Por: Miguel Robledo Restrepo
* Lo cierto es que este Nacional es muy diferente y desarticulado con respecto del que inició la Liga y La Libertadores.
Si bien Huracán, de local paró nueve hombres en defensa y Abilés Wanchope
como único atacante, también Nacional hizo lo mismo. Cuatro en fondo, Mejía y Pérez por delante y Ruiz volanteando detrás de un Copete y de un Berrío sin afanes de arco.
Nacional no mostró ni por asomo su interés por el marco contrario, más allá de tres débiles remates de Sebastián Pérez. De un Mejía batiéndose como gladiador y de un Pérez jugando en solitario por falta de sustrato ya que Guerra solitario en sus afanes quedó desconectado de sus ágiles.
El primer tiempo fue una feria con permanente pérdida de balones recuperados o dominados. Balón recuperado fue balón rifado y perdido; creo que no hubo tres pases hilvanados y menos remates al arco.
En el segundo tiempo, con menos presión quemera,
– «…Era un mosaico diquero que yugaba de quemera, hija de una curandera mechera de profesión…»
No encuentro su equivalente Lunfardo.
El segundo tiempo no cambió los afanes de los equipos ni con los cambios. Tal vez Nacional se asentó y jugó con más orden, controló el balón e Ibarbo mostró más interés de ataque; hubo tenencia y rotación del balón que no logró permear la defensa de Huracán pero Ibargüen pasó inadvertido, lo mismo que Rodin Quiñones. Marlos ya ni minutos merece.
Quizá ambos equipos apelaron a la táctica del «hacernos pasito». Excepto por la excelente doble atajada de Armani. Nacional no se arrimó a la puerta de Díaz, excepto por tres tiritos de muñequero de Sebastián Pérez.
Se debilita la ya cada vez menos sostenible delantera de Copete, Ruiz y Berrío, pero la de Ibargüen, Ibarbo y Marlos tampoco toma la bandera.
Los jugadores son los mismos pero su bajón es innegable y tiene qué haber algo de índole mental. Marlos está en otro mundo lleno de plata y de lujos. Y a eso qué le ha hecho RR? Si nada ha hecho es porque no ve ningún problema. Confiemos en que sea algo circunstancial y no estructural o de fondo.
Pero puede ser que RR sobrevaloró la capacidad de los decadentes y de los ascendidos y de un momento a otro se dio cuenta de su equivocación sin poder echar mano de alguien de arriba ni de abajo en el momento en el que el equipo aflojó.
Lo cierto es que este Nacional es muy diferente y desarticulado con respecto del que inició la Liga y La Libertadores del 2016.
[Miguel Robledo Restrepo, Hincha Verde]





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