Capsulas de Carreño

José Manuel Moreno, un «Charro» que encarna la relación fútbol y tango

 

John Cardona Arteaga

Cuando se habla de referentes del Deportivo Independiente Medellín durante su historia, en primera línea se encuentra José Manuel Moreno Fernández, para nosotros el mejor de todos. Un hombre que no escondió ser hincha de Boca pero que triunfó como ídolo de River. Cosas del fútbol.

 

De este legendario y mítico jugador se han escrito múltiples crónicas y tratados destacando sus virtudes como deportista y también sus particularidades como personaje de la vida social y la farándula, adobadas con una buena cantidad de anécdotas, dentro y fuera de la cancha. Sus amigos y compañeros lo destacaron por sus grandes dotes futbolísticas y sus contrarios reconocieron sus atributos futboleros y su personalidad arrolladora.

Por nuestra parte haremos un reconocimiento a su papel para hacer grande el fútbol y en el caso particular del “Poderoso de la Montaña”, su papel decisivo en la gestación de los primeros triunfos de 1955 y 1957 en el campeonato del fútbol colombiano.

Al DIM llegó a sus 37 años cumplidos, después de triunfar en River Plate con la famosa Máquina, Real Club España de México, Universidad Católica de Chile, Boca Juniors, Defensor de Uruguay y Ferrocarril Oeste. Con el Rojo completa su participación en cinco países, logrando el título en cuatro de ellos. Su periplo por varias naciones lo convirtió en un ídolo en todas las ligas.

Representó a la selección argentina entre 1936 y 1950, aportó para la conquista de los Sudamericanos de Chile 1941 y Ecuador 1947; anotó 19 goles en 34 partidos.

El “Charro Moreno” que debe su apelativo a su paso por el fútbol mexicano, fue considerado como una de las figuras más importantes del fútbol internacional.  La Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS) en 1999 lo destacó como el quinto mejor jugador sudamericano del siglo XX, sólo superado por Pelé, Maradona, Di Stéfano y Garrincha.

A propósito de la muerte de Diego Armando Maradona (q.e.p.d.), a quien dedicaremos una de nuestras próximas crónicas, cuando se encumbró como el gran jugador del momento en Argentina y en el mundo, declaró en su libro Yo soy el Diego: «cuando la AFA me eligió como mejor futbolista argentino de todos los tiempos estaba fascinado, pero a la vez me daba vergüenza dejar atrás a nombres como Moreno».

Su gran amigo y compañero de River, Adolfo Pedernera lo definió como “un jugador de toda la cancha. Poseía todas las condiciones: habilidad, velocidad e inteligencia, era un excelente cabeceador y como pocos encarnaba la picardía propia del potrero”.

Como un testimonio de mucha importancia, hemos invitado al amigo Juan Carlos Spada, quien acaba de cumplir, el 24 de noviembre pasado, sus 91 años, para que nos comparta brevemente algunos recuerdos de José Manuel Moreno en su relación como compañero en el Deportivo Independiente Medellín y como su director técnico en All Boys. Acá va su remembranza:

“Conocí a José Manuel Moreno cuando tenía 12 años. Nunca pensé poder jugar con él. Todos los días lo cruzaba a dos cuadras de donde yo hacía una Changuita (como ayudante de panadero o carnicero). Él siempre iba con sus botines bajo el brazo y con un bolsito. Un día me animé a saludarlo y desde ahí me saludó todos los días. En el año 1943 (cuando yo tenía 15 años) firmé con River; en ese momento José Manuel Moreno estaba en pleno apogeo y nos entrecruzábamos a veces en el entrenamiento. Para mí Moreno como jugador fue el más completo en la cancha. Siempre pedía la pelota y en los 90 minutos respondía como una máquina. Como compañero era muy sociable, alegre y bromista; lo tuve como compañero en Independiente Medellín de Colombia en el año 1954.

Sucedió que yo estaba jugando en reservas en River recuperándome de una lesión, llegó Moreno al campo de entrenamiento a saludar y me comentó que Soria (Lidoro) iba para el Medellín y que si me gustaría ir también. Así fue que fuimos a jugar en Colombia, hicimos una gira excelente por Centroamérica con muy buenos resultados y sobretodo muy gratos momentos.

Soria para mí era como un padre,10 años más grande, quien me guió con sus buenos consejos y experiencia acompañándome siempre; cómo no recordarlo si estuvimos juntos en la gira europea de River de 1951-1952; muy buen compañero y sobretodo amigo.

Me pedís que te refiera una anécdota y te la cuento: Cuando viajábamos de Colombia para Argentina el 3 de marzo de 1955 con un permiso, apenas nos acomodamos en el avión, él intercambió su mirada con una chica y cuando vio que le correspondió me dijo, Spadita andate para atrás(ríe). Él era pintón y las mujeres lo buscaban mucho. También fue técnico mío en All Boys. Era exigente, recto y pedía siempre mucha responsabilidad.”

