Julián: Álvarez recuperó su plenitud en el momento justo.

*El delantero, condicionado por una lesión de tobillo en la previa del torneo, marcó un golazo ante Suiza y volvió a demostrar que su influencia en Argentina excede ampliamente su rol como anotador.

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  • Julián Álvarez anotó su primer gol en la Copa Mundial 2026.
  • El delantero del Atlético Madrid marcó a los 112′ para quebrar el marcador en favor de su país.
  • Argentina enfrentará a Inglaterra en las semifinales en busca de un boleto para la final.

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Julián Álvarez, gol de Argentina contra Suiza, minuto 112. Foto FIFA.com

Julián Álvarez recibió la pelota cuando la amenaza de los penales comenzaba a sobrevolar el Estadio de Kansas City. Argentina había jugado durante más de 50 minutos con superioridad numérica, pero no encontraba la manera de quebrar a una Suiza inexpugnable. Hasta que la Araña se fabricó el espacio y sacó un remate extraordinario desde fuera del área: la pelota tomó la curva perfecta, se alejó de Gregor Kobel y terminó inatajable en el ángulo superior izquierdo. A los 112 minutos, el campeón del mundo encontró el gol que necesitaba para encaminar otro trámite sufrido y rescatar a su país.

“No se vistió de nadie. Se vistió de él”, contestó Lionel Messi cuando los periodistas intentaron vincular la definición a la maestría de la leyenda de 39 años. “Hizo un golazo, pero no es la primera vez. Ya tiene varios así. Tiene un golpeo muy bueno y lo viene demostrando desde hace muchísimo tiempo. En el Atlético de Madrid lleva muchísimos goles similares”, agregó.

El gol tuvo un significado que excedió la belleza de la definición. Fue el reencuentro de Julián con su mejor versión después de una preparación atravesada por las molestias físicas, las dudas y una recuperación contrarreloj. El delantero había cerrado la temporada europea con un problema en el tobillo izquierdo que condicionó sus últimas semanas con el Atlético de Madrid y le impidió llegar al Mundial en plenitud. 

La alarma se encendió el 29 de abril, durante la ida de las semifinales de la UEFA Champions League frente al Arsenal. Aquella noche convirtió de penal el empate del Atlético, pero debió salir en la recta final después de torcerse el tobillo. Se perdió el siguiente partido de LaLiga ante Valencia y, aunque viajó a Londres para la revancha, el inconveniente no desapareció. Entre la molestia inicial y el esguince posterior estuvo casi todo mayo limitado y se perdió cinco encuentros del conjunto español. La temporada también había incluido una breve ausencia en septiembre por una lesión ligamentaria.

La lesión llegó, además, después de una campaña de enorme impacto. Álvarez terminó con 20 goles en todas las competiciones y como máximo artillero del Atlético, igualado con Alexander Sørloth. Diez de esos tantos fueron en la Champions League, una cifra nunca alcanzada por otro futbolista rojiblanco en una misma edición. El argentino también llegó a los 25 goles en el torneo europeo en apenas 41 partidos, uno menos de los que necesitó Messi para alcanzar esa marca.

El desgaste de una temporada extensa y el dolor en el tobillo obligaron a tomar precauciones. Julián se perdió el primer amistoso de preparación y llegó al debut frente a Argelia recién recuperado. Lionel Scaloni confirmó en la víspera que estaba disponible, pero el entrenador decidió llevarlo lentamente: comenzó desde el banco en los dos primeros encuentros del torneo para evitar una recaída y recuperar progresivamente ritmo competitivo.

“Personalmente siento que en el Mundial vengo de menos a más. Esperemos que ahora, sobre el final, sea mejor aún”, reconoció Álvarez después de la clasificación. Su recorrido dentro del torneo confirma esa sensación. Primero sumó minutos de manera gradual, después recuperó un lugar entre los titulares y, cuando comenzaron los partidos de eliminación directa, volvió a ser el atacante intenso, agresivo y decisivo que Argentina conocía. 

Pero su influencia no se limita únicamente a los goles. Ante Egipto, en los octavos de final, fue uno de los motores de la remontada: presionó, recuperó y atacó cada espacio mientras la Selección buscaba levantar un partido que parecía escaparse: de su robo a Mohamed Salah y su conducción posterior nació el triunfal gol de Enzo Fernández. Contra Suiza repitió ese despliegue durante 120 minutos. Corrió a los defensores, retrocedió para ayudar, conectó sectores, conservó lucidez para inventar la acción que rompió el partido y volvió a presionar con robo para desatar el 3-1 definitivo. 

“Como delantero, uno quiere ayudar haciendo goles, pero también toca correr y toca defender. Lo hacemos todos juntos, así que, mientras el equipo gane, estamos todos felices”, explicó. Esa frase resume su valor versátil dentro de la estructura de Scaloni: la Araña puede ser el finalizador y el primer defensor. Su presión acelera los errores rivales, sus movimientos liberan espacios para Messi y su capacidad para jugar fuera del área le permite convivir con Lautaro Martínez o transformarse en referencia única.

Nicolás Tagliafico celebró que finalmente se le abriera el arco: “Es algo muy importante para nosotros: que los goles también los puedan hacer los delanteros. Tuvimos a Leo, obviamente, que lo está haciendo increíble. Nuestros defensores hicieron goles y, gracias a Dios, ahora Lauti (Martínez) y Juli (Álvarez) convirtieron”.

José Manuel López, quien ingresó desde el banco para formar un triple nueve, también destacó el proceso que atravesó su compañero: “Creo que se lo merece porque es una gran persona y un grandísimo jugador. Por ahí, las cosas de afuera a veces te llevan a estar con muchas cosas en la cabeza, pero sabemos que es un gran profesional, que siempre estuvo enfocado acá. Creo que nadie se merecía más que él el golazo que metió hoy”.

Álvarez ya había sido decisivo en la conquista de Catar 2022. Tenía 22 años, había comenzado el torneo como alternativa de Martínez y terminó adueñándose de la titularidad. Marcó cuatro goles —uno ante Polonia, otro frente a Australia y dos contra Croacia en las semifinales— y fue el segundo máximo anotador argentino detrás de Messi. Con el tanto frente a Suiza llegó a cinco goles mundialistas y confirmó una particular afinidad con los cruces de eliminación directa. 

Cuatro años después, su papel es diferente: la sorpresa catarí le dio paso a uno de los mejores delanteros del planeta. A los 26 años, después de conquistar la Copa Libertadores, la Champions League, la Premier League, la Copa América y la Copa Mundial, Julián es uno de los superhéroes nacionales, uno de los pilares sobre los que se sostiene el presente y el futuro de Argentina. Su gol en Kansas City puede representar el instante exacto en el que su segundo Mundial terminó de comenzar.

En la tribuna lo acompañaban familiares y una treintena de amigos a quienes decidió invitar para que compartieran un momento irrepetible. “Decidí que vinieran a apoyarme y a alentarme. Son los que siempre están, en las buenas y en las malas. Que lo disfruten mucho, porque los quiero”, contó después del partido, con los ojos llenos de lágrimas y el corazón emocionado.

Ellos presenciaron mucho más que un golazo. Vieron a Julián recuperar el ritmo, la confianza y la sonrisa después de semanas difíciles. La Araña llegó al Mundial sobre la hora, avanzó paso a paso y apareció en plenitud cuando Argentina más lo necesitaba. Ahora quedan dos partidos y el campeón tiene una nueva certeza: Julián Álvarez está de vuelta. 
(Fuente: FIFA.com)

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