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Por José Acosta Bedoya.
Columnista Cápsulas.

Se volvió costumbre en muchos países que el staff de los programas deportivos esté conformado por exjugadores que, junto con los periodistas, analizan el antes y el después de los partidos.
Así mismo, el despliegue que realizan cuando de selecciones nacionales se trata es impresionante y, de hecho, el objetivo principal es la generación de audiencias y el aumento en el rating de los programas bajo un objetivo netamente comercial, dejando de lado el análisis serio y estructurado en lo deportivo para dar paso al comentario suspicaz.
Este es el resultado de un mal fútbol que sólo produce niveles de chismografía a nivel local y en ocasiones a nivel de selección. Como diría Valdano: “encontrar para todo fracaso un chivo expiatorio es el secreto para ganar dinero con el fútbol sin jugar al fútbol”.
Exjugadores pseudo periodistas hablando mal de sus colegas activos y periodistas pseudo jugadores crucificando futbolistas sin siquiera haber entrado a una cancha o jugado un partido de fútbol.
Las ruedas de prensa se convirtieron en una batalla campal y en vez de ser el escenario propicio para evaluar resultados en términos reales y no en términos estadísticos esperados, se haya jugado bien o mal, pasaron a ser el escenario del escarnio público de deportistas y que, complementadas con las redes sociales, se dedicaron a sacar técnicos, denigrar jugadores y hasta sacar del camino a competidores para asumir el poder como ocurre en nuestro país.
El fútbol y todos, absolutamente todos los grupos de interés involucrados deben propender por mejorar la calidad recuperando la memoria futbolística que se ha perdido y el periodismo en particular, tiene que mejorar la calidad de la información que genera en aras a que se construya un fútbol eficaz y eficiente que seguramente vende más que un fútbol de chisme, de influencers y de likes.
La tarea es dispendiosa pero satisfactoria cuando se trata de volver al buen juego y a la formación integral desde la base: conceptos que se aplican tanto para el fútbol como para el periodismo.





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