Capsulas de Carreño

La Minga. Por Jorge Iván Londoño


Por Jorge Iván Londoño Maya

*El próximo miércoles cambiamos de tribu, nos enfrentamos a los Pijaos. Lo bueno es que ya aprendimos a repeler la minga.

El estadio General Santander, tuquio de motilones teñidos de rojo y negro, y un puñado de apretujados hinchas verdes, sirvieron de marco para el tan esperado duelo entre el  colíder y el Rey de Copas, para no decir el doceavo en la tabla, porque qué vergüenza.

El gol del Cúcuta, anotado ya casi para irnos para la gaseosa y el pastel, nos cayó como contenedor atravesado en el puente Tienditas, porque nuevamente, y como nos ha sucedido en muchas ocasiones, teníamos que remar contra la corriente.

Para la complementaria ingresa el sardino Hayen por Candelo, quien volvió a hacer gala de su intermitencia futbolística.  Gracias al Señor Caído de Girardota el  empate llegó muy rápido por la vía Ceppelini – Hayen. No acabábamos de sacudirnos las harinas del empate, cuando Barcos, ante pase de Vladimir, ayer si nuestro gigante, nos pone a ganar con un muy buen gol, producto de sus condiciones de goleador.

A partir de ese momento, y para no desentonar con la realidad,  el Cúcuta arma la “minga” en el General Santander en busca del empate, los palos y las piedras se cambian por los rayos láser, y Cuadrado, víctima principal, comienza a mostrarse. La defensa se descompone ante la salida de Hernández y la entrada del también sardino Perea improvisado como lateral, Gómez y Rovira se baten como guerreros romanos,   a veces el balón se evacúa jugando a lo potrero, pero se cumple con el objetivo: repeler la minga

En el minuto 79 Ceppelini, de buena producción para mí, cobra un tiro libre, el balón se “enreda” en la barrera y le queda servido a Rovira que de taponazo marca el tercero, para que  de paso  termine el ayuno de seis meses sin anotar tres goles.

Y pudieron ser cuatro, y pudieron ser cinco. Y por fin se pudo poder, se pudo ganar, se pudo golear, se pudo poner panela  en una plaza bien difícil, con una temperatura altísima, con una afición que fustiga y que recibió a los verdolagas con aplausos envueltos en piedra contra el bus. Por fortuna las atenciones y la bienvenida  fueron devueltas con goles, tal como debe ser.

En el gramado del General Santander quedó el sudor, la hombría, los calambres y las lesiones de nuestro equipo, que lucha no solo por entrar a los ocho, sino por estar en los primeros lugares, por reencontrarse con su historia y por mantener izado el prestigio ganado a pulso.

Contemos con que el técnico Autuori, con los partidos sumados, entre en razón y explote lo mejor de cada jugador poniéndolo en el lugar indicado y permitiéndole desplegar todo su juego. Por ejemplo, que bien se vio ayer Vladimir por esa autopista central, contrario a cuando lo ponen por la circunvalar, en la que queda como Topolino en medio de tractomulas.

El próximo miércoles cambiamos de tribu, nos enfrentamos a los Pijaos. Lo bueno es que ya aprendimos a repeler la minga.

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6 comentarios

  1. LuzLondoño

    28 marzo, 2019 at 10:18 am

    *Por comentario de Jorge Iván Londoño
    Muy buen comentario sobre el partido con Cúcuta, va uno “recreando”, cada minuto que va transcurriendo, así como los, aciertos, de cada jugador. Excelente,
    Luz Londoño

  2. Juan Fernando Echeverri Calle

    25 marzo, 2019 at 11:18 pm

    *Por comentario de Jorge Iván Londoño
    Muy buen comentario el de Jorge Iván…aunque me dejó hastiado con la odiosa palabreja “minga”, la cual sólo cuadra en el convulsionado sur occidente Colombiano. Nacional volvió a ser “el que ha sido” y esperemos encuentre definitivamente,su perdido norte para poder navegar en un buen barco.
    Felicitaciones y mil gracias a los aficionados del Cúcuta flamante puntero por la “cultura”,envuelta en pétalos de piedra mostrada.
    Saludos y y un abrazo a Jorge Iván,
    Juanfer, Juan Fernando Echeverri Calle, Medellín

