Capsulas de Carreño

La final por tv.. Por Luis David Obando..

Ilustración tomada de co.marca.com.

Por Luis David Obando.
Columnista Cápsulas.

* A Medellín y Nacional solo les queda cantar: tutaina tuturumá… en el 2020 será.

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En Medellín nos tocó ver por televisión la final del fútbol profesional colombiano y la vuelta olímpica del América como campeón de la Liga 2019-2. Ni a Atlético Nacional ni al Independiente Medellín les alcanzó la gasolina ni la calidad para que la fiesta navideña se pudiera vivir en el estadio Atanasio Girardot. Los verdes se quedaron biches y los rojos no pudieron madurar su llegada al menos a instancias semifinales en los dos torneos del año.

En cuestiones de Liga, los equipos locales perdieron el año. En el balance general, aunque en la reclasificación quedó cinco puestos por debajo del verde, el DIM sale mejor librado por la corona en Copa Águila, lo que le valió un cupo a Libertadores. Ese honor le fue negado en 2020 al Nacional, bicampeón del máximo certamen de la Conmebol, y ahora tendrá como premio de consolación la participación en Sudamericana.

¿Por qué se fueron en blanco en materia de título los dos equipos de la Capital de la Montaña en 2019, cuando el año anterior ambos conjuntos fueron subcampeones? La respuesta tiene varias aristas: desde el emparejamiento por lo bajo de los clubes del FPC, hasta la pobre gestión técnica de verdes y rojos, y no de ahora, sino de las últimas temporadas.

En la esquina verdolaga nada ha salido bien del todo desde 2017, cuando obtuvo su última estrella y, de paso, se selló la salida del timonel más exitoso de su historia: Reinaldo Rueda. A partir de ahí ningún ensayo les ha salido bien a los dirigentes de la empresa del sello Postobón: la contratación del inefable conversador de fútbol JuanMa-Lillo, luego la llegada de Jorge Almirón con su corte de compatriotas, y por último el ensayo con Paulo Autuori, quien jamás encontró vuelta de tuerca.

A propósito, cada uno estructuró la plantilla como quiso: Lillo se inventó a Gorka Elustondo; Almirón, a Monetti, Bragheri y Castellani; Autuori se dejó venir con Barcos (buen nivel, tal vez el mejor de la lista; pocos goles) y Ceppelini, quien se queda para 2020. Osorio Bis llegó con aportes para la banca tipo Costa y Cucci, pero luego, al quedar eliminado en los cuadrangulares, salió con que a él le habían armado el equipo. Sin duda, en este inventario el de mejor aporte fue el estratega brasileño.

Por lo demás, mucho se mira (y bien se hace) al camerino y las responsabilidades técnicas. Pero tal vez vaya siendo hora de revisar responsabilidades administrativas, especialmente en lo que hace a nombres de contrataciones y sus condiciones, entre deportivas y económicas. Lo cierto es que tras la misteriosa salida de Juan Carlos de la Cuesta de la presidencia verde, Andrés Botero y Juan David Pérez pasan en blanco (mejor decir “en rojo”) la evaluación de su gestión.

Por las toldas rojas la situación es igual de extraña: perdió la final hace un año ante Junior, pero en 2019 salió del técnico subcampeón, Octavio Zambrano, y un técnico de cartel como Alexis Mendoza nunca halló la fórmula Poderosa. Bobadilla le sucedió con algún éxito pero no le alcanzó, y el equipo está ad portas de tener su segundo torneo seguido con el Botín de Oro (Germán Cano está a un gol de perderlo con el americano Rangel) pero sin trofeo liguero para sus escaparates.

Sea como fuere, todo se reduce a que este semestre hubo campeón rojo, pero no precisamente del DIM. No queda más que cantar, aprovechando la temporada navideña, tutaina tuturumá… y en el 2020 será.

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