Por María Victoria Zapata B. //
Columnista Cápsulas. ====

…Una frase bastante repetida después del único triunfo rojo en cuadrangulares…
Ayer, ante Atlético Junior, en el último juego de la fase semifinal de Liga, el DIM se acordó de jugar al fútbol que le vimos en el Todos contra todos, también de asociarse, de generar opciones, de buscar el arco contrario, de anotar goles y de ganar. Igualmente, volvió a mostrar ambición, a llenar de transpiración la camiseta y a dejar el alma en la gramilla. Exhibió el fútbol y la actitud que tanto añoramos, que tanto le reclamamos.
Sin embargo, la “recuperación” de la memoria futbolística y anímica fue extemporánea en el DIM. Tardía. La victoria 2-1 a Junior con anotaciones de Brayan León, al minuto 29, y de José Ortiz, al 45+10, le permitieron al equipo sumar tres puntos en la tabla reclasificación y obtener el cupo a la fase previa de Libertadores, pero no borraron el pésimo comportamiento del cuadro rojo en cinco de los seis partidos de la fase semifinal del campeonato, ni la profunda decepción de la hinchada poderosa.
Para el juego con Junior, el técnico Alejandro Restrepo alineó nuevamente un módulo con 4 zagueros (Mena, Mantilla, Ortiz y Arizala)- ya lo había intentado sin éxito ante Nacional el jueves pasado,- y dejó en el banco a Leyser Chaverra y Fainer Torrijano, de muy bajo rendimiento en la temporada. Y a despecho del partido anterior, su infrecuente sistema le funcionó en su compromiso de cierre de cuadrangulares. Así mismo, la titularidad de Alexis Serna, Jarlan Barrera y Léider Berrío conectó medio campo y ataque y le imprimió fluidez y claridad al fútbol del DIM.

Foto Junior, tomada de Zona Cero.
Por lo observado durante la totalidad del partido, fueron efectivas tanto las modificaciones tácticas como los cambios en el onceno inicial en un DIM que luchó, que jugó, que buscó el triunfo y lo consiguió. Un Equipo del Pueblo que ante el cuadro tiburón solamente le quedaba una sola alternativa: ganar y asegurar con ello su participación internacional. Sumó tres puntos, totalizó 92 en la temporada, salvó el cupo a fase previa de Libertadores e “hizo la tarea”, según la expresión popular tantas veces enunciada después de la conclusión del juego.
Imposible no preguntarnos, entonces: ¿Por qué el DIM no hizo la tarea en el partido de ida ante el mismo Junior, ni en sus compromisos de ida y vuelta con Nacional y América en esta semifinal de Liga? ¿Cuál será el Independiente Medellín que veremos en la final de Copa Colombia?, ¿El nublado, acéfalo y displicente de la casi totalidad de jornadas de cuadrangulares o el de ayer, con tantas similitudes a aquel con fútbol, goles y corazón que cabalgó en la fase clasificatoria?
Como hincha, no dejan de preocuparme los altibajos tan pronunciados del DIM, especialmente los anímicos y la forma recurrente como el equipo se desmorona en instancias definitivas. Si bien es cierto una final y/o un título de Copa Colombia tiene otras implicaciones y consideraciones, también lo es la máxima responsabilidad y decoro con la que se deben asumir los dos partidos que definirán el ganador de dicho torneo, que se llevarán a efecto el sábado 13 y el miércoles 17.
¿Hará también el DIM la tarea en la final de Copa Colombia?
[María Victoria Zapata B.]




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