Capsulas de Carreño

Juan Román Riquelme, poder en el fútbol dentro y fuera de la cancha (I)

Por John Cardona Arteaga.
Profesor Universidad de Antioquia.
Expresidente DIM.

El papel de referentes del fútbol puede abordarse desde diferentes aristas, dependiendo de su capacidad, competencia y liderazgo que los ubica con notorias diferencias en escenarios vinculados a su actividad. El mundo de este deporte permite elegir múltiples opciones para ser exitoso en el desarrollo de la función o proceso elegidos.

En nuestro paso por la dirigencia del fútbol profesional en Colombia pudimos analizar los diferentes campos en que se puede abordar el fútbol después del retiro de los deportistas como jugadores profesionales, teniendo en cuenta su corta carrera como, comparativamente con otras profesiones u oficios.

Muchos soñaban con ser directores técnicos, a veces sin la preparación requerida; otros aspiraban a ser presidentes de los clubes o miembros de las asociaciones o federaciones, sin haber estudiado ciencias empresariales; y los últimos esperaban ser llamados por los responsables de los medios de comunicación para convertirse en generadores de opinión, en la mayoría de los casos, sin la mínima preparación en el campo periodístico. Hoy los medios de comunicación están penetrados por antiguas figuras del fútbol que aportan solo su experiencia anecdótica a los comentarios, elegidos más por el poder de recordación de los aficionados que por la capacidad y sentido de orientación.

Encontramos figuras destacadas del ámbito futbolero que son exitosas o intrascendentes, dependiendo de la alternativa escogida. Por ejemplo, hay comentaristas o analistas virtuosos y reconocidos y los hay pobres en sus planteamientos ante cámaras, micrófonos y prensa escrita. Existen directores técnicos que llevan a sus dirigidos el mensaje de sus paradigmas de juego y su organización triunfadora, siendo conductores para el desarrollo de un juego vistoso y pleno de resultados; pero también se observan personajes incapaces de trasmitir una idea de juego y un ejemplo virtuoso, así lo hayan tenido como jugadores de un club. Finalmente, se identifican estrellas e ídolos futboleros convertidos en gestores del liderazgo y protagonistas de los sistemas gerenciales deportivos, provistos de grandes realizaciones y resultados en el crecimiento de las instituciones del fútbol en sus respectivos países. A menudo, estas organizaciones se constituyen en escampadero de personas exitosas antaño como deportistas, pero sin las menores calidades en la gestión y dirección de las entidades.

Una exitosa gestión en cada campo exige una formación en conocimientos, actitudes y habilidades que permitan un futuro promisorio en la actividad elegida, acompañados de valores y principios, inherentes a las labores respectivas. La formación debe der continuada para el recambio de modelos y conocimientos desuetos, como ocurre en toda disciplina.

Recordamos sobre la gestión de las organizaciones deportivas una experiencia que nos correspondió orientar en Medellín, el 4 de septiembre de 2009, con los 36 presidentes de los clubes profesionales de la A y la B, convocados por la División Mayor del Fútbol Colombiano y la Federación Colombiana de Fútbol, en la antesala del partido Colombia-Ecuador, correspondiente a las eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica 2010. La actividad fue titulada: CONVERSATORIO “CRISIS EN EL FUTBOL PROFESIONAL COLOMBIANO”.

Los resultados, a partir de la opinión de los participantes en el taller fueron concluyentes. Las siguientes causas, entre las 14 motivadas por los asistentes, se consideraron como las más relevantes:  Falta de capacitación de los directivos, debilidad en las políticas institucionales, bajo profesionalismo de jugadores y técnicos.

Las carencias de elementos formativos en lo estratégico, directivo, financiero y de mercadeo para facilitar la toma de decisiones en la gestión deportiva sumaron un 41% de todas las causas, lo que sugería un esfuerzo por parte de la DIMAYOR y los clubes profesionales para fortalecer los conceptos gerenciales en las personas encargadas de tomar decisiones estratégicas para nuestro fútbol. Se propusieron acciones de impacto para cerrar la brecha existente y generar resultados en el corto y mediano plazo, enfocados en el establecimiento de un marco estratégico sólido, coherente, incluyente, compartido y gestionado con base en la formación académica necesaria para dar un primer paso en el mejoramiento de la situación del fútbol profesional colombiano en todos los órdenes. Destacamos en ese momento la capacidad de autocrítica de los presidentes y su deseo de ponerle freno a la crisis imperante en ese momento.

En mi caso, como académico, me declaré partidario de formar dirigentes con competencias en la actividad deportiva, con valores como la ética y la trasparencia y portadores de un alto nivel de comunicación, entendida en el mejor sentido social.

