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Por Luis David Obando.
Columnista Cápsulas.

* Los triunfos grandes y sostenibles se logran con organización y mentalidad, no con chispazos.
Atención con los magrebíes: después del chispazo del cuarto lugar en el Mundial Sub-20 de Países Bajos en 2005, obtuvo la máxima presea en la misma categoría este año en Chile. Avanzó sin que nadie se diera cuenta, tal vez aprovechando el menosprecio que generaba, y fue desgranando favoritos en su sorprendente camino a la final, en la que se deshizo de Argentina por 2-0.
En la senda fueron cayendo, casi sin creer lo que ocurría, nada menos que Brasil y España en primera fase, lo que le valió encabezar el tablero del Grupo C, que cerraba México. Luego se deshizo por 3-1 de Estados Unidos en cuartos, y en semifinal (primer equipo africano en esta instancia mundialista) empató 1-1 con Francia, pero avanzó a la final tras ganar por lanzamientos desde el punto penal 5-4.
Pero la lupa no está ahí, sino en el seguimiento longitudinal de ese triunfo: hace tres años, Marruecos también obtuvo un cuarto lugar de un Mundial, pero en la elite de la categoría absoluta. Perdió el partido por el tercer lugar con la encopetada Croacia (1-2), luego de caer en semifinal ante Francia (0-2). En cuartos dio el gran golpe de vencer 1-0 al Portugal de Cristiano Ronaldo (entró en el minuto 51, cuando igualaban a cero).
Sigamos hacia atrás: en octavos de final de Qatar 22, Marruecos sacó a España tras blanquearlo 3-0 desde los 11 metros, finalizado 0-0 el juego. Y en la fase de grupos, terminó primera del F sobre nada menos que Bélgica y Croacia.
Pero este análisis no tiene como centro el seguimiento a los fixtures mundialistas y los resultados de los marroquíes, sino en notar que la “coincidencia” de los últimos cuatro años, que se suma a ser uno de los países anfitriones del Mundial 2030 junto con España y Portugal, tiene su base en una revolución organizacional de su sistema interno, no en chispazos de suerte, generación espontánea, un técnico iluminado o alineación temporal de irremplazables astros del fútbol.
Para muestra, el palmarés reciente de Marruecos en grandes competiciones de fútbol incluye el bronce en los Olímpicos París 2024, el Campeonato Africano de Naciones en 2018, 2021 y 2025, y la Copa Árabe de Naciones en 2012.
Qué “casualidad”: la Real Federación de Fútbol de Marruecos trazó desde 2009 un plan de formación, construcción de infraestructura (y mantenimiento, por si las dudas), y sistemas de campeonatos nacionales que ponen (y entrenan) en alta competencia a buena cantidad de jóvenes, dinamizando y facilitando la detección y promoción de talentos. Resumen: fútbol amateur funcionando desde la base en sincronía con los objetivos del más alto rendimiento.
Piensa uno en eso y, como en las películas o los sueños, entra al cuento la criolla Difútbol, que vegeta en su propia inoperancia, fruto del facilismo de torneos hace rato no pensados para el fútbol mismo y su evolución en Colombia, sino para las ganancias y poder que este deporte genera así, solito y quietecito. Y así nos va, buscando la luz de chispazo en chispazo…
EXTRATIEMPO. Todo indica que el número mágico de la clasificación a la siguiente fase de nuestra Liga se establecerá en 31 puntos, o hasta 32. La congestión de equipos igualados arriba (mucha demanda) provocó la inflación en esa cifra mínima. El número habitualmente era 30, pero en ocasiones han bastado 28 unidades. Entonces, ¿emparejados por lo alto o por lo bajo?






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