Capsulas de Carreño

«La radio es una grata adicción».. Carlos Lenis.. Crónica..   

Carlos Lenis en el estadio Santiago Bernabéu, Transmitió por Radio Súper de Popayán la victoria del Real Madrid, 5-1, ante Basilea, el 16 de septiembre de 2014, en el marco de la Liga de Campeones. En aquel día, James Rodríguez convirtió su primer gol con el equipo blanco a los 36 minutos del partido.

Por William Viera desde USA..

 

Cuando Camilo Mosquera lo vio cerca del Minimarket Bariloche en Popayán, ya habían transcurrido treinta y tres años y en el ambiente se escuchaba ‘El Indio’ en la voz de Raphael.

Él apareció de pronto y aunque en un comienzo le costó trabajo reconocerlo por la apariencia debido al saco de ejecutivo, la corbata, la camisa y el pantalón bien planchado en el que se marcaban los quiebres que se lograban al utilizar una tela especial, de esa que se usaba para hacer los coladores de café en las cocinas de las casas, de las oficinas, de las fábricas o de las ventas callejeras, pero al verlo por segunda ocasión se atrevió a llamarlo con emoción en la voz.

Sus comienzos radiales.

Lenis llegó a Popayán el 31 de marzo de 1983, dos horas más tarde del terremoto que había ocurrido a las 8:15 de la mañana y cuando el terror se sentía en el ambiente de ese Jueves Santo mientras la gente iba de un lado para otro, sin saber para donde ir, rezando y diciendo, “nos llegó el fin del mundo, nos llegó el fin del mundo. Escuchamos que uno de los siete ángeles tocó la trompeta y la tierra bramó durante dos minutos, todo crujió, las paredes de las casas y edificios se cayeron y las bóvedas de los cementerios dejaron salir a los muertos, ¡pellízquenos!, señores periodistas, queremos saber si estamos vivos o, ¿ya estamos muertos?”. Entonces se persignaban y rezaban el Padrenuestro, era como si el caos de los 15 segundos de aquel fenómeno natural que alcanzó los 5,5 grados de Richter los hubiese hecho perder el juicio.

Lenis, aquella mañana, se encontraba en el aeropuerto ‘Alfonso Bonilla Aragón’. Esperaba el avión que traía a los jugadores del América desde Perú en donde los dirigidos por Gabriel Ochoa Uribe, en el marco de la Copa Libertadores, Grupo 3, habían conseguido un triunfo, 2-1, ante Alianza Lima, el domingo 27 de marzo; y un empate, 1-1, con Universitario de Deportes, el miércoles 30. El otro equipo colombiano de ese grupo era el Deportes Tolima.

Conversa con Jorge ‘El Bombardero’  Aravena, ex jugador del Deportivo Cali, en la Copa América de Chile-2015 previo al juego Colombia-Brasil.

Lenis estaba listo para grabar el programa especial que le había encargado Rafael Bonilla Gonzáles, director de deportes de Caracol-Cali en ese entonces, cuando los hombres de la Defensa Civil y el personal de la Cruz Roja le dijeron, “Popayán está destruida”. Entonces, Lenis llamó a Sammy Jalill, quien se encontraba en la casa que vivía en el barrio La Flora. Entonces le contó lo sucedido y éste le dijo, “por favor, espere a Benítez. Lo necesitamos allá”.

Esa aventura informativa e inesperada llevó a Lenis a cubrir un evento diferente a los que estaba acostumbrado hasta ese momento. Estuvo más de ocho días, sin cambiarse de ropa ni bañarse, haciendo entrevistas, ayudando a los damnificados, como en el caso de la familia Mosquera, y repartiendo almuerzos a la gente de Caracol, pero el día que terminaba su tarea, él y Godofredo Sánchez (q.e.p.d.) se quedaron sin comer. La comida no alcanzó, pero se salvaron de la intoxicación que sufrieron los periodistas durante el cubrimiento de esa tragedia en una época en que no existían los teléfonos móviles.

“En esa ocasión vimos a Rafael Santos y Germán Santamaría, por citar a dos hombres de los diarios, con paquetes de El Tiempo, en sus hombros, de la edición extra, como si fueran voceadores. Aquello fue increíble en medio de ese desastre”, dijo Lenis.