Además de la formación de todos los agentes del fútbol, se precisa de un elemento imprescindible que se llama liderazgo. Además de los libros clásicos afamados en esta materia, como El líder del futuro de la Fundación Peter Drucker, traemos dos ejemplos afines a esta discusión que recomendamos sean tenidos en cuenta por los interesados en incursionar en estas lides y que deberían ser textos de referencia en los estudios sobre gerencia y estrategia. Se trata de los libros Liderazgo de Alex Ferguson y Los 11 poderes del líder de Jorge Valdano.

Dice la nota promocional del primero:

“Una guía que inspirará a los grandes líderes, por el entrenador de fútbol de mayor éxito de todos los tiempos. En este inspirador nuevo libro, Sir Alex desvela los secretos detrás de su maravillosa carrera de récords.

Sir Alex Ferguson es uno de los grandes líderes que verdaderamente conoce su materia. En sus 38 años dentro del mundo del fútbol, Ferguson ganó la impresionante cifra de 49 títulos y fue la pieza angular que convirtió al Manchester United en una de las grandes marcas del mundo entero.

Liderazgo está estructurado alrededor de las claves estratégicas y de los valores fundamentales de la vida de Ferguson. Incluye temas que se asocian con su estilo de gestión: disciplina, control, trabajo en equipo y motivación. También apunta temas que son menos obvios, pero no por eso menos importantes en la búsqueda del éxito: capacidad para delegar, análisis de datos y gestión del fracaso.”

En el segundo se resume:

” Jorge Valdano parte de la idea de que todo equipo es «un estado de ánimo» y expone cuáles son, desde su punto de vista, las características necesarias, los poderes, de un líder que se encuentre al frente de un equipo de alto rendimiento. El fútbol es un juego tan poderoso que tiende puentes con la sociedad, con la cultura, con la comunicación y, como demuestra este libro a través de múltiples ejemplos, también con la empresa. Valdano aprovecha experiencias del ámbito del deporte para hablar de liderazgo, trabajo en equipo, motivación y todo lo que agita a un equipo de alta competición. A través de once grandes valores (la credibilidad, la esperanza, la pasión, la humildad, el estilo, la palabra, la curiosidad, el talento, el vestuario, la simpleza y el éxito), ejemplificados por entrenadores, jugadores y momentos dramáticos del deporte que mueve el mundo, el autor resume los elementos claves del liderazgo en el siglo XXI.”

La trascendencia de estos dos casos paradigmáticos está fundamentada en su experiencia como jugadores, directores técnicos, directivos y comunicadores asertivos, conjugando una relación holística que se convierte en pedagogía permanente para quienes aborden estas vías. Por supuesto, recomendamos su lectura y estudio para quienes se ubiquen en el sendero del aprendizaje y práctica del fútbol.

El discurso anterior nos permite introducir un verdadero personaje del fútbol, influyente como ninguno dentro y fuera de la cancha y ahora en los espacios directivos. Se trata de Juan Román Riquelme, referente del fútbol argentino quien pasó por las canchas dejando una estela de éxitos aunados a su carácter y liderazgo reconocidos. No pretendemos en este espacio repetir sus grandes realizaciones deportivas al servicio de sus clubes, ya suficientemente expuestas en los anales especializados. Más bien resaltamos sus condiciones de líder en los campos de su desempeño y la capacidad técnica que lo hizo diferente de otros personajes del fútbol.


Las organizaciones deportivas, la gestión y el poder

Cuando se habla del poder en las organizaciones vuelven a nuestra memoria las teorías expuestas por el profesor canadiense Henry Mintzberg, quien describe el control de los directivos sobre los diferentes niveles de la entidad. Postula la existencia de cuatro sistemas de poder dentro de la organización: de autoridad, ideológico, de habilidad y político, que operan de diferentes formas. Para esta discusión enfocamos el sistema de habilidad en el que el poder se distribuye de manera desigual, en función de las capacidades y destrezas de los individuos. El engranaje en el trabajo se consigue gracias a la sincronización a partir de los conocimientos y habilidades de los expertos. En la tipología de las instituciones, Mintzberg incluye la organización profesional característica, según él, de las Universidades y los hospitales, con un núcleo operacional clave como centro de la organización, donde reside el poder, compuesto por los profesores e investigadores en la primera, y los médicos y especialistas en la segunda. En muchas oportunidades los integrantes del núcleo operacional devengan mayores ingresos que los directores ejecutivos, rectores o gerentes.

