Capsulas de Carreño

«Junior logró poner nervioso al Atanasio». (El Heraldo)

*La fiesta verdolaga tuvo recompensa con la clasificación de Nacional a la final de la Liga, pero no todo fue alegría y folclor.

MEDELLÍN. Dorlan Pabón estuvo en la asistencia del primer gol de Nacional, tras el duelo que le ganó al central Arias porque Fuentes lo perdió de vista. Ciertamente Junior puso condiciones, puso nervioso el Atanasio y lo que dilapidó Borja no tiene nombre. Foto @Dimayor.com.

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La tristeza en los rostros de los jugadores del Junior al final del partido lo decía todo. La clasificación estuvo ahí, a la mano, cerquita, a un pasito, pero tristemente se les fue escurriendo de las manos con el paso de los minutos.

El ‘Tiburón’ arribó la noche del martes a Medellín ilusionado con obtener el cupo a la final de la Liga I-2022 y en la cancha, por largos tramos del partido, mostró esas ganas y ese deseo de dañar la fiesta verdolaga. Pero la suerte —que no estuvo nunca de su lado— y la mala puntería les terminaron pasando factura, porque no alcanza con meter, luchar y ser superior, si al final los goles no entran, como pasó en los partidos claves del semestre.

Junior logró poner nervioso a un Atanasio Girardot repleto, que armó una fiesta colorida, llena de humo y banderas verdes y blancas.

Cánticos, gritos, aplausos y música, a través de instrumentos musicales, adornaban las tribunas, en medio de una noche fría y pasada por agua. Todo parecía dado para un show perfecto, sin tanto sufrimiento.

Pero no fue así. Rápidamente esas caras de alegría se cambiaron por rostros de angustia, viendo como los dirigidos por el argentino Juan Cruz Real no solo se adelantaban en el marcador, sino que manejaban el partido a su antojo.

Los gritos de aliento se cambiaron por unos de inconformismo tras el tanto de Hinestroza, que enmudeció el máximo escenario de los antioqueños. “¡Qué pasaaa! ¡Vamosss! ¡Hagan dos toques seguidos, hombeee! ¡Metannn!”, gritaban desde todos los sectores de la tribuna de occidental.

Pero la extraña reacción suicida del ‘Tiburón’ tras el gol, metiéndose atrás y entregándole el protagonismo al rival, levantó a una hinchada que había quedado ‘grogui’, pero que sabía que todavía quedaba un ‘mundo’ de partido por delante para intentar revertir la situación.

Ahí se reactivó el show en la tribuna, que se lució más que su propio equipo en la cancha. En las gradas la fiesta verdolaga encontró recompensa con los tantos de los ‘Duques’, Jefferson y John.

Luego todo fue sufrimiento. Junior volvió a montarse en el partido y los hinchas apretaron dientes con cada aproximación rojiblanca. Celebraron a rabiar los goles errados por Borja como si fueran anotaciones propias, llenaron de insultos a Viera, a Uribe y al mismo Borja, estos dos últimos con pasado verdolaga. Y terminaron pidiendo tiempo, viendo que el gol visitante se asomaba y por ahí podía complicar las cosas en los últimos minutos del compromiso.

Al final, felices con el triunfo y reconocimiento para el rival, especialmente para los más destacados, como Dany Rosero, Carlos Esparragoza y Fredy Hinestroza. “Ese pelao juega mucho”, exclamaban de Esparragoza una y otra vez. “Tiene personalidad”, agregaban. “Qué seguridad la de ese Rosero, lo frena todo, hermano”., destacaban del defensor. “Hinestroza nos hizo el partido, todito, cómo le metió ese tipo, parce”, destacan del volante antioqueño, que dejó el alma en la cancha.

De su equipo, valoraron el partidazo de Sebastián Gómez, el mejor de Nacional, y la entrega del cuarteto defensivo, con Candelo, Olivera, Cabal y Banguero como protagonistas.

Fiesta en el Atanasio, que se gozó a rabiar la clasificación a la final de la Liga. El público reconoció que su equipo no jugó el mejor partido, pero al final lo que les importaba era volver a una final luego de cuatro años. Junior, cabizbajo, dejó el estadio con la sensación que lo tuvieron ahí, pero no se les dio.
(Fuente: El Heraldo)

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