Capsulas de Carreño

Héctor “Chiche” Molina y sus recuerdos del DIM (j.c.a.)

 

John Cardona Arteaga

Recordar la historia de nuestros equipos y evocar las actuaciones de figuras destacadas que vistieron la casaca del club que nos enamora, es una verdadera satisfacción sobre todo para quienes tenemos “la tristeza larga de tanto venir andando…”, como dice la canción de Piero. Resulta por lo demás atractivo encontrarse con personas (hoy exfutbolistas) que hicieron vibrar a su hinchada en el Atanasio con sus jugadas, goles y celebraciones y que, en la actualidad, en su etapa de madurez, reflexionan sobre su estancia en Colombia, en Medellín y en el club que los arropó, felices de ser ciudadanos y profesionales útiles a la sociedad.

Queremos hilvanar esta crónica con anteriores que destacaron a jugadores que pasaron por “el Rojo de la Montaña”, dejando huella en la historia de la institución. Hemos hablado en las últimas notas de Juan Carlos Spada, Lidoro Soria, José Manuel Moreno y Oreste Osmar Corbatta, para volver con la memoria a los años cincuenta y sesenta, cuando se cumplían las dos primeras décadas del fútbol profesional colombiano.

Por eso cantamos con el tango Buenos Aires del 40: «Buscando entre recuerdos, encuentro un diario viejo, y vuelvo de repente a un tiempo que pasó…”, cuando la voz del cantor Enrique Campos, quien también pasó por estas cápsulas, nos hacía regresar a estas evocaciones.  Y continuaba sonando el disco: “… Si mañana no llueve, la Máquina de River, en la cancha de Boca con Lazatti hablará… «, haciendo alusión al brillante equipo «millonario» que revolucionó el fútbol de los años 40, con aquella famosa delantera de Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau.  Ya habíamos señalado que Jorge Moreira, autor de la letra de este emblemático tango, seguidor incondicional de Boca Juniors, originalmente omitió nombrar a River, escribiendo “la máquina famosa”, asunto que modificó Campos en la grabación, según lo refirieron los amigos Marcelo Moreira y Ricardo Troncone, hijos del letrista y del cantor, respectivamente.

Justamente Ricardo nos permitió llegar al personaje invitado para esta nota, ligado a la historia de “El Poderoso DIM”. Nos referiremos a Héctor Abraham Molina, más conocido como el “Chiche”, o como desde la tribuna popular lo reconocíamos: “Chichí” Molina.

Queremos establecer el nexo entre los jugadores mencionados, vinculados a importantes clubes del fútbol argentino y relacionados como compañeros y dirigidos. Moreno, el de River, jugó con Spada y Soria en el DIM, fue director técnico de Molina en Boca, donde también jugó, y de Spada en All Boys. Moreno trajo a José Vicente Grecco, exjugador de Boca, otro de los grandes jugadores del DIM y, además, intentó vincular a Molina al DIM en 1959, asunto que se frustró por una mejor oferta de Chile. Corbatta, traído por Grecco al “Rojo”, jugó en Boca entre 1963-1965 y en el DIM de 1965-1969. Molina, nuestro personaje, fue jugador del Independiente Medellín entre 1965-1968 y director técnico en 1969, cuando propició el regreso de Corbatta, de quien fue compañero y técnico en su último año.

Con las anteriores referencias damos pie a los recuerdos de Héctor “Chiche” Molina, desde su barrio de Saavedra en Buenos Aires.  A él agradecemos su disposición y colaboración para esta cápsula. Sus datos y documentos nos ayudan a entender cómo fue su paso por “El Poderoso”, único equipo que representó en Colombia como jugador.

En la parte final de este escrito, haremos algunas referencias a su gusto por el tango, asunto que lo afianzó a nuestra ciudad tanguera por excelencia y que lo sigue ocupando a sus 85 años en sus actividades en el campo de la gestión social y cultural en su país.

Los datos de Héctor Molina

“Nací en Buenos Aires, Capital, en el Barrio de Saavedra el 09-11-1935. En Argentina a recrear jueguito con el balón se le dice «hacer chiches». Como de chiquito me gustaba ejecutarlos, me pusieron “Chiche” y todavía cargo con ese apodo.