La participación de Moreno en “El Poderoso DIM” trascendió de la mera presencia en el campo de juego. Se convirtió en jugador, Director Técnico y responsable de la llegada de importantes jugadores que hicieron historia en el “Rojo de la montaña” como Lidoro Soria, Juan Carlos Spada, René Seghini, Pedro Roque Retamozo y José Vicente Grecco.

Se comenta en varios escritos que Moreno tuvo dos compañeras:  la actriz Pola Alonso en primera unión y luego la hija del cantor de tangos Alberto Echagüe. Lo que poco se conoce es que en nuestra ciudad José Manuel Moreno, además del futbol dejó su cosecha de descendientes. De su relación con su compañera Ruth López nacieron José Manuel, José Luis y Adriana, quienes están orgullosos de su padre el “Charro”. El periodista Jaime Alberto Herrera, hoy presidente de la Liga Antioqueña de fútbol, en crónica publicada el 15 de diciembre de 2012 en El Colombiano, relata el encuentro con su familia, que invitamos a leer en el siguiente link:

https://www.elcolombiano.com/historico/el_charro_dejo_sus_herederos-HDec_221017

Su familia en Medellín

Las historias sobre la vida y obra de José Manuel Moreno son numerosas en escritos, audios y videos. Entre ellas destacamos la excelente entrevista del destacado periodista deportivo Osvaldo Ardizzone titulada: “1971. José Manuel Moreno. Una leyenda de carne y hueso”, publicada en El Gráfico. En este escrito se refleja la personalidad de un ídolo que llenó los espacios deportivos, sociales y artísticos en los países que lo reconocieron en su papel protagónico. Las reflexiones de Moreno son las de un hombre maduro que vivió a plenitud su vida de deportista y ciudadano de a pie.

Rescatamos algunas líneas del texto que recomendamos leer en toda su extensión.

“… ¡Mirá todo lo que me dio el fútbol! Y todo lo que yo le di… ¿Vos me preguntabas antes por qué siempre la gente me distinguió? Y te lo vuelvo a repetir…: Porque nunca le negué nada el público… ¿Cuántas camisetas vestí? Un montón… River; España, de México; Boca; La Católica, de Chile; Defensor, de Montevideo; Ferro Carril Oeste; Independiente de Medellín… Y a todas les di todo lo que pude… Y aquí vale otra vez mi orgullo: con todas fui triunfador, con todas dejé grandes recuerdos… Es que, ¿cuál es para vos la mejor virtud de un jugador? La nobleza, eso es lo que importa… La nobleza en la cancha y en la vida… Eso la gente te lo reconoce, te lo agradece… De eso no se podrá olvidar nunca…

“… Por eso, al final, cuando me fui a Colombia y ya andaba por los cuarenta largos, todavía firmaba como técnico y como jugador… De afuera el buzo de técnico y de abajo la ropa para entrar al campo en cualquier momento, cuando yo creía que podía ser necesario… Y así me retiré. En un domingo del año sesenta, allá en Colombia… En un torneo donde intervenían Boca, creo que Nacional y otros equipos, entre ellos el Independiente de Medellín… Mi equipo iba perdiendo frente a Boca y yo en el banco como técnico… ¿Qué técnico? A los quince minutos del segundo ya no aguantaba más… Me saqué el buzo y entré. Y no sé qué pasó… Lo único que sé es que cambiamos el partido y que al final ganamos… Ese día dije adiós. Tenía cerca de los cuarenta y cuatro… Y pienso que todavía andaba bastante bien, porque cuando ese mismo año llegué a Boca como técnico, el finado Mouriño les decía a los compañeros… «¿Don José como técnico…? Si hace apenas unos meses nos volvió locos allá en Colombia y él solo nos ganó el partido…”

https://www.elgrafico.com.ar/articulo/1089/33933/1971-jose-manuel-moreno-una-leyenda-de-carne-y-hueso

También recomendamos la entrevista ofrecida a un grupo de periodistas colombianos en Buenos Aires el 23 de junio de 1978, dos meses antes de su muerte, reproducida en el libro Historia del Deportivo Independiente Medellín, escrito por Carlos E. Serna, bajo el título: José Manuel Moreno, lo máximo. En ella aparece una semblanza del jugador, de su paso por Medellín y de diversos testimonios sobre su personalidad.

Como decía el poeta Horacio Salas, recientemente fallecido en Buenos aires, uno de sus mayores gustos era asistir a la Bombonera para ver jugar a Boca, acompañado de un librito de poemas de Borges. En esta historia otro bardo, sintió la sensibilidad y fue tocado por el numen en el Atanasio Girardot, viendo jugar al DIM de la mano de José Manuel Moreno. Se trata del poeta y escritor antioqueño Darío Jaramillo Agudelo, quien en muchos escritos para diarios y revistas ha dejado plasmado su vínculo Con “El Poderoso” y su adhesión eterna a la figura del “Charro”.

