Jugando fútbol del bueno…

Luis David Obando

Por Luis David Obando

* La tonadilla es roja, pero el espectáculo por ahora es de otro color y debería ser general.

“Fútbol total”, dicen unos, y a riesgo de revolver en su tumba al holandés Rinus Michels, hay que decir que sí, que se parece, aunque actualizando más de 40 años el concepto. “Fútbol que enamora”, dicen otros, y ese tipo de sentimientos no se discute, aunque cabría añadir que los prendados son muchos. “Futbolín de sala” intentan desprestigiar algunos más, pero más con el corazón de hinchas de su divisa que con la razón de los argumentos a la vista en las canchas.

 

En fin, Atlético Nacional está dando que hablar, tanto en Medellín como en Colombia como en algunos países de Sudamérica, por ahora. La coreografía futbolística, esa puesta en escena técnica de una táctica fina y recursiva y una estrategia cuidadosamente elaborada, se está traduciendo en goles y en puntos, y esto último los valida como para no ubicar el fenómeno en las nubes del idealismo deportivo.

 

Entonces sí se puede jugar bonito y bien y lograr resultados al mismo tiempo. Entonces para ganar de a tres puntos no es necesario arrinconarse 89 minutos en propio arco y resolver con una descolgada fortuita un 1-0 que ayude a sumar. Entonces un equipo ganador definitivamente no tiene que condenar al bostezo y al sufrimiento en las tribunas. Da gusto saber eso, después de tantas prestidigitaciones semánticas y cuadraturas del círculo de técnicos “resultadistas”.

 

Sí, Nacional está “jugando fútbol del bueno”. El estribillo musical es roja, pero aquí y ahora la realidad es verde, y lo será del color que lo haga patente en los gramados. Que arroje la primera piedra aquel que no desearía que ese mismo fútbol desplegaran los 20 equipos de nuestro rentado, y hasta uno que otro de la B, para que la continuidad se asegurara con las dinámicas del ascenso y el descenso.

 

¿El mejor fútbol del mundo? Tampoco: hay que guardar las proporciones. Atlético Nacional no es un equipo de las capacidades del Bayern, Barcelona, Real, Atlético, United y demás estrellas rutilantes del fútbol de clubes mundial. Ni por presupuesto ni por nivel de las ligas en las que juegan y las copas continentales que disputan. No estamos hablando de que el Verde hoy sería campeón del Mundial de Clubes, pero sí de reconocer un evidente buen momento.

 

Entonces podríamos hablar de “ballet”, si cabe la antioqueñización del apelativo que se le dio al Millonarios de la época de El Dorado, porque, en mi opinión, el Nacional si atraviesa un momento de oro, incluso comparándose consigo mismo en otras épocas gloriosas del equipo. Sin ir muy lejos y solo para mi gusto, ya superó con creces al Verde de Juan Carlos Osorio, por mucho que todavía le falten algunas vueltas olímpicas.

 

Como así es la Historia, así como en Bogotá hablan del Millos de Pedernera y del Santa Fe de Pandolfi, y en Medellín se evoca el DIM del Charro Moreno, aquí mismo los jóvenes de hoy podrán contar a sus nietos que vieron y disfrutaron y celebraron con Marlos, Copete, Berrío, Sebastián Pérez, Armani, Farid y demás estrellas de la constelación. Y todo porque el buen fútbol, el buen jugado, queda ocupando lugar en la memoria que en los respectivos anaqueles de trofeos.

 

Si te gustó este artículo, compártelo en tus redes:

Publicidad

Haz un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Notas relacionadas