Capsulas de Carreño

Juego inteligente y pasta de campeón. Por Jorge Alberto Cadavid. Ibagué

Por Jorge Alberto Cadavid Marín

*No es amplia la ventaja, pero si es firme la esperanza de que este sábado, el cielo del Atanasio se iluminará con una nueva estrella.

IBAGUÉ. Jorge Alberto Cadavid, columnista Cápsulas, en el Murillo Toro con esposa y nieto.

El fútbol es esto, ayer quejas y reclamos hoy satisfacción y alegría, el alma del hincha vuelve a reforzar su espíritu, para esperar una nueva estrella.

Para empezar la alineación con la que se plantó en el Murillo Toro, con Braghieri por izquierda, desconociendo a Mafla, que intentó pero no pudo, con Aldo en lugar de Macnelly, que ya es casi ciclo cumplido y Lenis por izquierda ante el bajón de Vladimir, además bienvenido Aguilar en defensa.

Nacional jugó con inteligencia, con una seguridad y aplomo, solvencia y un equilibrio en sus líneas que hacía fácil la contienda.

En la inicial dueño del balón el Tolima, pero sin crear jugadas que inquietaran a Monetti, Nacional se replegaba bien atrás, controlando y cuando tenía oportunidad en velocidad atacaba, llegaba y regresaba a formar sus dos líneas en defensa.

Partido en media cancha, con la suficiencia y el control del que tiene pasta de campeón.

La presión al inicio del periodo final fue Pijao, pero solo un fogonazo, porque de inmediato Nacional sofocó todo intento y volvió a su jerarquía, ya  era dueño de terreno y posesión.

Lenis por izquierda desborda, centra y el «guambito» en su tierra entierra prácticamente las aspiraciones de sus coterráneos.

El colofón, a tiro libre cobrado por los locales, Monetti borra todas las «madreadas» que le hicimos en errores que no pasaron a mayores, inmenso en esa actuación.

Triunfo con el sello de Almirón y la actitud y entrega del grupo que nos hace olvidar los malos ratos pasados y soñar con un cielo de 17 estrellas.

Pero como no resaltar los últimos minutos, Nacional amo y señor, tocaba, una y otra y hasta más de 30 veces, Castellani (otra vez dinámica y entrega) cede a Dayro y desperdicia, sería golazo y casi conclusión, los hinchas camuflados en el Murillo Toro botaron sus caretas y a grito abierto cantamos el ole.

No es amplia la ventaja, pero si es firme la esperanza de que este sábado, el cielo del Atanasio se iluminará con una nueva estrella y será Verde.

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