Capsulas de Carreño

Jaime Córdoba, cara nueva de Águilas… Un “pesado-pasado” que arrastra…

El Jaime Cordoba que quiere volver por sus fueros, contratado por Águilas Doradas. Foto tomada de El Tiempo.

El Jaime Córdoba que quiere volver por sus fueros, contratado por Águilas Doradas. Foto tomada de El Tiempo.

 

 

*Águilas Doradas le madrugó a la pretemporada porque arrancó hoy (4) con una cara nueva, la del mediocampista caleño Jaime Córdoba y con la ausencia de Vladimir Marín quien jugará con un chico de Paraguay, Sportivo Luqueño, animador de la última Copa Sudamericana.

*Perfil
Jaime Córdoba desde muy niño había decidido que su profesión sería futbolista. Para su fortuna, contó con el total apoyo de su padre que lo llevó a una prueba con las inferiores del Cali y entre 200 chicos que fueron observados, apenas seis pasaron la prueba. Él fue uno de los elegidos. Antes había pasado por las escuelas de Willington Ortiz, Hernán Darío Herrera.
A los 18 años estaba en la Primera C del Cali con el técnico Ángel María Torres. Y un día que el entrenador del primer equipo profesional, Pedro Sarmiento, lo iba a observar para un posible ascenso, justamente lo mandaron a darle vueltas a la cancha. Y Jaime Córdoba no lo soportó.

Fue con el América que pudo debutar profesionalmente, celebró el título 13 con esa escuadra, convirtió el tercero y último gol en la final frente al DIM. Fue un año dulce para el volante porque la Fifa lo consideró como uno de los 13 prospectos destacados del mundo, junto a Carlos Darwin Quintero.  Igualmente fue reconocido como el jugador revelación de ese rentado colombiano.

 

Esas distinciones, todos esos halagos en lugar de ser el mejor incentivo para seguir adelante en esa promisoria carrera, por el contrario lo llevaron al camino del alcohol, la rumba, las fiestas, a despilfarrar el dinero. Fue al Junior pero allá el vallenato y sus amistades lo lanzaron a llevar una vida incontrolada de parranda completa. Volvió al América, actuó seis meses sin recibir dinero.

Mayo de 2010. Jaime Córdoba era presentado como jugador del Atlético Nacional. Foto archivo

Mayo de 2010. Jaime Córdoba era presentado como jugador del Atlético Nacional. Foto archivo.

Serían tantas las condiciones de Jaime Córdoba que Nacional resolvió contratarlo a préstamo a pesar de esos antecedentes. Todo iba bien, la directiva verde le anunció que debido a su rendimiento compraría sus derechos pero faltó a una práctica y fue licenciado. América, que ha sido su paño de lágrimas, siempre lo recibía pero nada que Jaime enderezaba su vida, seguía con el ritmo de parranda con entrenamiento lo que no es compatible.

 

 

 

El penalti del juicio
«Dios Santo, perdona a este hombre que se ha excedido en el pecado. Te pido misericordia y una vez más, tu mano», repetía Jaime mientras avanzaba desde la línea del medio campo hasta el punto penalti. Esa noche del 17 de diciembre de 2011, lo miraban 35.000 personas presentes en el estadio Pascual Guerrero. Sentía que cargaba con toda la pesada historia del América: las decepciones en las cuatro finales de la Copa Libertadores, el pentacampeonato, las 13 estrellas en Colombia; incluso el narcotráfico y la Lista Clinton.
El club y el jugador juntaron sus culpas y, después de dar cerca de 30 temerosos pasos, el jugador llegó hasta el balón, lo acomodó sobre el lugar señalado por la cal, y volvió a orar, al tiempo que se impulsaba para dar un disparo. «Si lo tiro a la izquierda del arquero, donde había pensado inicialmente, lo hubiera hecho, pero en el último instante tomé la decisión de tirarlo al centro, y él (Carlos Chávez) me lo sacó con los pies. Sé que ese penal lo boté como castigo por todo lo malo que había hecho. Durante ese semestre llegué mal a todos los entrenos, y el profe Wilson Piedrahíta, el DT del momento, me tuvo mucho aguante».
(Estos dos párrafos fueron tomados de la crónica escrita en El Tiempo por Héctor Fabio Gruesso, el 20 de octubre de 2014).

Jaime Córdoba con la camiseta del América, penal errado que llevó al equipo al descenso.

Jaime Córdoba con la camiseta del América, penal errado que llevó al equipo al descenso.

El mea culpa
En diálogo con El País.com.co Jaime reconoció que ha cometido varios errores, actos de indisciplina que incluyeron “llegar trasnochado a los entrenamientos, salir con mujeres y separarme muchas veces de mi esposa”.

Pero aclara que desde el tropezón cometido durante el primer semestre de 2012, cuando fue separado del primer equipo americano por iniciativa del técnico Lara, su camino enderezó.
“Desde entonces vengo muy bien con mi mujer, no hemos vuelto a tener problemas y estamos esperando nuestro segundo hijo”, contó.

Esa indisciplina que le ha impedido tocar el techo como jugador de élite, también lo convertía en un mago capaz de desaparecer rápidamente el dinero.


“En los primeros cinco años como profesional gané mucha plata con Junior, Nacional y el mismo América con el título de 2008, pero no había hecho nada para mi, la había gastado pero en otras cosas”.

Hoy el asunto, asegura Córdoba, ha cambiado. Ya la plata no se esfuma, se invierte. En dos meses, cuenta, terminará de pagar su apartamento.
Jaime confesó haber sentido un dolor profundo por la forma como salió de la cancha el último lunes, durante el partido que América perdió con Dépor (1-0) por la fecha 13 del Torneo Postobón I. El público que otrora coreó su nombre como referente, lo castigó.

“No me gustó y lo sentí profundamente. Nunca me había tocado salir así de la cancha. Con fútbol me voy a volver a ganar a la afición americana”.

Aseguró que su sentido de pertenencia y el amor que siente por la institución ‘escarlata’, sumado al trabajo y profesionalismo, le permitirán superar este nuevo bache en su carrera.

“Gracias a Dios he madurado mucho; ya no soy el mismo Jaime Córdoba de antes, pero por ahí dicen que crea fama y acuéstate a dormir”, sentenció.
(Redacción El País, abril 24 de 2013)

*Con Águilas
En la vida de Jaime Córdoba ha pasado de todo. Distinciones, sobresaliente rendimiento en el campo profesional, buenos contratos, abundante dinero hasta que cayó en la desgracia del alcohol, parrandas, jugar gratis, la nevera vacía, el dinero malgastado, vivir con la ayuda de su familia, el ostracismo porque ningún equipo lo quería contratar.

En el 2015 apareció Cortuluá que se convirtió en una nueva vida para Jaime Córdoba, terminó como capitán de esa divisa. Volante de marca hoy, que en sus comienzos aficionados fue un “10” con gol, es la cara nueva de Águilas Doradas 2016. Si se maneja bien, si el alcohol es cuestión del pasado, puede ser un buen aporte para el equipo antioqueño.

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