médico.

La solución, a mi manera de ver, debe encaminarse a definir modelos de gestión de entidades deportivas, clubes, ligas, federaciones, con personal profesionalizado en administración y con conocimiento del deporte que va a gestionar. Hay personas de 60 años o más que tienen la experiencia suficiente y el conocimiento del fútbol para desarrollar modelos de gestión que transformen la situación actual y real de las entidades en verdaderos y eficientes proyectos que generen estabilidad económica de dichas entidades en el largo plazo y se consoliden como marcas a nivel nacional e internacional. Personas que lideren los grupos de jóvenes que vienen en camino de direccionar a futuro las entidades.

Conocemos las entidades, sus estructuras, su gestión, sus resultados y el producto fútbol que actualmente generan y por lo tanto, están dadas las condiciones para la innovación y transformación que requieren éstas para entregar al mercado y especialmente a todos los grupos de interés, un producto fútbol de calidad.

Recordemos que la gestión de las entidades con ánimo o sin ánimo de lucro, se mide por los  resultados económicos o resultados de tipo social que generen.

Encontremos y aprovechemos los árboles viejos que aún quedan y recojamos los frutos que pueden seguir dando.

Este es un llamado a la búsqueda de la experiencia sin límites de edad y no a experimentar para hacer lo mismo de siempre con los resultados de siempre.

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