Capsulas de Carreño

La otra catedral (j.i.l.)

ZIPAQUIRÁ. No es el Danovis Banguero (30) del Tolima ni el Stalin Motta de otros años. Y Nacional está en deuda por su mal juego. La Equidad aprovechó esa que llaman desconcentración defensiva que empezó por los lados de Hayen Palacios para ganar 1-0 por la segunda fecha de Liga. Foto @Dimayor.


Por Jorge Iván Londoño.
Columnista Cápsulas.

 

 

Al lado de la imponente catedral de sal, Nacional, durante noventa minutos edificó otra, pero de mal juego. Un juego plagado de errores, de malas entregas, de balones tirados a la topa tolondra, de descuidos como el que dio lugar al gol solitario de la Equidad, de pobreza para atacar y riqueza para reclamar al final del partido, por la acción en la que Duque cae dentro del área, por el roce de rodilla  de un defensor, acción fuera del área. Qué pena ver al “Rey de Copas” en esas calenturas.

 

Muy queridos los zipaquireños prestar su estadio, así la cancha fuera complicada hasta para ver el partido, porque el balón se perdía cuando se confundía con los baches claros, hasta probé con gafas oscuras, pero ni de fundas. Además, parece que nadie les advirtió a los jugadores del verde y negro, que jugarían a 2.650 m de altura, por lo que el  balón al patearse “tomaría las de Villadiego”, de ahí que la mayoría de los pases largos salieron del campo, y para ajustar, los pases cortos eran para un contrario.

 

Con la soledad de Duque y la carencia de materia prima (el balón) es imposible pretender hacer goles. Nacional en llegadas al arco goza de pobreza extrema. En este partido solamente tuvo dos remates al arco de Bonilla, el primero de Vladimir y el segundo el cabezazo de Álvez, que daba para gol. En resumen, llevamos seis tiros al arco en tres partidos jugados, para dos goles. ¡Qué miseria!

 

Así las cosas, profesor Guimaraes, muchos comenzamos a rascarnos la cabeza al ver que el equipo no despega, que son muchos los baches en la estrategia del juego, que seguimos con una defensa de gelatina, que en el medio campo no hay contención ni generación y adelante tenemos un ataque de palestinos (pura cauchera).

 

La estimación y la fe que le tenemos es una cosa, pero los resultados son otra. Entonces, es el momento de llamarlos al orden, tanto al cuerpo técnico como a los jugadores. ¿Que está temprano? depende para lo que sea, si es para quedar eliminados del octagonal por un punto, puede que sí, pero si es para clasificar y quedar primeros en la reclasificación, puede que no.

 

Y no se crea que tres partidos es muy poquito, miremos la cantidad de interrogantes que se han generado de los mismos:

¿Qué se hizo el Banguero que jugaba en el Tolima?

¿En donde se escondió el Vladimir punzante?

¿Emanuel Olivera llegó derecho a cuarentena, la de 40 días?

¿A Jarlan solo le alcanza para jugar 15 minutos?

¿Quién nos cambió el Rovira guerrero?

¿Baldomero está cachando con Osorio?

¿Desde cuándo Neyder Moreno resultó “izquierdista”?

¿Quién le escondió el rifle a Andrade?

¿Jonathan Marulanda debut y despedida?

¿Será que el número 44 le pesa demasiado a Álvez?

¿Alguien sabe prender a Candelo?

¿Habrá que hacer un exorcismo en el camerino?

¿La emberriondada de Duque no pasó de ser una rabieta de monja?

¿Será que Tomas es nuestro Ángel?

¿Es posible el debut contra el Pereira de Álex Castro?

 

Pueda ser que este sábado no tengamos que decir….así no vamos a llegar a ningún Pereira.

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