
Por Álvaro Santamaría Ochoa

… y esconde la realidad. El fútbol profesional en Colombia anda en un pésimo nivel.
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Hace algunos años sentimos que el fútbol nuestro crecía aceleradamente cuando en la época de la tan criticada «rosca paisa» vivimos faenas interesantes que a decir verdad fue más sostenida por aspectos mentales, que físicos, con un trabajo encaminado en hacer que el jugador creyera más en sus propias condiciones y erradicará esos complejos de inferioridad que hacían que nuestro fútbol se viera muy por debajo del Argentino, Uruguayo, Brasileño , para solo nombrar estos tres.
Llegó la etapa de las figuras nacionales que aunque aún sin serlas, ya marcaban sumas exorbitantes en el mercado del fútbol, corroborando que este deporte no sólo es un negocio sino que es la atracción mundial para los jóvenes que quieren ser primero futbolistas que médicos, administradores, ingenieros etc…pero obviamente que esto no es criticable, lo preocupante es que han hecho de este deporte bien llamado de multitudes un escenario donde se aprovechan de la pasión y la ingenuidad del hincha que en poco tiempo deja de serlo para ingresar en la peligrosa vitrina del fanático, y este sí, que se comporta como un mayor riesgo para el espectàculo. Ser hoy jugador de fútbol NO es difícil, solo consiga un «empresario» medianamente carretero y le está «empacando» dos o tres Neymar a su equipo.
Este recuento obedece al preocupante nivel de nuestro fútbol. Hoy debutan en el profesionalismo algunos sin el más mínimo nivel, solo les exigen saberse el himno por si es inicialista y no más. Algunos ingenuos hablan de un gran partido por el solo hecho de ver un 4 a 3 lleno de errores, cuando lo justo hubiera sido que ambos salieran perdedores por lo pobre de su fútbol. Salen a debutar sin mostrar lo suficiente como para ganarse el ingreso a un camerino del fútbol Profesional. Que tristeza que este hincha se deje deslumbrar por lo reñido de un partido que dentro de su pobreza solo provoca la posibilidad de que ambos equipos fueran perdedores.
Acá hay un torneo donde escasamente compiten cuatro equipos, porque los demás solo participan. Los números no mienten, sólo basta con mirar los puntos hoy de nuestro torneo y apreciamos una diferencia abismal.
Hoy, eliminados de torneos Internacionales dos de los cuatro fuertes competidores, solo nos queda concluir lo siguiente.
Los jóvenes ya no quieren estudiar porque claro , ser fútbolista es más rentable que ser científico , administrador de empresas, médico, ingeniero etc …y la fuerza del empresario hace que el joven de un nivel futbolístico que solo le alcanza para ser el mejor de la clase donde estudia, lo pintan como el Messi colombiano y la joya que tanto hemos anhelado.
Ante tanta ingenuidad, solo les SUGIERO humildemente, nunca aconsejo, porque no somos quienes alcancemos ese invaluable don, de ser consejero, pero si sugiero. El fútbol mundial tiene unos parámetros, el joven futbolista nuestro tiene una capacidad normal como lo es , la del argentino, brasilero, etc… pero hay un cerebro que hay que acomodar y preparar y eso no se consigue con abdominales, ese es un trabajo de sicólogo.
Nuestro fútbol posee muy buena condición técnica y física pero eso no basta, eso sólo es parte de los ingredientes para ser un futbolista de élite, y el peor sistema que desafortunadamente es de uso cotidiano en nuestro medio es el uso de la LEVADURA, que infla hasta deformar la realidad que dura hasta que el comprador siente que pago más de lo que debía y no encontró en la negociación el crack que les pintaron porque el milagro lo género la Levadura del Empresario y a veces de la misma prensa deportiva.
Si van a vender con Levadura, háganlo rápido antes de que los » CHINITOS » abran los ojos del todo y alcancen a ver el efecto tan grande que hace la Levadura.
(Alvaro Santamaría Ochoa
Fútbol con Identidad).
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