Capsulas de Carreño

«Junior perdió la final con disturbios en la tribuna» (El Heraldo)

BARRANQUILLA. Policías detuvieron a algunos hinchas que arrojaban botellas desde la tribuna Sur. Foto Giovanny Escudero, tomada de El Heraldo.

BARRANQUILLA. Policías detuvieron a algunos hinchas que arrojaban botellas desde la tribuna Sur. Foto Giovanny Escudero, tomada de El Heraldo.

POR: JOSE LUIS RODRIGUEZ
@joserodriguezxx
El Heraldo
El pitido sonó a las 9:10 de la noche. La bola se detuvo dentro del estadio, pero en las afueras comenzaba otro encuentro entre rojiblancos y uniformados de verde oliva. Varios seguidores del cuadro tiburón tomaban vallas de seguridad y las pegaban contras las rejas de la entrada de la tribuna norte, mientras juegos pirotécnicos anunciaban el desorden y el miedo que acarrearía sobre la calle 45 (Murillo), entre carreras 1 y 2.

Nacional venció a Junior en la final de la Copa Águila 2016 con un marcador global 3 por 1. Un resultado amargo para a la afición, pero también para el orden público de Barranquilla. Si desde antes de la derrota había un ambiente tenso en los alrededores del ‘Coloso de la Ciudadela’, debido a amenazas de integrantes de la barra del Frente Rojiblanco Sur y de Los Kuervos a hinchas del cuadro local, con escuadrones de la Policía y el Esmad rondando las adyacencias del Metropolitano; al termino del partido  los desmanes por hinchas rojiblancos generó caos.
A las 9:30 de la noche una tanqueta del Esmad se parqueó frente a la entrada de la tribuna norte del estadio, sobre la Murillo. Entonces un escuadrón de antimotines se desplegó en la vía ante el lanzamiento de piedras y botellas de decenas de jóvenes que vestían las camisetas de Junior.

“Qué pasó, que se forme si se va a formar”, vociferó uno en el andén que daba hacia la carrera 1 con la Murillo, mientras otro era arrestado por dos motorizados de la Policía. Los disparos de las bomas lacrimógenas del Esmad sonaron. Seguido de los gritos de mujeres nerviosas, que se agarraban de sus parejas y corrían en una especie de estampida humana. Algunas se arrepentían de haber ido al encuentro deportivo. Otras llamaban por el celular a sus familiares.
Tanqueta del Esmad en las afueras del estadio

Los 1.200 uniformados que desplegó la Policía Metropolitana de Barranquilla para evitar cualquier acto que pudiera alterar el orden público no fueron suficientes. Durante los últimos minutos del partido, aficionados generaron actos violentos dentro del estadio y fueron controlados por la Policía. Sin embargo, la violencia se desbordó a la calle.

De acuerdo con un reporte preliminar de la Policía, hubo más de 30 heridos durante la noche.

Ocho buses de Transmetro se vieron afectados en su infraestructura física durante los desórdenes. Los articulados fueron atacados con piedras, mientras cubrían las rutas cercanas al estadio Metropolitano, por hinchas que partieron los vidrios y dejaron herido al conductor del bus 22019. Además, varios buses suspendieron su operación a la altura de la estación Buenos Aires, sobre la carrera 7, hasta que se calmara el ambiente.

“¡No corran, no corran! ¡Quédense en el frente!”, gritaba un hincha sobre la Murillo, ante el retroceso de sus compañeros. Las lágrimas en sus ojos no eran por la derrota ante Nacional, sino por el efecto del gas lacrimógeno. Estos repelieron los actos vandálicos a las 9:40 de la noche sobre la Murillo, entre carreras 1 y 4.

Al mismo tiempo, en el bulevar de Simón Bolívar, aficionados del equipo tiburón, reventaron botellas a la Olímpica cercana. La noche en que Junior perdió otra final en el Metropolitano, sus aficionados también fueron derrotados en las afueras por el vandalismo.
(Fuente: El Heraldo)

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