La Copa América. Por Juan Gonzalo Montoya, Madrid.

Por Juan Gonzalo Montoya, Madrid

*Ahora con este torneo partido en dos países, tan distantes uno de otro, le robamos la oportunidad a varias ciudades.

Comienzo este artículo diciendo que es un honor muy grande que a Colombia la hayan designado como país organizador de la Copa América 2020, tener la oportunidad de recibir a los países vecinos en nuestro patio, no deja de ser una maravilla y nos emociona, pero esa emoción me llego hasta que confirme que la sede es compartida nada más y nada menos que con Argentina, precisamente el país que está en las antípodas del nuestro, me pongo a pensar en el tema y digo, pero quien fue el genio de esta idea maravillosa.

Para empezar ya le quitamos la emoción del sorteo de grupos, porque estos se asignaron por situación geográfica y así como por arte de magia se nos acabó de un plumazo la ilusión de ver en nuestras canchas a un Leonel Messi, Sergio Agüero, Franco Armani, Edison Cavani, Luis Suárez, Arturo Vidal , Alexis Sánchez y otras figuras del sur del continente, con esto no estoy demeritando en nada a jugadores como Neymar, Gabriel Jesus, Vinicius, Paolo Guerrero, la Foquita Farfán, Antonio Valencia, Faríñez o Rondón, todos grandes jugadores que ya pagan la entrada por ir a verlos, pero la cosa pierde sabor.

Qué pasa si Colombia hace historia y llega a la final como lo hizo cuando organizamos el torneo por allá en el 2001, que pasa si el partido final se le asigna por poner un ejemplo a la Argentina, juegas en partido de  tu vida en el torneo que organizaste de visitante, cosas que en verdad no entiendo.

Ser el país anfitrión de un evento de esta categoría, no se limita solo a la parte deportiva, implica que hay que hacer un inversión significativa en las sedes donde se desarrollara  el campeonato, al mismo tiempo estas sedes se beneficiarán de esta inversión en sus escenarios deportivos y a eso hay que sumarle los ingresos diarios que dejan los miles de visitantes que visitan cada ciudad, en hoteles, restaurantes, aviones, turismo en general y ese privilegio solo lo van a tener Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla.

En la historia de los mundiales de fútbol, solo un país con la sede ya otorgada renunció a organizarlo y ese negro honor recae en Colombia, ahora nuestros pusilánimes directivos renuncian a la mitad de una simple Copa América, ahí están pintados, los directivos de medio pelo de nuestro fútbol, siempre son inferiores en este caso al pueblo colombiano.

Los catalanes que son más listos que el hambre, organizaron tal vez los mejores Juegos Olímpicos del siglo pasado, pero no solo el evento deportivo en sí fue un éxito, la transformación urbana de Barcelona que ya era una ciudad preciosa antes de 1992, pero que quedó espectacular después de inolvidables y maravillosos juegos, porque de una ciudad que le daba la espalda al mar paso a una urbe abierta al Mediterráneo, con todo el cambio socio cultural que ello implicó, resultado, una de las mejores intervenciones urbanísticas de la historia de la humanidad.

Ahora con este torneo partido en dos países, tan distantes uno de otro, le robamos la oportunidad a ciudades como Bucaramanga, Cúcuta, Pereira, Manizales, Santa Marta, Cartagena  y otras más de entrar en el baile de las  elegidas y beneficiarse de todo lo que conlleva ser una sede.

En fin, a mi esas soluciones salomónicas no me van nada, me parece un tontería total y en este caso un absurdo mayúsculo más en dos países que no comparten frontera y están a miles de kilómetros de distancia uno del otro, se imaginan cuanto le pueden costar los desplazamientos a los aficionados de los equipos que sigan en cuartos y semis, un absurdo total.

A mí en verdad me deja un sabor amargo esta designación, ojalá y se pueda corregir, tiempo hay.
Saludos.
Juango.

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Una respuesta a «La Copa América. Por Juan Gonzalo Montoya, Madrid.»

  1. Rafael
    Cali

    *Por columna de Juan Gonzalo Montoya
    Acertada su columna Juan Gonzalo. No debemos y/o podemos copiar el modelo europeo en nuestro fútbol. Ya están pensando que la final de la Copa Libertadores sea en una ciudad definida con anticipación. Eliminando el ida y vuelta y ahora la Copa América como si geográficamente o en infraestructura fuéramos como ellos.

    Tenemos una realidad distinta, en poder adquisitivo y en facilidades de transporte para ir a otros países. Así que debemos mantener nuestro modelo americano. Antes que por imitar se acaba lo poco o mucho que se ha construido en estos años.
    Rafael ¿apellido?

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