Mi carrera de futbolista empezó en un equipo barrial que se armó para participar de un campeonato infantil organizado por Estudiantes de la Plata. Quien ideó ese grupo en el Parque Saavedra fue Roberto Pérez Guarch, que más adelante llegó a ser presidente de Platense. Él nos pagaba los pasajes a La Plata, porque éramos todos chicos humildes. Salimos campeones y siete del equipo quedamos en Estudiantes. Así me inicié en los “Pinchas” en octava división en 1950. A los 17 años debuté en primera. Arranqué jugando de 8, después el Nano Gandulla me puso de 9 e incluso jugué de 10.

En 1953 integré la selección juvenil de Argentina que disputó el Mundial Juvenil en Bélgica. En 1954 sucedió lo mismo para el Mundial Juvenil de Alemania. En 1955 salimos campeones Panamericanos en México. La delantera estaba conformada por Sciarino, Molina, Menéndez, Sanfilippo y Yudica”.

La selección juvenil de Argentina con el presidente Perón. Molina a su derecha (foto archivo “Chiche”).

Molina hizo parte de la plantilla de Estudiantes de la Plata que logró el ascenso a la máxima categoría en 1954, después de sufrir acontecimientos políticos que le hicieron perder su escaño en la Primera A. Con su debut en 1954 y hasta 1956, aportó para la difícil consolidación de los “Pincharratas”, creando la base para los grandes triunfos de la década siguiente. A propósito de la promoción de Estudiantes, El Gráfico titulaba: 1955. La vuelta de un romántico, por Panzeri.

https://www.elgrafico.com.ar/articulo/1088/34444/1955-la-vuelta-de-un-romantico-por-panzeri

Este es el plantel casi completo (falta Scialino) de Estudiantes 1954, que ganó el campeonato de ascenso. Fila superior, de izq. a der.: Romo, Casanueva, Capozzio, Gioffre, Silvero, Quiñones, Aragón, Bouché, Antonio. Fila del medio: Garcerón, Colombo, Álvarez, Pirez, Rolando, Urriolabeitía, Maceroni, Pelegrina, Taddei (kinesiólogo). Sentados, primera fila: Chena, Quaglia, Ruggeri, Fortunato (preparador físico y director técnico), Molina, Mogaburu, Borlando, Noguera. Jugó 34 partidos, ganó 19, empató 8, perdió 7; goles a favor: 69; en contra: 35; puntos: 46, seguido por Colón y Argentinos Juniors con 43. Foto El gráfico.

Los goles de Molina fueron decisivos en las campañas de 1954-1956. En particular se recuerdan sus tantos definitivos en las tres últimas fechas del torneo de 1955, cuando Estudiantes logró salvar la categoría, en detrimento de Platense, el club de su barrio que descendió: “Fue muy triste ya que los muchachos de Platense eran todos grandes amigos”, recuerda Héctor.  Fueron tres triunfos en seguidilla: ante Huracán por 2 -1 (Rolando-Molina), Ferro en La Plata 3-0 (3 de Molina) y Lanús de visitante 2-0 (Arizaga-Molina). La dirección técnica en el último trayecto del torneo estuvo a cargo de “Nolo” Ferreira.

Sus buenas actuaciones en Estudiantes fueron decisivas para lanzar a “Chiche” a nuevas oportunidades que serían la base de su futuro deportivo.

Héctor es trasferido a Boca Juniors en 1957 en una operación muy importante. Confiesa “Chiche”: «Mi llegada a Boca si bien no colmó las expectativas que se habían creado por la transferencia récord hasta ese momento debido, sobre todo, a una serie de pequeñas lesiones que no me permitieron alcanzar el nivel que todos esperábamos, no dejó de ser una experiencia inolvidable que me permitió jugar y crecer junto a figuras de nivel mundial como las que se ven en la foto.”

En una formación de Boca aparecen, parados: García, Musimessi, Mouriño, Rattin, Edwards, Cardozo; hincados: González, Zubeldía, Angelillo, Molina y Diz (foto archivo Molina).

