Por Luis David Obando.

* Más que oportuna la campaña Cápsulas de dejar a James Rodríguez para cuando realmente importe.
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Ancelotti da una buena noticia sobre James… Ancelotti, triste por lo de James… Locura por video de James en TicToc… James no la va bien con sus gemelos… A James le duele el muslo… ¡Atención, James se tocó la zona lumbar!… James, feliz con su bebé… James, asistencia y gol… Mala suerte: otra vez lesionado James…
James por arriba, James por abajo, James por el centro, James por la izquierda, James por la derecha… ¡James hasta en la sopa! No hay día en que prensa, radio, televisión e internet no le hagan eco a la bien aceitada maquinaria mediática del inefable Jorge Mendes, empresario a cargo de James.
Dicho de otra manera bien clara: llámenle como lo quisieren llamar para justificarse, los medios colombianos no hacen más que de cajas resonadoras diarias del aparato de marketing que rodea al astro colombiano. No es que le quite calidad futbolística, de la cual nadie duda, sino que lo pone a toda hora y todos los días como noticia, séalo o no, y eso, mis colegas periodistas, ¡caaaaannnsaaaa!
Por eso, más que oportuna la campaña Cápsulas de dejar a James para cuando realmente importe, y más bien dedicarle esfuerzo informativo al quehacer futbolístico de cracs como Cuadrado, Falcao, Díaz y demás integrantes de la pléyade colombiana en Europa. Seguramente costará un poco más de trabajo (no todos cuentan con la artillería de Mendes para bombardear con “información” sobre su pupilo), pero el resultado periodístico resultará más riguroso, por estar más cercano a la realidad que al boom del mercadeo.
No se requieren muchas líneas para argumentarlo: basta con comparar los números de cada colombiano en Europa, en clubes grandes, medianos o pequeños, y muchos hallarán sorpresas sobre el verdadero ‘quién es quién’ entre los cafeteros en el Antiguo Continente. Luis Díaz descresta, y aquí apenas se le dedica un comprimido rápido cuando hace gol; Cuadrado es casi siempre mejor calificado que Cristiano por la prensa italiana, y apenas sí nos enteramos del recuento de sus goles y asistencias.
La lista podría seguir, y cuántas sorpresas nos depararía. El asunto es que hacerla ya conlleva un trabajo, un esfuerzo adicional, y no necesariamente todos tienen el tiempo y/o la voluntad de hacerlo. Pero el consumidor de medios habitual, lo que llaman etéreamente “la audiencia”, sí que lo sabría agradecer, porque ya está bueno de James Rodríguez a desayuno, almuerzo, cena, meriendas y de postre.





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