Capsulas de Carreño

Julio Verne y la cicla voladora. Por Pablo Arbeláez Restrepo

Como en los sueños de Julio Verne. Los voladores del Tour que parecen cohetes. El alemán André Greipel, de verde, derrota a Peter Sagan, de blanco, y a Mark Cavendish. Remate de la quinta etapa. Foto cortesía Team Sky.

Como en los sueños de Julio Verne. Los voladores del Tour que parecen cohetes. El alemán André Greipel, de verde, derrota a Peter Sagan, de blanco, y a Mark Cavendish. Remate de la quinta etapa. Foto cortesía Team Sky.

Por Pablo Arbeláez Restrepo
Pablo Arbelaez

Así como el escritor francés Julio Verne vivía de sueños e ilusiones, el ciclismo igualmente las deja correr.

Seguramente en Amiens, sitio de llegada de la quinta etapa del Tour galo, más de uno echaría un vistazo, ahí a la distancia, hacia la que fuera la última casa-museo de quien se convertiría en el precursor de la ciencia ficción.

A Verne, muerto allí dos años después de la creación de la Grand Bouclé – se puso en marcha en 1903-, siempre se le pasaron grandes cosas por la cabeza, y una de ellas fue la bicicleta voladora. Muchas de sus extraordinarias ideas, por fortuna, con el tiempo se hicieron realidad.

El ciclismo, y como son las paradojas de la existencia, es como si hubiera tomado prestado un capítulo de la vida y obra del brillante escritor, quien también tuvo su Tour: tour du monde en 80 jours (Vuelta al mundo en 80 días).

Hoy, el lote internacional habla de máquinas «voladoras». Las cabras las veremos el domingo en la contrarreloj por equipos; de bicicletas con motor -la UCI continúa sus pesquisas en procura de alguna trampa-; de ciclas con suspensión, como las empleadas en el paso por el pavé. y un poco de inventos más adheridos al pedal como si hubieran surgido de la mente creativa del literato vanguardista.

Por fortuna, en el ciclismo de estos tiempos ultramodernos, esos sueños de volar se hacen realidad. Para muestra un botón: André Greipel (Lotto-Soudal), quien a pocas cuadras de la casa de Julio Verne, sacó a relucir este miércoles las ansias de «volar», no en cohete como lo soñó y escribió el nacido en Nantes, pero sí para definir la fracción a su favor, a más de 65 kilómetros por hora. Todo un misil.

En Amiens, donde se le rinde culto eterno a Verne, fue además el doblete de la fiesta alemana, ajustado con la retención del liderato por parte del Panzer Tony Martin (Etixx-Quick Step), en unas tierras donde murió lo físico del novelista, más no su legado, ese que habla de volar en cohete. Como los embaladores del Tour.

Alejandro Valverde (Movistar) en su misión de vigilar y llevar a Nairo Quintana, quien se protegió de la lluvia y del piso resbaloso de este miércoles. Nairo siguió 17 en la general. Mientras tanto Rigoberto Urán conservó la séptima casilla de la general que comanda su compañero Tony Martin. Foto cortesía Movistar Team.

Alejandro Valverde (Movistar) en su misión de vigilar y llevar a Nairo Quintana, quien se protegió de la lluvia y del piso resbaloso de este miércoles. Nairo siguió 17 en la general. Mientras tanto Rigoberto Urán conservó la séptima casilla de la general que comanda su compañero Tony Martin. Foto cortesía Movistar Team.

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