Según nuestra experiencia, los clubes de fútbol son asimilables a las organizaciones profesionales caracterizadas por el profesor Mintzberg; en ellas los jugadores, que son los determinantes principales, participan en forma desigual en la generación del juego y en la obtención de resultados, lo cual tiene consecuencias sobre los liderazgos y el poder en estas instituciones. Esto resuelve la inquietud acerca de la gran diferencia existente entre los ingresos económicos de algunos jugadores, en comparación con otros miembros de la organización deportiva, incluidos los directivos, con consecuencias definitivas sobre el control.

Hace varios años, después de su retiro como jugador, Riquelme empezó a barajar sus cartas en su intención de convertirse en Presidente de Boca Juniors, como ya había ocurrido con otros destacados ídolos. Se recuerda a Daniel Passarella en River, Juan Sebastián Verón en Estudiantes, Carlos Babington en Huracán, José Francisco Cevallos en Barcelona de Ecuador. En Colombia han oficiado como presidentes los exjugadores Eduardo Pimentel en Chicó FC, Víctor Marulanda en Atlético Nacional, José Fernando Salazar en Águilas Doradas, Ricardo “Gato “Pérez en Fortaleza FC y América de Cali y Oscar Córdoba en Atlético Bucaramanga. Los jugadores –presidentes más emblemáticos sin duda han sido Franz Beckenbauer en el Bayern de Múnich y Santiago Bernabéu en el Real Madrid.

A finales del año anterior las aspiraciones de Román de convertirse en dirigente deportivo rindieron sus frutos al inscribirse en la lista triunfadora. Cabe preguntarse si no fue la figura de Riquelme, con su personalidad arrolladora, la que impulsó el triunfo de la fórmula” Identidad Xeneize” con Jorge Ameal a la cabeza, en consistencia política con el triunfo de Alberto Fernández en la Presidencia de la República.

A propósito, sirva este escrito para enviar un saludo de amistad y felicitación al amigo y colega Carlos Montero, quien siempre nos ha recibido y apoyado en nuestras visitas e intercambios en consistencia con los lazos académicos y profesionales de las autoridades políticas y de control de las República de Colombia y Argentina. Hoy Montero hace parte de la Comisión Directiva de Boca Juniors, en su cargo de tesorero, y además se desempeña como Síndico General de la Nación –SIGEN de la República Argentina. Ahí en la foto siguiente vemos a Carlos en plan de triunfador.

Se argumenta que en esta nueva posición Román ha adoptado el perfil de dirigente silencioso, sin muchas declaraciones espectaculares ante los medios, protegiendo las jerarquías de la histórica organización deportiva. Eso se ve bien para un personaje que poco habló como futbolista pero que demostró sus condiciones cuando salió a la cancha.

 

Pero no todos es color de rosa en la interpretación del perfil de mando del reconocido líder bostero. Con relación al poder encarnado en la personalidad de Juan Román, se hace un análisis crítico en un artículo de Alejandro Caravario en la Revista Un Caño, Número 23, marzo 2010 (publicada en mayo 1 de 2014), bajo el título “Yo, el supremo”. De ese escrito, que recomendamos leer, son llamativos los siguientes párrafos:

“A diferencia de otros colegas interesados en la popularidad, las camionetas y las botineras, para Juan Román Riquelme el verdadero erotismo de su profesión reside el poder. Con mentalidad de estratega y vocación autocrática, el diez de Boca es un caudillo ambiguo que aglutina aliados incondicionales y enemigos, sin medias tintas. Y pretende tener voz, voto y veto en cada decisión del club que afecte al fútbol…

El poder que pretende Riquelme es vertical, absoluto. No se aviene a las negociaciones de la democracia. Por lo tanto, quienes no suscriben su legalidad, pasan automáticamente al bando enemigo. Y los alcances de su territorio son ilimitados. Contratación de jugadores o de futuros entrenadores, todo pertenece a la órbita de Román, con la bendición de los dirigentes, que siempre esperan que otro le baje el copete, lo devuelva a la escala humana. La lógica del poder discrecional obedece a una inversión egocéntrica de las prioridades. La parte antes que el todo, yo antes que el plantel, que el fútbol y que el mundo…

Convencidos de que se trata de un genio sin reposición, algunos entrenadores consintieron armar un equipo a su servicio (no al revés), único modo de incorporarlo a un proyecto colectivo un equipo que ataca, defiende, duerme la pelota y la siesta según los ritmos de Román.”

https://issuu.com/revistauncanio/docs/n23/32

Una pregunta salta de inmediato: ¿Estas mismas características no son aplicables a muchos líderes e ídolos de nuestros clubes quienes tienen un amplio poder de decisión en muchos aspectos?  Quienes conocemos la interna de los equipos, aún en marcos más limitados, sabemos que eso ocurre, pero, como debe ser, todo se queda en los anales de la reserva del sumario. Para ello hay códigos no escritos, inviolables.