  3. Luis Vargas

    25 marzo, 2019 at 12:03 pm

    *Simplemente una reflexión
    Buenos dias Alfredo!, simplemente una reflexión.
    En los inicios todos ellos fueron descalificados y llegaron a ser estrellas
    Darío López
    Andrés Escobar
    Jorge Peláez
    Ibarguen
    El Mincho Cardona
    Hernán Darío Herrera
    J J. Tréllez
    René Higuita
    Diego Osorio
    JJ Galeano
    Sapuka
    Muchos mas!, recuerden el fútbol y las opiniones son del ya!, terminado el partido termina todo!, y a veces nos enfrascamos en opiniones y discusiones que en cada fecha o quedan desestimadas o dan pie para seguir atizando!, Nacional es simplemente un equipo de seres humanos y muchas veces reflejamos nuestra impotencia!, infelicidad en otros que simplemente realizan su labor!, preguntenle a Los del Sur si importa si gana o pierde no!, lo que importa es que cada fecha hay un motivo para olvidarse en 90 minutos de que la vida a veces no es justa o por el contrario es maravillosa!, pero solo son 90 minutos lo demás son anécdotas”,
    Luis Vargas, Medellín

    Del editor. Apenas un caso para recordar. Hernán Darío Herrera siempre brilló. Primero con la Selección de su natal (Caldas (municipio de Antioquia), luego en Selección Antioquia y el salto al Atlético Nacional. Cuando pasó al América la cuestión brilló, el técnico Ochoa lo opacó porque en el equipo había mucha estrella contratada en el exterior.

    • Juan Fernando Echeverri Calle

      25 marzo, 2019 at 11:07 pm

      *De Hernán Darío Herrera
      El “Arriero” HERRERA, víctima de la mafia compradora del buen fútbol para sentarlos.
      Juanfer, Juan Fernando Echeverri Calle

      Del editor. ¿En qué irá la promesa de Nacional para con Hernán Darío Herrera y su viaje de capacitación a Europa?

  4. Marths

    24 marzo, 2019 at 9:09 pm

    *Por comentario de Jorge Iván Londoño
    Muy bueno el comentario, que bueno que Nacional está despertando y empezando a jugar como lo sabe hacer💚💚
    Martha Londoño

  5. GUSTAVO A RUIZ ROJAS

    24 marzo, 2019 at 7:21 pm

    *Los problemas de marca de Nacional
    He leído de un tiempo para acá las alusiones a los problemas defensivos de Nacional. Muchas de las culpas se le han atribuido al central Nicolàs Hernàndez a quién acusan de inmaduro, de biche y falto de categorìa. Con esa tendencia a individualizar los errores, y a elegir víctimas propiciatorias; no se han detenido a analizar las posibles causas del problemas defensivo.

    Si revisamos, tres de los últimos 4 goles recibidos han tenido un elemento común: balón que se pierde saliendo, falta de filtro en la mitad y penetración en la defensa.

    Sobre las pérdidas saliendo, además de la de Mafla (con falta incluida) ha habido dos pérdidas de balón por parte de Barco, quien en un exceso de transporte pierde la pelota, sin tener el fondo físico necesario para regresar a recuperarla y con eso toman a contrapié a un equipo que adelanta líneas.

    En cuanto al filtro en la mitad, no entraré a cuestionar la calidad de los dos volantes de marca; pero en ocasiones quitan menos balón de lo que se espera de la posición Con el agravante de que varias veces con un amague o un pase filtrado se los sacan a los dos, lo cual deja dudas acerca de su posicionamiento. En ocasiones uno sale mucho y a destiempo y otro se queda muy metido entre los centrales dejando con ello un enorme boquete en la mitad. La falta de Nicolás Hernández contra el Medellín, es producto de ese movimiento equivocado que permitió un pase filtrado posterior a una pérdida de Barco, el cual pasa, a pesar de que no había tanta gente del rojo en campo nuestro.

    El gol del Cúcuta ayer, similar, un jugador recibe por la izquierda después de una pérdida de balón de Barcos, cruza hacia adentro, uno de los volantes de marca sale a destiempo, el otro no escalona sino que se mete entre los centrales y así la jugada progresa por la derecha.

    No es cuestión de crucificar a nadie, sino de analizar más ciertos movimientos que son los que en última instancia terminan sacrificando a la defensa y cargando más presión de la indicada sobre un jugador. Me acuerdo de la cruel manera como fue crucificado Stefan Medina contra Brasil, cuando sus supuestos errores fueron productos de las locuras y el desorden de Barrios.
    Gustavo Ruiz Rojas, Medellín

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