La denuncia a Sebastián Villa.. Por Agustín Colombo, diario Perfil

Por Agustín Colombo, diario Perfil

*La situación de violencia que denunció Daniela Cortés interpela a varios sectores del fútbol. Secciones de Deportes sin la perspectiva de mujeres, directivos sin capacitación y el efecto residual que dejó la cultura del aguante.

La denuncia a Sebastián Villa es también una interpelación a los sectores que integran ese gran andamiaje que se nutre del fútbol. Primero porque evidencia la falta de formación de dirigentes y periodistas, nacidos y criados bajo la cultura del aguante, el machismo tribunero y una lógica en la que la violencia era parte indisoluble de la trama futbolera.

Aunque esa trama pareciera diluida, desde ayer se vienen publicando algunos términos y abordajes que dan cuenta de que las viejas lógicas siguen pesando en el presente. El «caso Villa», como lo denominó el único diario deportivo del país, tiene una potencia amplificadora porque se trata de Boca, se trata del equipo campeón y se trata de una de las figuras de ese equipo.

En ese sentido es una oportunidad: marcar un precedente ahora podría ser el punto de inicio para dejar de hacernos los distraídos. Para saber cómo actuar. Para no dudar ante otras situaciones de violencia que se darán en el futuro.

Yo escribo esto y me pregunto: ¿no debería escribir sobre esta denuncia y situación de violencia una compañera? Creo que sí. Pero resulta que no hay compañeras: las secciones deportivas de los medios argentinos siguen siendo, en su mayoría, una cuestión de varones. Ahí radica parte del problema.

¿Cuántas periodistas mujeres escriben en Olé? O mejor: ¿cuántas periodistas feministas escriben en Olé? O en las secciones de Deportes de Clarín, Tiempo Argentino, La Nación, Página 12, Perfil, Infobae, La Gaceta o La Voz del Interior. En el mejor de los casos, por cada siete u ocho hombres hay una mujer.

Es cierto que los tiempos cambian y los periodistas somos causa y consecuencia de esos cambios: lo que antes era un símbolo de virilidad ahora es una vergüenza. Lo que antes hubiese sido abordado de una manera, hoy se aborda de otra. Hay buenas intenciones a la hora de comunicar, tanto en Olé como en casi todos los medios. Pero sigue sin alcanzar.

¿Un ejemplo? Las notas que se publicaron sobre la vida de Daniela Cortés, la novia de Villa, fueron ilustradas en su mayoría con imágenes de ella posando de manera sensual. Otro punto: el descargo o la respuesta de Villa tienen más valor noticioso que la denuncia en sí, algo que también reproduce las asimetrías de poder. Otro más: la voz de especialistas en violencia de género casi no está.
(Tomada del diario Perfil).

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