Capsulas de Carreño

La paja en el ojo ajeno. Por Arturo Vargas Mendoza, #Café Deportivo

Por Arturo Vargas Mendoza.
Café Deportivo Colombia.
Columnista Cápsulas.

 

*La verdadera crítica se hace cuando uno es capaz de diferenciar entre la camiseta y la profesión.

Un fenómeno lamentable que está haciendo carrera en las redes sociales es el hecho de minimizar los logros del acérrimo rival, sin emitir ningún concepto sobre el equipo amado.

No soy una persona religiosa, pero cito a La Biblia, en Mateo 7: 1-5, para aclarar lo que quiero expresar en el párrafo anterior, pues he visto cómo hinchas de un equipo prefieren indignarse por las victorias del bando contrario y no hacer una verdadera crítica del equipo propio, llegando incluso al insulto y al desprecio a los partidarios rivales.

Está claro que, en mi opinión, las redes sociales, más que ser una fuente de información o una tribuna de libre expresión, se han convertido en un hervidero de chismes, noticias falsas, discriminación, etcétera, en las que lamentablemente los “barrabravas” hacen de las suyas cazando peleas innecesarias únicamente para desahogar sus frustraciones ante las fallas de sus equipos, por lo que optan por vituperar al rival y lo peor, con la obvia respuesta de quienes no entienden el mensaje de paz y tolerancia que debe primar en el fútbol.

Porque es que no emiten ninguna opinión cuando su equipo gana, empata o pierde, ah, pero cuando juega su acérrimo rival, ahí mismo ponen a disposición todos sus conocimientos, historia, estadísticas y antecedentes, para acabar con el contrario: Si gana o empata, “es que robó”, “es que el árbitro les regaló”; si pierde, “es que ahí están pintados”, “son una mentira”, “pechofríos” y demás; ven “la paja en el ojo ajeno y no la viga que tienen en el propio”, como dice la cita antes mencionada.

Lo peor es cuando son los mismos futbolistas, responsables de que haya paz en el campo de juego y quienes deben propender por evitar acciones de odio, intolerancia o racismo, los que azuzan a sus partidarios insinuando, con casi las mismas expresiones descritas antes, acciones tramposas de sus competidores.

Mi llamado es a la neutralidad, sobre todo en aquellos que nos dedicamos al oficio del periodismo y que por alguna razón tenemos influencia en las redes sociales. Es entendible que todos somos hinchas de algún equipo de fútbol, pero, aun así, la imparcialidad debe primar para no hacerle daño a la verdad.

La verdadera crítica se hace cuando uno es capaz de diferenciar entre la camiseta y la profesión.

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