Al margen de lo anterior, como parte del ordenamiento social y político de las organizaciones, en cuanto a  la posición legítima de Riquelme para seguir su camino en el campo directivo, no se puede hacer a un lado su papel protagónico en el campo deportivo y el liderazgo que marcó el éxito de Boca Juniors con tres títulos en la liga nacional, tres Copas Libertadores de América y una Copa Intercontinental; con la Selección Argentina un campeonato sudamericano juvenil, una Copa Mundial Juvenil y una Medalla de oro en el fútbol olímpico en Pekín 2008.

Se adiciona que Román contribuyó con sus éxitos deportivos en la trasformación que sufrió Villarreal en España con sus buenos resultados en la Liga y en la Champions League.

La característica esencial de Román como enganche sigue en la retina de los aficionados al fútbol. Catalogado como una especie en extinción por su calidad, lirismo, frialdad y temperamento, su recuerdo sigue cautivando a quienes pudimos verlo en las canchas. Creemos que el fútbol del mundo se encuentra huérfano de jugadores como Riquelme, Ricardo Bochini, Marcelo Burruchaga, Marcelo Gallardo, Ariel Ortega, Néstor Gorosito, Rubén Capria, Diego Maradona o Carlos “El Pibe” Valderrama.

Nos quedamos con la apreciación del gran escritor Eduardo Sacheri (reconocido hincha de CA Independiente) en su artículo «El último de estos últimos» de la revista El Gráfico:

“Lo único que puedo rescatar es esto: que Riquelme hizo de este juego del fútbol, que a mí me gusta tanto, algo más lindo que lo que habría sido si Riquelme no hubiera jugado…Creo que existen dos clases de grandes jugadores. Los que te provocan asombro porque nunca hacen lo que uno supone que van a hacer. Y los que te provocan asombro porque, aunque hagan lo que uno supone que van a hacer, no hay manera de impedírselo. Y Juan Román Riquelme es de estos últimos. Tal vez –ojalá que no-, el último de estos últimos.”

https://www.elgrafico.com.ar/articulo/0/4417/el-ultimo-de-estos-ultimos-un-texto-de-eduardo-sacheri

Por supuesto, como en toda actividad, respecto a las figuras rutilantes, siempre habrá partidarios, amigos y colegas que acompañan las actuaciones, como también detractores y enemigos declarados que no comparten sus puntos de vista.

En el caso de Riquelme, el cúmulo de adeptos es inmenso y los antagonistas ponen de relieve sus divergencias con Mauricio Macri, Martín Palermo, Luis Van Gaal, Julio César Cáceres, Diego Maradona, Manuel Pellegrini, Julio César Falcioni y Néstor Gorosito.

En uno de mis viajes a Buenos Aires tuve la feliz oportunidad, en agosto de 2016, de departir en la confitería “Las Violetas” con el joven escritor Diego Tomasi, aferrado a la causa de Boca y fiel seguidor de Riquelme, a quien retrató con sus letras en un libro de gran calado que lleva el título de El caño más bello del mundo. Pensamiento futbolero de Juan Román Riquelme. A este nos referiremos en el apartado que dedicaremos a la literatura sobre Román.

Por ahora compartimos el concepto de Tomasi, quien gentilmente ha querido participar en esta crónica, colocando un tono tanguero a su escrito:

Riquelme es Gardel.

Mientras fue jugador en actividad, Juan Román Riquelme cambió la historia de su club, Boca Juniors, y del fútbol todo. Se propuso triunfar con un estilo que no era el más celebrado de su tiempo, y lo hizo a pesar de los golpes recibidos (no solo dentro de la cancha). Dieciocho años después de su debut en primera división jugó con la misma convicción: la manera más válida de jugar y de ganar no puede ser otra que la que busca la belleza. Ahora, retirado hace tiempo y metido de lleno en la vida política de su club, su figura como futbolista se ensancha, crece, es infinita. No hay semana en la que alguna estrella del fútbol mundial o alguna institución vinculada al juego no publique imágenes suyas mostrando su magia.

Riquelme juega cada día mejor.

Román se enfrentó con quienes creyó conveniente hacerlo, y el saldo siempre le fue favorable. No hay nadie que piense que sus palabras hayan sido superadas por las palabras de quien estaba enfrente. Nunca. Y no hay nadie que entienda mejor el juego que él. No lo había cuando jugaba, no lo hay ahora.