15 de noviembre 2013, un día después del cumpleaños 100 del club de nuestros amores el poeta Darío escribió para El Tiempo:

“En 1955, cuando yo tenía siete años, mi padre me llevó a conocer el muy nuevo estadio Atanasio Girardot. Ese día tuve una epifanía, una visión celestial, algo que se salía de la realidad cotidiana para convertirse en poema, en levitación. Ocurrió cuando un jugador con la camiseta roja del Medellín, José Manuel Moreno, recibió la pelota, cruzó con ella la línea central, levantó la vista, acarició la pelota –juro que habló con ella, juro que la pelota le contestó– y luego la impulsó con un disparo en comba, de modo que la pelota descendió para chocar con la cabeza de Felipe Marino, que giró lo preciso para que entrara al arco contrario sin darle posibilidades al arquero. Gol del Medellín: aún hoy yo juraría que el ‘Charro’ Moreno sabía lo que hacía y tenía ya en la cabeza lo que iba a ocurrir.

No canté aquel gol. Fue tal mi emoción que me secó la voz, fue tanta que aún hoy se me acelera el pulso: desde ese preciso instante descendió sobre mí un Pentecostés rojo, una visión escarlata que tiñó para siempre mi alma con los colores del Deportivo Independiente Medellín.

Yo no sabía nada de mi equipo. Ni necesitaba preguntarme nada: estaba poseído, era algo que haría parte de mí por siempre. Soy rojo desde ese instante de iniciación, de éxtasis, de bautismo. Desde entonces sigo al rojo, estoy pendiente de sus resultados, de sus contrataciones, de sus avatares. Mi sentimiento es tan intenso que copa mi capacidad de fanatismo: a través de mi pasión escarlata conozco los mecanismos íntimos de esa baja pasión y esto me ha dado la lección moral de limitar todos mis fanatismos solo a lo que tenga que ver con ‘El Poderoso’.

Mi pasión está divorciada de lo que se conoce como verdad objetiva. Es un culto que va más allá de las derrotas, mucho más allá de los triunfos. “

https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-13193118

Una referencia menos poética pero contundente, se expresa en El libro del fútbol, Tomo uno, Abril Educativa y Cultural SA. 1974, hay un capítulo que sintetiza perfil bajo el título: “Moreno: el talento de América.” Aquí está su Ficha técnica: “Excepcional físico, completo técnicamente, extraordinario cabeceador, gran dominador de la pelota, personalidad dominante. Un entreala goleador, con una entrega total, sin claudicaciones “

Por su parte el amigo José María Otero periodista deportivo, escritor y tanguero de ley, publicó en su muro de Facebook, dos entregas sobre declaraciones del propio Moreno en su posición como jugador y el gusto que tenía por el tango. Lleguemos a ellas:

José Manuel Moreno

“- ¿Pero… vos podés creer que algún jugador puede salir a la cancha nada más que por el dinero…? No… Mirá…, te digo que un tipo que actúa así no merece jugar… No, no merece tocar una pelota… Allí adentro no puede importarte nada ni nadie más que vos… Tu amor propio. Tu vergüenza para que no te ganen, para que nadie sea mejor que vos… ¿Querés que te diga? Mirá… Si en aquellos tiempos el Tucho Méndez hacía dos lujos y la gente lo aplaudía, yo quería hacer cuatro lujos para robarle esos aplausos… Para que me aplaudan a mí… Y te digo el Tucho como te puedo nombrar a cualquier otro… ¿Vos recién me preguntabas por qué el público me recuerda…? ¿Y sabés qué pienso? Porque yo siempre respeté al público, porque siempre le di lo mejor que tenía… Vos me dirás que, por vanidad, por amor propio, pero si fue por eso, mejor… A mí dame jugadores con vanidad, con vergüenza, con orgullo y con amor propio… Esos son los que nunca pierden porque tienen mucho que dar para defender lo que más quieren… ¿Vos creés que La Máquina era gran equipo porque jugaba bien nada más…? No. Era equipo de hombres. Mira, Adolfo y yo nos entendíamos silbando… Sí, silbando… ¡Qué jugador Adolfo! Y después de un tiempo para poder paramos nos entraron a dar… Y por eso, al final, muchas veces tuvimos que salir para adelante para que no nos avancen… Es mentira que yo fui guapo. No… Ya te dije antes… Subo a un potro, juego al pato, me tiré al Pacífico a buscar corales porque siempre me fascinó la aventura y porque siempre pensé que era capaz de hacer lo que los demás hacían… Te digo que anduve en el fútbol treinta y cinco años… Y jugando. Pero nunca integré un equipo como La Máquina. Para mí fue lo perfecto, casi lo ideal…»

José María Otero

Publicada el 9 de mayo de 2020

 

 Moreno en el tango

Es motivo de comentarios recurrentes la relación que “El Charro” tenía con la noche y con el tango, el cual, además

Con Tita Merello

de escucharlo, lo bailaba muy bien. Su amistad con la gente del tango, cantantes y directores, fue notoria. Se destacó su gran relación con Aníbal Troilo y muchas son las anécdotas con éste y con su amigo y compañero Adolfo Pedernera, sobre todo en sus celebraciones por los triunfos de River Plate.