En 1958 “Chiche” va a préstamo a Tigre, donde su padre era director técnico y regresa a Boca en 1959 con la llegada de José Manuel Moreno como entrenador. Con este último tuvo mucho contacto posteriormente en Chile y lo considera “un hombre derecho al máximo”.

En 1959, luego de su paso por Boca, Molina viaja a Chile, donde permanece por cinco años; juega en Ferrobadminton, Everton y Santiago Morning. Contrae matrimonio con Lucia Villagrán y nacen sus primeros dos hijos, Héctor y Viviana.

Molina en Ferrobadminton de Chile (Hincado tercero de izquierda a derecha) Foto archivo Molina.

 

Héctor “Chiche” Molina en el Deportivo Independiente Medellín

Sigue recordando Molina sobre su llegada al DIM, única casaca que vistió en Colombia como jugador, logrando 28 goles en 89 partidos.

“En 1965 llego al DIM por gestión de mi amigo de toda la vida Perfecto Rodríguez. Estuve en Medellín cinco años, quizás los mejores de mi vida, no solo en lo futbolístico sino porque ahí encontré personas inigualables por su don de gentes y su cordialidad. Como jugador estuve entre 1965-1968 y como técnico en 1969. Jugué mi último partido a finales de 1968 ante el Deportivo Cali.

Recuerdo a los señores Arriola,  a Leonardo Nieto y muchos más. Entre los jugadores de quienes fui compañero no puedo dejar de nombrar a los colombianos Mario Agudelo,” Canocho” Echeverri, “Cuca” Aceros, Uriel Cadavid, John Jaramillo,” Pacho” García, Jaime Salazar. Ente mis coterráneos a Corbatta, Perfecto, Ramaciotti y muchos más.

Además, el 23 de marzo de 1967 en la Clínica Medellín, bajo la tutela del Dr. Rodolfo Villamizar nació mi hija Andrea. ¿Qué más pedirle a Medellín?”

Molina considera que en su papel como técnico lo más importante fue trabajar durante tres años con los juveniles en Argentinos Juniors, junto a José Pékerman, viejo conocido del DIM, y cuatro años con Perfecto Rodríguez en el Unión Magdalena donde tuvieron la suerte de hacer debutar al “Pibe” Valderrama. En 1969 en su paso por la dirección técnica del Independiente Medellín, ante la exigencia de la hinchada, volvió a traer a Oreste Corbatta, a quien dirigió ese año.

Sobre sus compañeros y otros referentes del Poderoso opina el “Chiche”:

“Aunque en mi carrera deportiva tuve la suerte de acompañar a grandes jugadores, en el DIM disfruté con Corbatta, un fenómeno mundial , con él elevé mi nivel personal; con Perfecto, un goleador implacable, astuto y con un pique fantástico; con Devanni, 9 de área que aguantaba todo y las metía; con Mario Agudelo, maestro con una elegancia sublime; con “Cuca” Aceros, de una gambeta hermosa al servicio del equipo; Uriel Cadavid, puntero de los de antes con un remate mortal; con Jaramillo, otro puntero con gol; con Ramaciotti, de juego acompasado y buen pasador; con “ Pacho” García, mediocampista elegante ; con “Canocho” Echeverri, defensor impasable. Ofrezco disculpas por quienes olvido”.

Molina tiene una remembranza especial para el DIM en 1966 que perdió el título ante Santa Fe en el infortunado 4-4: “El DIM del 66, además de ser un equipo con muy buen juego, sino me equivoco fue el más goleador (106 goles) y sus delanteros Jaramillo, Corbatta, Molina, Aceros y Cadavid convirtieron casi la misma cantidad de tantos. Entre 15 o 20 cada uno. Inédito, en la Máquina de River la mitad los hacia Labruna, en el Santos casi todos Pelé y así en casi todas las delanteras famosas siempre había un goleador. En el DIM no fue así”.

Preguntamos a Héctor sobre sus actividades después de culminar el proceso deportivo en Colombia y esto anotó:

“Volví a la Argentina y dirigí a Chacarita con Perfecto Rodríguez en el 75. Luego seguí trabajando en las divisiones inferiores. Lo hice en C.A. Platense y en A.A.  Argentinos Juniors, junto a José Pékerman. Hasta que, por la edad, tuve que retirarme a cuarteles de invierno. Pero siempre seguí pendiente del fútbol”.


