Capsulas de Carreño

John Stefan Medina… Sin perder la humildad.. Por Ramón Pinilla.

John Stefan Medina. Foto tomada de www.colombia.com


*Nació para el fútbol con mucho talento, disciplina y carácter. Demostró condiciones y fue al balompié internacional.

Por Ramón Pinilla.

 

Vistió los colores de la selección y le tiraron con munición gruesa. Se lamió las heridas y regresó más fuerte dejando una señal de prestigio espiritual que es ejemplo para las futuras generaciones.

El nacimiento de John Stefan Medina como jugador fue categórico desde su debut en primera división a finales de 2010. Tras mostrarse como un juvenil con ambiciones, inmediatamente fue tenido en cuenta por Santiago Escobar para iniciar la temporada de 2011 con Atlético Nacional. Poco a poco fue ganando confianza, partidos y experiencia. Allí ya se empezaba a sentir de qué escenografía provenía este muchacho al competir en igualdad de condiciones con experimentados zagueros.

La vida le fue ofreciendo oportunidades. Juan Carlos Osorio en su primera llegada al verde prefirió darle la oportunidad al antioqueño que al veterano argentino Cristian Tula. Mostró tantas condiciones el joven talento en aquellos años, que fue pieza vital del tricampeón verde y alcanzó a jugar en varias posiciones demostrando capacidad y destreza. A mediados de 2014 se marchó al fútbol mexicano, país en el que completó más de cinco años siendo titular inamovible de los equipos en que ha actuado.

Se consolidó como lateral, es alabado cada fecha en el balompié azteca y comenzó a tener convocatorias a selección Colombia. Todos conocemos las burlas y críticas que recibió por uno o dos partidos cuando quisieron acabarle la carrera. Fue humillado y llevado a la picota pública sin darle oportunidad de revancha. Atacaron su orgullo, su intimidad y su cuna. Se pensaba que no regresaría jamás a una convocatoria. Olvidaron su formación y su aprendizaje.

Es bueno ir hasta el nido para conocer a la persona. Medina es hijo de una familia con corazón y con valores inculcados desde un hogar amoroso y noble del Valle de Aburrá que trenza alrededor de la planificación en la formación de sus hijos, tejidos fuertes de principios y moral alrededor del crecimiento. La base espiritual se construyó de forma sólida. Y si bien Medina sentía la presión psicológica mucho menos que otros jugadores, demostrado a lo largo de su carrera profesional, íntimamente tuvo que fortalecerse para volver más fuerte. Allí fueron fundamentales sus seres más cercanos. El apoyo, el amor y el cariño, son motores de búsqueda más fuertes y consolidados que google.

Cuando lo volvieron a llamar, demostró que no sufrió la condición de blanco predilecto de miras venenosas. Lo que tanto perturba a otros menos inseguros y más expuestos a vaivenes espirituales, a él lo robusteció. Y entonces esa presión que incluye no fallar en retos donde tenía los ojos de todos encima para caerle con mayor rigurosidad, los superó con creces para dejar un mensaje de calidad, entereza y coraje. Como lo evidenciado en el anterior juego ante Brasil o sus últimas incursiones con la camiseta de todos.

El ejemplo de John Stefan Medina es algo esperanzador en un país en que le hacemos más caso a mediocres personajes que nos llevan a padecer constantes históricas que nos hunden en abismos confusos, que a los que aportan para la edificación de un futuro mejor. Las mentiras flagrantes y los permanentes choques son la causa de una sociedad que experimenta a diario derrumbes de consecuencias irreparables. Y más que eso, de retrasos a los que luego les pedimos explicación.

El defensor paisa, en su sagrada intimidad, encontró las herramientas para noquear a los escépticos. Y su actitud da un permanente ejemplo vital a partir de una conducta que siempre fue su valor agregado de origen. Qué enorme alegría produce que algo así ocurra para ver si somos capaces de aprender. Tras demostrar una paciencia enorme para no perder los estribos y una fe estratosférica para creer en sus condiciones, hoy disfruta del momento sin perder la humildad, y esa es la consigna. Ese es el punto. Ese puede ser el mejor de todos sus actos. De los que hizo. De los que hará.

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