José “Chepe” Rúa (q.e.p.d.), gran tanguero de Medellín, nos compartió una anécdota sobre el “Charro”. En una oportunidad abordó a Moreno después de un entrenamiento para llevarlo en su vehículo de trasporte de materiales a su residencia; para romper el hielo empezaron a hablar de tango y Moreno le pregunta a Chepe cuál es su orquesta preferida. Rúa, un poco atorado le respondió, la de Alfredo De Angelis. Fue inmediata la diatriba del jugador: “Esa es una murga, tenés que escuchar orquestas de calidad, como la de Troilo”.

Con relación a la sintonía que tiene la práctica del fútbol con el baile del tango Moreno expresaba: ““¿Vos te reís?… A mí me reprochaban las noches de milonga… Pero, ¿sabes qué lindo entrenamiento es el tango para los jugadores?… Porque mirá… tenés ritmo, después cambio de ritmo en una corrida… Después, manejo de perfiles, como le dicen ahora, trabajo de cintura, piernas… ¿Qué te parece?… Mirá si en una de esas yo no anduve bien por eso, por bailar tango todas las noches”

Ahora viene el segundo texto compartido por Otero:

El tango que le dedicó Armando Pontier

“Y todo eso vino por la noche… Por la amistad con los músicos, con los cantores, con los artistas… Una noche me encuentro con los dos, con Francini y con Pontier… «José…, ¿a vos nunca te hicieron un tango?» —me preguntan—. Y no me habían hecho ninguno… «Bueno…, mirá, andá el jueves por la noche al Picadilly —te acordás aquel sótano que estaba en Corrientes y Paraná, debajo de la Premiere–, llevate una compañera que te vamos a dar una sorpresa…». Así me dijeron. ¿Y cómo no iba a ir? ¿Compañera para qué? Si entonces encontraba muchas… Y por ahí suena un tango… Y salgo a bailar… Y veo que me dejan solo en la pista… Y no te voy a negar que me gustaba porque era capaz de hacer algún corte… Termina la música y el locutor anuncia… Era el tango que me habían dedicado a mí… «A JOSE MANUEL MORENO» se llama… Mirá… escuchalo… por ahí lo tengo…”

José María Otero

Publicado el 2 de mayo de 2020

Se puede escuchar este tango instrumental titulado A José Manuel Moreno, interpretado por la orquesta típica Francini-Pontier, 28/01/1949, mediante el siguiente link que incorpora un video con interesantes imágenes:

https://www.youtube.com/watch?v=hLd9mjZluEE

En Medellín en un encuentro amistoso con Boca Juniors.

Medellín, noviembre de 2020

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3 comentarios

  1. luis enrique giraldo arias

    8 septiembre, 2021 at 5:10 pm

    CONOCÍ A JOSÉ MANUEL MORENO
    Un día del pasado cuando yo tenia 12 años en el estadio Mora Mora, cuando mi padre me llevó al estadio a ver jugar a mi querido y amado Deportivo Pereira contra El Poderoso Deportivo Independiente Medellín Ese día memorable de ayer, siempre lo llevo en mis gratos recuerdos, porque vi jugar al jugador, que para mi fue el mejor del mundo, por encima de todos los renombrados. Hoy. Hoy a mis 76 años y después de haber visto a mi Pereira en muchas ocasiones y luego de ver cantidad de jugadores en todos los lugares del mundo, no hallo a un jugador igual al «Charro» José Manuel Moreno.
    Luis Enrique Giraldo Arias, Pereira

    Hincha de deportivo Pereira.
    Pereira. Risaralda Colombia

  2. José María Otero

    28 noviembre, 2020 at 7:58 am

    *Crónica de dicada al «Charro» Moreno
    Que hermoso recuerdo de un grande!
    José María Otero, Madrid

    Hincha de Independiente
    Madrid

  3. Jose Manuel Restrepo

    27 noviembre, 2020 at 3:13 pm

    *Por crónica sobre José Manuel Moreno
    Excelente Nota sobre Moreno.
    Felicitaciones.
    José Manuel Restrepo, Medellín

    Medellin

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