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Por Luis Felipe Gómez Isaza.
Columnista Cápsulas.

Sin antecedentes por estas tierras pero con un meritorio recorrido en el proceso River Plate de Argentina, Atlético Nacional contrató un desconocido para nosotros, Gustavo Fermani como director deportivo, cargo que hasta marzo de 2024 había ocupado Esteban «Palillo» Escobar.
También se había marchado Benjamín Romero, un alentador de procesos en Millonarios de Bogotá, quien por supuesto con otros curiosos aliados, se empeñaron en recuperar económicamente al equipo pero sumirlo en una crisis inmejorable de resultados y generar el consiguiente divorcio con la fanaticada.
A pesar de lo anterior, el equipo consiguió títulos, entre ellos el paliativo de la copa Colombia en el 2023 y unas presentaciones internacionales indecorosas y pobres que lo llevaron a un vacío tenebroso que no soportó la hinchada ni la crítica deportiva. Haga de cuenta como Millonarios, si el azul era el norte a seguir como dicen los periodistas capitalinos, íbamos encaminados por un seguro y nefasto camino que hoy de hecho, critican con vehemencia los hinchas azules.
El encopetado profesor Gamero, así nos haya ganado con la suerte y la ayuda arbitral, en cinco años, solo ha tenido tres títulos y mediocres presentaciones internacionales además de ventas y producción limitada de genios, entre ellos, el inflado Ruiz y el catapultado Carlos Gómez, eso si, se les reconoce el éxito del mercadeo con Falcao, que hizo cuatro golcitos, recogió la plata y nada más.
Afortunadamente el jefe pluma blanca, Don Antonio José Ardila, se tocó las entendederas de lo que es y ha sido este club y con asertivo pensamiento contrató el gestor de los triunfos que hoy recoge la hinchada feliz y que ahora celebra no sólo en Antioquia si no en toda Colombia, la estrella número diez y ocho.
Una vez Fermani se acomodó en su oficina entendió que este club debe jugar bien, ser efectivo y ganar, que su ADN consiste en el buen trato a la pelota, en la jerarquía de la imposición del buen juego y en la efectividad. Entendió que por Nacional pasa el corazón futbolero de Colombia y que así a periodistas cáusticos y encopetados como el señor pontífice de Bogotá diga que el juego del verde es impresentable y no le llene sus requisitos de curiosa perfección, el proceso tiene ya unos frutos maravillosos y seguro que los seguirá teniendo a mediano y a corto plazo.
Mi compañero y colega Diego Velásquez, es mi contacto informativo de lo que sucede en el verde, cuando contrataron a Juárez, ante mi ignorancia, asombro e incredulidad le pregunté por el desconocido y esto me respondió, ese entrenador lo escogió Fermani que es un buscador de talentos y nos vamos a dar la pela. Yo no le creí, publiqué una columna que se tituló, “ Que tu médico sea viejo y tu barbero joven” . Nos ganó Fermani, nos tapó la boca y la pluma. Preparémonos para volver a tener un equipo competitivo a nivel internacional, creo que después de Zubeldía, es lo que mejor hemos contratado procedente del sur.






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