Capsulas de Carreño

Junior, perdió el año.

Por Ángel Julio Rodelo.

 

 

*A pensar en reforzar la plantilla de mejor manera y con jugadores adaptables al peso histórico del club Rojiblanco.

 

Junior es un club de alta exigencia deportiva y quienes dirigen y juegan en esta divisa tienen la obligación de corresponder al máximo con las obligaciones naturales. Queda claro que, desde un inicio, Luis Amaranto Perea no confeccionó adecuadamente la nómina; trajo jugadores que, quizás, en otros equipos pueden marcar la diferencia, pero en Junior es otra cosa, la camiseta del Tiburón es pesada para muchos futbolistas. Tal es el caso de José Muñoz, por citar un nombre; y otros, como Cristian Martínez Borja, no cumplió con las mínimas expectativas que recaen sobre él. A pesar de llegar con buenas cifras, su actuación fue fallida.

Arturo Reyes no armó la nómina pero trató de exprimirla y sacar todo el provecho posible de ella, y hasta cierto punto lo alcanzó. Con errores y aciertos, el timonel samario asumió la conducción del club cuando éste se encontraba en el limbo, pues nunca despegó con Amaranto como timonel, y lo metió a los cuadrangulares semifinales. Aunque eso no es lo que se pretendía: de Junior siempre se espera mayor protagonismo.

 

Y, si bien, en la fase semifinal se generó una atmósfera entusiasta dentro de la hinchada, en el fondo se sabía que era complejo acceder a la finalísima por encima de Nacional o Cali, que finalmente se quedó con el boleto del grupo. En esta fase, la incertidumbre era reinante, por los vaivenes plasmados a lo largo de la competencia.

En este último partido ante el Cali, después de recibir el primer gol,  el grupo no supo asimilar el golpe y la baja en la producción fue notoria; el equipo se derrumbó en el funcionamiento y la banda caleña, sin ser brillante pero sí contundente en su juego, demostró su superioridad ante un Junior confundido y sin ideas claras en las fases creativas y ofensivas.

Ahora, con miras al próximo año, a pensar en reforzar la plantilla de mejor manera y con jugadores adaptables al peso histórico del club Rojiblanco, que la dirigencia  contrate jugadores con peso jerárquico; y que realicen el espulgue respectivo en la nómina, cosa que no será muy compleja, porque ya dejaron evidencias quienes no debieran continuar.

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