Capsulas de Carreño

La ingratitud también juega (César Polanía, El País-Cali)

Cesar PolaniaPor César Polanía,
El País-Cali

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*Si la mente de Casillas y su cuerpo estuvieran ya del otro lado, seguramente se iría a Catar o Arabia a ‘podrirse’ en dólares.
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Miren ustedes: con tan solo 16 años, Iker Casillas fue convocado para el primer equipo del Real Madrid el 27 de noviembre de 1998. Diez meses después, el 12 de septiembre de 1999, debutaba como titular en la primera división de la Liga española. Y en el 2000 se convirtió en el futbolista más joven (con 19 años y 4 días) en jugar y ganar una final de la Liga de Campeones. Fue contra el Valencia. 3-0 terminó el partido a favor de los ‘merengues’.

Desde que se puso por primera vez el buzo de arquero como profesional, hasta el día de hoy, Iker ha ganado con el Real Madrid absolutamente todo: cinco Ligas de España, cuatro Supercopas de España, dos Copas del Rey, tres Ligas de Campeones, dos Supercopas de Europa, una Copa Intercontinental y un Mundial de Clubes.

Su palmarés es mucho más amplio, porque con la casaca de la selección española triunfó en cada torneo que jugó: dos campeonatos europeos sub 15 y sub 17, una Copa Mundial juvenil, dos Eurocopa y una Copa Mundial de mayores.

Pero sucede que en el fútbol la ingratitud —como el amor, el odio, la alegría, la tristeza, la compañía o la soledad— también juega. Y a los directivos del Real Madrid y a los hinchas se les olvidó todo lo que le dio Casillas al club más poderoso del mundo. Por eso sus jefes lo sacan por la puerta de atrás. Por eso los aficionados ‘merengues’ gritan en las gradas “De Gea, De Gea, De Gea”…

El arquero español, hoy de 34 años —25 de ellos en las filas del Real Madrid, 16 como profesional— ya es un mueble viejo. Algo en desuso. En los últimos meses, Iker repitió una y mil veces que quería terminar su carrera en el club blanco, con el que tiene contrato hasta el 2017. Pero no fue posible. El Oporto de Portugal espera a quien fuera considerado el mejor arquero del mundo. Y el Madrid, el grande y poderoso Madrid, se ofrece a pagarle neto el contrato a Casillas, aunque juegue para otro equipo, y también a organizar un partido con el Oporto que serviría como despedida para Iker. ‘San Iker’, en otros tiempos. Qué vulgar el ‘gesto’ del Madrid.

Y Casillas, siempre digno y caballeroso, apela a su inteligencia para seguir activo —porque lo está— y demostrar que se equivocan en el Madrid. Si su mente y su cuerpo estuvieran ya del otro lado, seguramente se iría a Catar o Arabia a ‘podrirse’ en dólares, pero sucede que todavía están de este lado. Así piensan los grandes. Así piensan los deportistas honestos y transparentes. Así piensa Iker.

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