Capsulas de Carreño

Junior y el lío de ser visitante.

Por Hugo Illera, Diario Deportes.

 

 

*Póngale todas las disculpas que quiera ponerle a las derrotas como visitante.

Junior de Barranquilla está inmerso en el remate de los calendarios de Liga, Sudamericana y Copa. En la primera ya confirmó su clasificación a los cuadrangulares semifinales, en Sudamericana está segundo con los dos partidos finales del Grupo H en casa ante Unión de Santa Fe y Oriente Petrolero y en Copa está arriba sobre Santa Fe al ganar el partido de Ida.

Son catorce partidos en cincuenta días de los cuales ya jugó diez con cinco victorias, tres empates y dos derrotas y rendimiento del sesenta por ciento. La producción es buena. Ya consiguió un objetivo, le restan dos.

Ha tenido partidos que dejaron al Juniorismo satisfecho como los triunfos sobre Fluminense 3×0 y sobre Oriente Petrolero 3×1 o el 4×0 sobre Envigado. Otros han dejado un sabor agridulce como el 1×1 ante Unión de Santa Fe y el 1×1 ante Unión Magdalena resultado que finalmente fue 3×0 a su favor por temas de reglamentación.

Lo que no tiene presentación y que dejó ese sabor amargo de la decepción fue el partido que acaba de perder 1×0 con Cortuluá como visitante.

Un equipo grande como Junior, no puede dar esa clase de espectáculo tan deprimente. Y no es que haya perdido, porque finalmente puede pasar, sino jugar tan mal y desorientado, recibiendo un gol al minuto veintiuno y después correr sin norte, sin son ni ton, detrás de un balón que nunca le perteneció.

Con todo respeto por Cortuluá, Junior debió ganar sin problemas. La nómina alterna que envió a la cancha Cruz Real es mejor que diez o doce equipos de la Liga, Cortuluá venía de perder seis partidos consecutivos, cambió al técnico chileno Manuel Suárez por Fernando Velasco que estaba retirado. Su último equipo fue Cúcuta en el 2017. No trabajaba desde hacía cinco años y aceptó dirigir al Cortuluá, provisionalmente, los dos últimos partidos del calendario ante Junior y Águilas.

El jugar como visitante es la tarea pendiente del DT Cruz Real y del plantel, porque es una responsabilidad de dos vías. Cruz Real pone su nómina y los jugadores son los que hacen el trabajo dentro del terreno de juego.

La pregunta es por qué Junior cambia tanto al jugar como visitante. No bien sale del Metro y pareciera que, desde el avión, ya es otro equipo disminuido.

De catorce partidos, en los tres torneos donde participa, ha perdido ocho. Que la altura, que la gramilla, que al árbitro, que el VAR, son las mismas disculpas de siempre sin que se pueda mejorar el rendimiento por fuera de casa. En Liga es el 15ª equipo en la tabla de visitantes y, en ciudades que no son de altura, perdió con el líder Tolima y con uno de los coleros Cortuluá.

Junior ha ganado estrellas haciendo el mismo calendario, jugando en Bogotá, Tunja, Pasto o en ciudades un poco más bajas en altitud como Manizales, Pereira o Medellín.

Y en últimas, si es un tema real, no podemos pasarnos la vida doliéndonos del mismo mal sin hacer lo posible por solucionarlo pues es posible que el último juego, en una definición por el título, podría jugarse en una ciudad de altura.

Póngale todas las disculpas que quiera ponerle a las derrotas como visitante. Pero de verdad que es lacerante una derrota jugando tan mal ante Cortuluá, un equipo de discretísima campaña y posicionado en la parte baja de la tabla en Liga y Descenso.

Algo impresentable, sin duda…

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