Capsulas de Carreño

Historias.. Lloró como niño en su primera vez (w.v desde USA)

Hipólito Murillo cree, como el novelista Albert Camus, que “cada vez que juegue la selección nacional de fútbol debe ser la bandera de la patria”. Foto cortesía.

Por Williams Viera, USA.

 

 

En ocasiones se piensa que todo puede estar habitado por la muerte, pero mientras llega ese momento cada quien busca dotar de sentido su propia existencia. En infinidad de ocasiones se escucha, en las redacciones de los periódicos, de la radio o de la televisión, el mismo cuestionamiento: ¿Por qué estamos aquí y cuál es el propósito de todo lo que nos rodea?

Ya se sabe que el fútbol regresó a Alemania el pasado sábado 16 de mayo, y que Erling Haaland, con el Borussia Dortmund, convirtió el primer gol de la era del Covid-19 mientras que un hombre del deporte de multitudes, llamado Hipólito Murillo, en su casa, en Cali, junto a sus seres queridos, trata de recuperarse de un derrame cerebral.

Murillo, horas previas al inicio de la ‘encerrona’, sufrió el quebranto de salud que lo tiene alejado del mejor oficio del mundo como es el periodismo y que evitó que viera las pantomimas silenciosas del estruendoso grito de los jugadores del Borussia Dortmund.

Hipólito Murillo, ayer.

“Escribí el reportaje que le hice a Jorge Gallego, oís”, le dijo Hipólito a Jairo Chávez Ávila, director del semanario ‘Balón’ y comentarista de ciclismo en RCN, un sábado de abril de 1981, en la oficina designada y en la que sólo había dos escritorios con sus respectivas máquinas de escribir, marca Underwood, de hierro fundido y esmaltado con un diseño intemporal por su solidez y su fiabilidad.

“Hipólito, ¿cuántas cuartillas escribió?”, preguntó Chávez Ávila.

“Ya hablé, oís, con Jorge Cárdenas, el diagramador, y serán seis páginas con fotos y textos”, dijo Hipólito, a quien le decían los más viejos que su nombre había sido inmortalizado por Eurípides, uno de los tres grandes poetas trágicos griegos de la antigüedad.

Entonces, Chávez Ávila soltó una sonrisa de aprobación. Él sabía que ese material tendría, además de lo que diría el personaje, la tragedia lúdica de la vida, el diálogo entre la palabra y la pelota de fútbol a la luz del gran misterio del gol y datos estadísticos suministrados por Guillermo Ruiz quien le había dicho, “Hipólito, Jorge Ramírez Gallego es el mayor goleador del Deportivo Cali con la camiseta número 9 y en su historial marcó 168 goles. Él jugó, además, en Millonarios, Deportes Quindío y Deportes Tolima”.

Lo mejor de ese reportaje es que el día que salió publicado, Hipólito lloraba, en la oficina de contabilidad, como un niño, pero no era por el recio olor de la tinta sobre el papel. Ese detalle lo contó, entre risas, Jorge Liloy (q.e.p.d.), tío de Daniel Coronel y contador de ‘Occidente’ y esposo de Stella Galvis, secretaria de Raúl Echavarría Barrientos hasta que éste fue asesinado el 17 de septiembre de 1986 por un parrillero de una motocicleta al frente de su casa en el barrio San Fernando, cerca del estadio Pascual Guerrero.

Y es que Murillo, con su “oís” o “mirá ve, vos sabes”, en ‘Occidente’ (hoy ‘Diario Occidente’), empezó muy joven a trabajar y ahí recorrió diferentes secciones de la empresa con la que respira y sueña y aunque se puede decir que se siente realizado después de jubilarse, él sigue aportando su experiencia a esa casa editorial como si fuese propia y por su forma de afrontar responsabilidades, los directivos de la empresa le aprobaron un proyecto periodístico para el 2021.

Alguna vez, hace muchos años, en presencia de Jorge López Tulandez y de Mario Enrique Agudelo Agudelo, quienes empezaban en el andar periodístico, Hipólito dijo, “el amor es una enfermedad tan contagiosa como ser hincha de un equipo de fútbol”.

Hipólito Murillo, hoy. Foto cortesía.

Hipólito Murillo nunca niega que, además de ‘Occidente’, llora y hasta recuerda que en su juventud, dejó de comer por comprar una boleta para ir al estadio a ver jugar al Deportivo Cali, pero ante todo se divierte con los programas deportivos de la radio, especialmente cuando Iván Mejía Álvarez lanza puyas y Carlos Antonio Vélez responde, al menos las de este tiempo no las pudo escuchar. Sin embargo, antes del inconveniente de salud, estaba pendiente de quienes, en alguna ocasión, fueron corresponsales del semanario ‘Balón’, durante 22 años, como Hugo Illera, Roguet Taborda, Rafael Villegas. Óscar Munevar, Elmer Pérez y Mike Fajardo, entre otros, sin que olvide que Jaime Ortiz Alvear y Daniel Alfonso Benítez (q.e.p.d.) también estuvieron en ese grupo.

Murillo es de aquellos que mueven el dial continuamente y es amigo de sus amigos. En el tiempo en que estuvieron todos esos jóvenes buscando demostrar su talento, en sus respectivas ciudades, los escuchaba pero, sobre todo, al dúo dinámico de entonces, Mario Alfonso Escobar y Óscar Rentería Jiménez.

Cuando a Hipólito le da la nostalgia, hace referencia a aquella época ya lejana y romántica en la que todos eran amigos y gritaban, “se acerca la hora del cierre” y los teléfonos, negros y pesados, repicaban, una y otra vez, y el grito, “contesten, puede ser la noticia de primera página” mientras los escritorios de los periodistas tenían todo tipo de periódicos viejos, fotos y papeles que pocas veces se necesitaban, pero los que tenían aquel desorden, recordaban en donde podía estar la información que necesitaban. Entonces la buscaban en medio del humo del cigarrillo y de la copa de licor que circulaba mientras el olor de café recién hecho o recalentado, dependiendo de la hora, se apoderaba del lugar.

Y así como volvió el fútbol en la era del Covid-19, quienes conocemos a Hipólito Murillo esperamos que se recupere y regrese a ejercer el oficio que lo apasiona y pueda seguir vistiendo la camiseta de la selección Colombia, cada vez que juegue, pero hablándole a la nueva generación de periodistas que trabajan en silencio al frente de sus computadores que hubo una época en que las noticias se escribían con los dos dedos índices y el sonoro tecleo de las máquinas de escribir.
(Williams Viera)

POSDATA.
Hipólito Murillo, hace poco, escribió una serie de reportajes que recordaron hechos del fútbol colombiano como “el gol de Willington Ortiz con la camiseta del Cali, el 21 de abril de 1981, en el Monumental de Núñez” en el marco de la Copa Libertadores y que fue el gol del triunfo de los ‘azucareros’, 2-1, ante River Plate.

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