Riquelme piensa cada día mejor.

Como Gardel, Román inventó una manera de entender su arte, una manera de pensar ese arte, y una manera de vivir. Utilizó la amplia gama de sus posibilidades técnicas para tratar de perfeccionar algo que ya venía perfecto desde la fábrica. Su obsesión fue la precisión, el uso correcto de cada recurso. Y fue esa búsqueda, esa idea obsesiva por el valor de los detalles (incluso aquellos que a veces parecen no tener importancia), lo que lo convirtió en una leyenda.

Riquelme es Gardel.” 

[John Cardona Arteaga – Profesor Universidad de Antioquia – Expresidente DIM]

Medellín, mayo de 2020

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2 comentarios

  1. JOSE ACOSTA

    10 junio, 2020 at 2:18 pm

    *Por crónica de Juan Román Riquelme de John Cardona Arteaga

    Profesor: no sé si el comentario que le hago a su interesante artículo haga parte de su segunda versión, pero sólo pretendo complementar, si me lo permite, el tema que aborda.

    Mi querido profesor:
    Hace algunos años, en una charla informal con mi amigo Pacho Gutiérrez, analizábamos algunas lecturas de años anteriores sobre el estado de desarrollo de las entidades deportivas y llegábamos a la conclusión de que su estado seguía siendo el mismo: entidades anacrónicas con directivos sin profesionalización y personal falto de capacitación.

    Hoy, si miramos nuevamente ese estado de desarrollo, observamos que la academia ha mantenido incólume su compromiso de investigación para preparar y capacitar al personal de dichas organizaciones y aunque en algunos casos han sabido aprovechar ese compartir de conocimientos, en su gran mayoría el estado de desarrollo de las entidades deportivas sigue siendo nefasto. Me queda sólo para decir en son de resignación que todos esos trabajos de grado, tesis, monografías, etc., han quedado en los anaqueles de las bibliotecas reales y virtuales como simples reseñas bibliográficas, infortunadamente.

    Quisiera, si me lo permite, comentar su escrito desde las organizaciones, la gestión y el poder y sintetizar esas tres palabras a partir de una palabra adicional, la preparación, y definir: los directivos, adecuadamente preparados, tienen el poder de convertir a las organizaciones en verdaderos modelos de gestión.

    Los ejemplos son bastantes y los de Colombia, variados en cuanto al poder: jugadores regulares que con poder económico compran fichas de equipos y jugadores regulares o buenos que son nombrados más por poder político. La prueba es que los resultados de gestión han sido desastrosos desde que eran clubes, asociaciones o corporaciones sin ánimo de lucro hasta hoy, convertidos en sociedades anónimas.

    El caso Riquelme en Boca pasa también por esos matices de poder y lo enmarco así mismo en un caso de poder político, pues la estructura administrativa de los clubes en Argentina tiene una base societaria y por lo tanto, a esos cargos se llega a través de votación de los socios. No sé si este ex jugador se preparó o no para acceder a este cargo, pero me parece más bien que aprovechó la imagen de figura del deporte para tomar partido y conformar una plancha que hiciera oposición al bando contrario. La historia y los resultados nos lo contarán.

    Actualmente, la imagen mediática les ha permitido a algunos acceder a cargos directivos y a ser analistas y periodistas deportivos. Sin embargo, me quedo con la imagen de lo que fueron y no con la imagen de lo que creen ser.

    Cierro entonces con una frase de Facundo Cabral, que considero puede definir el concepto de buena o mala gestión: “si los malos supieran el buen negocio que es ser bueno; serían buenos aunque sólo fuera por negocio”.
    José Acosta, Medellín, columnista Cápsulas

    • John Cardona Arteaga

      11 junio, 2020 at 3:09 pm

      *De John Cardona para José Acosta
      Un saludo amigo José Acosta.
      Totalmente de acuerdo con su concepto. Las organizaciones del fútbol exitosas en el mundo pasan por prevalecer las competencias en los órdenes deportivo, técnico, médico y gerencial. El poder se determina por asuntos afines a la estrategia de estas instituciones , de por si complejas y diferentes a la generalidad.

      En Colombia nos falta mucho de esas condiciones y tardaremos en lograr un desarrollo de todo el sistema. Nuestras entidades son débiles y expuestas al riesgo permanentemente.

      La segunda parte de la crónica habló sobre la literatura y la tercera se referirá a la música.
      John Cardona Arteaga, columnista Cápsulas

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