La dictadura de la dirigencia en el fútbol. Opinión.

El ex periodista de Win Sports y Caracol Radio criticó el accionar de Fernando Jaramillo al quitarle los puntos a Independiente Medellín – crédito Jesús Avilés / Infobae.

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Por José Acosta Bedoya.
Columnista Cápsulas.

 

En la gran mayoría de los países latinoamericanos la política pública del deporte está definida por el estado.

Independiente del sistema de gobierno, la institucionalidad del deporte profesional está en manos de particulares, esto es, comités, federaciones, ligas y clubes, insertados en el sistema nacional del deporte y dirigidos por un ente central como lo es el ministerio respectivo.

Sin embargo, históricamente y también en la gran mayoría de países, la dirigencia, a partir del nexo político con el gobierno de turno, ha venido anquilosándose en entidades como ligas y federaciones buscando perpetuarse en los cargos y a fe que lo han logrado, como es el caso del fútbol en Colombia. Parecieran estos dirigentes transitar el camino político para asegurar el control y actuar como el nefasto sistema de gobierno actual para asegurar el poder.

Como en todo sistema, y especialmente en el fútbol, la dirigencia juega un papel fundamental en el desarrollo y el éxito de entidades como clubes, equipos o de una liga en su conjunto. Así mismo, puede igualmente convertirse en una dictadura perjudicial para todos los grupos de interés que están inmersos en el espectro de este deporte como actualmente ocurre.

En nuestro país, el tema de dirigentes dictatoriales es recurrente y todos los años genera polémica y controversias por las constantes injerencias en las decisiones deportivas, la falta de transparencia en la gestión de los clubes, federaciones y ligas y los conflictos de interés en los que están sumergidos por participar en sociedades del sector.

Como consecuencia de este manejo el fútbol colombiano no es competitivo. Algunas entidades cuentan con presidentes vitalicios que controlan todos los aspectos a nivel estructural y organizacional limitando la competencia en igualdad de condiciones. Además, la falta de claridad en la gestión financiera de las instituciones que conforman el fútbol profesional ha sido una constante año a año. No se rinden cuentas y la falta de transparencia en el manejo de los recursos económicos es lo que genera suspicacias entre los grupos de interés quienes exigen responsabilidades a la dirigencia.

De otro lado, existen dirigentes con intereses en empresas que hacen parte de la industria deportiva lo que configura un conflicto en detrimento de los intereses del sector.

Credibilidad, transparencia y competitividad son las cualidades que debe tener la gestión del fútbol en Colombia y para que esto sea posible es necesaria la implementación de medidas que garanticen una transición democrática en la administración de las entidades que conforman el circuito del fútbol profesional, mayor transparencia en el manejo de los recursos económicos y profesionalización de la gestión para alcanzar altos niveles de competitividad.

Justicia, equidad y honestidad en beneficio de todos los que conforman el sector. En esos valores se encuentra el perfil directivo que debe regir los destinos del fútbol en Colombia. En el sector están esos directivos. Hay que llamarlos y elegirlos.

Se hace necesario entonces vincular dirigentes con visión de futuro y profesionales en la toma de decisiones que promuevan verdaderamente el fútbol. Las dictaduras, que se vayan y no vuelvan.

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