“Chiche” Molina y el tango

Desde los años cincuenta la relación de los jugadores del Río de la Plata con el ambiente tanguero de Medellín fue de gran impacto. La llegada de Leonardo Nieto a la ciudad fortaleció esa identidad y podría decirse que cada argentino o uruguayo llegaba con su colección de discos de tangos a su nueva residencia. Así nos cuenta Héctor Molina su vínculo con esta música:

“Mi amor por el tango nace desde pequeño. Me tocó vivir la época de las grandes orquestas como D’Arienzo, Troilo, Pugliese, Di Sarli, Federico, Caló, Tanturi, Laurenz, Mores, Basso con sus cantores. Imagínate, cada orquesta tenía dos y hasta tres. Tuve amistad entre otros con el “Niño” Moreno, “Chato” Flores, Carlos Valdez, Roberto Mancini, El “Polaco” Goyeneche, Argentino Ledesma, Enrique Campos, Abel Córdoba. Con Perfecto Rodríguez fuimos muy buenos bailarines de tango, aparte del fútbol era nuestra otra gran pasión. Actualmente sigo en contacto muy cercano por mi presencia en El Tábano, por donde pasan continuamente los artistas vigentes. En 1995 me retiré del futbol profesional para ocuparme de Graficoom S R L, industria gráfica. Actualmente mi familia aumentó con el casamiento de mis tres hijos y tengo tres nietos. Este año cumplimos 60 años de casados. Desde hace 6 años presido el Club Social y Deportivo El Tábano, reconocido en la ciudad por ser la cuna de Julio Cozzi, ex arquero de Millonarios, Rubén Sosa y Roberto Goyeneche. Debo destacar es el único Club de Argentina con Orquesta propia de tango; doce maestros jóvenes, de los cuales  el mayor tiene 30 años.

 

En la foto estoy, antes de la pandemia, con Abel Córdoba, ex cantor de Pugliese y en el póster están algunas figuras que han pasado y pasan por el Club: Pizzuti, Sanfilippo, Pegnotti, Rojas, Jiménez, Mansilla, Yudica, Rogel, Rodríguez ”.

 

El Tábano, como reducto tanguero y de relación entre la gente del barrio de Saavedra, se mantiene firme en sus propósitos sociales, culturales y deportivos. Este Club Social se sostiene sobre cuatro pilares: “la familia, los amigos, el fútbol y el tango.”

Orgulloso, su presidente Héctor “Chiche” Molina expresa: “El Tábano además de ser un club de barrio, fue hacedor de muchas figuras del fútbol nacional: Julio Cozzi (arquero de Platense, Independiente y la Selección), Rubén Sosa (Platense, Racing y la Selección), Roberto Croa (otro futbolista, radicado en Perú). Y al margen del fútbol, Roberto Goyeneche… El Polaco se crio acá. Yo fui amigo de él. Lo acompañé mucho, por ejemplo, a Caño 14 -el legendario reducto tanguero-. Sin dudas, era uno de nuestros personajes más importantes.”

Molina con los campeones mundiales de tango en pista 2017 Magdalena Gutiérrez, Germán Ballejo.

Una anécdota que nos cuenta “Chiche” expresa ese sentimiento tanguero de muchos jugadores que vistieron las casacas de nuestros clubes. En 1968 se realizó en Medellín el Primer Festival Internacional del Tango, antecedente de los múltiples festivales que destacan la ciudad como capital tanguera. En esa oportunidad arribó desde Buenos Aires una delegación de unas 80 personas entre directores, cantores, cancionistas, bailarines y gente de la cultura, bajo el auspicio de la embajada de Argentina en Colombia y el liderazgo de don Leonardo Nieto, ilustre ciudadano argentino que nos dejó el 20 de junio de 2020. Estando como jugadores en la ciudad Perfecto Rodríguez, Omar Lorenzo Devanni y Héctor Molina, decidieron hacer un homenaje a toda la delegación en La Tranquera, un tradicional restaurante-bar de Medellín. En la presentación musical, cuenta Molina, el cantor Roberto Mancini, de mucho éxito en Colombia, estrenaba su versión de El último Café, tango de Héctor Stamponi en música y Cátulo Castillo en letra. A “Chiche” le quedó grabado ese recuerdo y acá le refrescamos su memoria en esta interpretación de Mancini:

https://www.youtube.com/watch?v=pD8GBg9fbi0

La gratitud es un sentimiento que está alineado con los valores y el espíritu de correspondencia y reconocimiento entre los humanos, por las acciones que han beneficiado un proceso o proyecto ligado a los deseos de una persona o colectivo. En el campo deportivo agradecemos a aquellas personas que colmaron de felicidad a una divisa y a los seguidores de ella. Mayor será la lealtad y el cariño que se guarde si esta es recompensada con el esfuerzo y los resultados coincidentes con unos objetivos, en este caso los deportivos.

En esta crónica resaltamos el apego y buen recuerdo que nuestro invitado tiene de la institución que le brindó su acogida y con la afición del Deportivo Independiente Medellín que celebró sus goles y actuaciones. Además, el recuerdo de quienes vieron jugar a “Chiche” Molina en su único equipo en Colombia sigue vigente. Aquellos que no tuvieron esa oportunidad, lo reconocen por la historia que brinda retribuciones.

Queremos, para finalizar, dar traslado a los hinchas rojos del mensaje que les envía, en texto y audio, nuestro convidado:

“Hola, les habla Héctor Molina. Quiero aprovechar junto a mi familia esta oportunidad que me brinda el amigo John Cardona para saludar a toda la afición de Medellín que durante los años que estuvimos jugando en el DIM nos trató con tanto cariño y cordialidad que no olvidaremos nunca. Les mando un fuerte abrazo y los quiero con todo mi corazón, chao.”

John Cardona Arteaga – Profesor Universidad de Antioquia -Expresidente Deportivo Independiente Medellín

 Medellín, diciembre de 2020

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5 comentarios

  1. Juan Guillermo restrepo isaza

    20 diciembre, 2020 at 9:57 am

    *Por la crónica con Héctor «Chiche» Molina
    Cómo olvidar al Chichiii Molina (así lo nombrábamos los hinchas del poderoso) su gambeta corta y su valentía, recuerdo un partido contra Nacional que ganamos 4-1, se lesionó el hombro y termino el partido vendado, fue un crack. El medallo del 66: lo máximo.
    juan Guillermo Restrepo Isaza, Medellín

  2. Julio Cromet

    19 diciembre, 2020 at 12:40 pm

    *Magnífica reseña del Dr. Cardona
    Tuve la oportunidad de ver jugar ese DIM 1966 de Pancho Hormazábal desde la tribuna de «Sol»(sólo faltó Corbatta en esa foto). Fue el mejor de los que he visto (1958-Presente) con un 2do puesto para el DIM del 2003. Recuerdo también un muy buen puntero izquierdo «11» de esa época, un Argentino llamado JJ Rodríguez que se fue de vacaciones a su país y nunca regresó.
    Reconforta leer esta artículo, recordar los tiempos ídos, especialmente durante estos tiempos de pandemia… Mil Gracias Dr. Cardona.
    Julio Cromet, Rionegro, hincha del DIM

  3. Juan Gutierrez

    19 diciembre, 2020 at 11:37 am

    *Por la crónica sobre Héctor «Chiche» Molina
    En la foto de el DIM, antes de Fito Avila, se ve un grandote #2 y gran defensa ,Antonio Pecora. La cronica muy buena y mejor documentada, ejemplo de buen periodismo.
    Juan Gutiérrez, Chicago, hincha del DIM 72

  4. José María Otero

    19 diciembre, 2020 at 5:08 am

    *or la crónica de Héctor «Chiche» Molina
    Me encanta esta nota y el recuerdo de tantos amigos…
    José María Otero, Madrid

  5. Roberto Uribe

    18 diciembre, 2020 at 8:03 pm

    *Por la crónica del Dr. Cardona
    Excelente nota del Dr. Cardona. Formidable ese Boca de la foto. Para resaltar la presencia de Mussimesi, Rattín,el malogrado Eliseo Mouriño, Osvaldo Zubeldía y el gran Antonio Valentín Angelillo.
    Roberto Uribe, Medellín

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