Carlos Lenis, en 1987, junto a los actores Raúl Izaguirre (mexicano) y María Eugenia Dávila (colombiana) cuando grababan la telenovela ‘Alma Fuerte’, una producción de Jorge Barón Televisión.

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Cuchicheaban el secreto

Así era ese periodismo que apasionaba a un país expectante por todo lo que ocurría y en el que Lenis surgió de esa época romántica. O si no que lo digan sus oyentes cuando, con 17 años de edad, trabajó por primera vez ante un micrófono el 7 de septiembre de 1977, en el programa ‘Los habitantes de la noche’ que se transmitía por la Voz de Cali de Todelar.

“Aquel día hice un suplemento musical ante la ausencia del locutor titular, no recuerdo su nombre, porque había tenido un problema con el operador de audio, Julios Omar Quintero, y luego llegó Antonio Ibáñez. Lo curioso es que mi mamá, Nelly García (q.e.p.d.), grabó aquel programa y envió a la cabina de transmisión a un fotógrafo para que quedara constancia de aquello. Mi papá, Ramiro Lenis Orejuela (q.e.p.d.), quien no quería que trabajara en la radio, ni se dio cuenta, en aquel entonces, lo que había sucedido”, dijo Lenis.

En la casa, Lenis tiene un santuario dedicado a la radio.

Sin embargo, tiempo después, los vecinos del barrio Calima, contaban que un ‘muchachón’ que jugaba fútbol en la cancha de lo que es hoy la Autopista Sur Oriental de Cali, hablaba en la radio. Ese secreto había explotado y las hermanas de Carlos Lenis, Carmelita, Ligia y Raquel, cada vez que él llegaba a la casa, cuchicheaban de aquel secreto a voces.

‘El muchachón’ siguió creciendo y el 4 de febrero de 1980 se vinculó a Caracol en donde, como lo recordó J. Fernando Quintero, uno de los mejores locutores de Colombia y quien está haciendo contenidos para diferentes plataformas, entre ellas, ‘Spotify’, dijo:

“La añoranza es absorbente, pero la verdad es que la primera vez que escuché a Lenis fue en Radio Tigre, ‘la emisora con alma caleña’. Eso ocurrió mucho antes de hacer mi primera comunión”.

 

Balón, bielas y pedales

Al cabo de tantas horas al frente del micrófono, Carlos Lenis se lanzó a los deportes y desde ahí su trampolín hacia el ciclismo, pero en ocasiones narraba fútbol.

Óscar Rentería Jiménez, un maestro del periodismo colombiano, junto a uno de sus alumnos, Carlos Lenis. 

“Lenis, hoy se olvida de ser animador en las tribunas. Su oportunidad de esta tarde es narrar el partido preliminar”, le dijo Óscar Rentería Jiménez, una tarde de domingo, antes de renunciar a Caracol e irse a organizar lo que se llamó el Grupo Radial Colombiano.

Fue así como Lenis entendió que uno de los maestros del periodismo deportivo vallecaucano le daba confianza para que creciera en esa faceta radial. Era un aprendizaje con responsabilidad hacia el oyente y eso se producía por la dedicación, por la exigencia estricta y por la organización que inculcaba Rentería Jiménez a los jóvenes talentos con los que trabajaba.

No fue hasta que viajó a España, en 1982, con motivo del Mundial de Fútbol, que ‘el muchachón’ del barrio Calima aprendió que se necesitaba una acreditación para cubrir ese tipo de certámenes. Él y Rafael Bonilla, quienes estaban como enviados especiales de ‘Zona de Candela’, les tocaba hacer entrevistas en los hoteles, pero sin llegar hasta los entrenamientos de las 24 selecciones que participaban ni a los 17 estadios designados en las 14 sedes. Era el tiempo en que no existía el Internet. Al final hablaron que Italia era el campeón luego de vencer, 3-1, a Alemania y también dijeron que Paolo Rossi había sido el goleador con 6 tantos mientras Dino Zoff, capitán italiano, era el futbolista de mayor edad que obtenía el título, a los 40 años de edad.

Esa experiencia europea le dio a Lenis el impulso que necesitaba e inició su camino por el mundo del ciclismo como pasajero de una moto y recibiendo el cambio de quienes iban en los radio-móviles narrando.

“Y ahora, vamos a la radio-moto Caracol número 1 con la motocicleta Honda que marca la excelencia”, decía Alfredo Castro, uno de los narradores desplazados a Europa junto a Alberto Piedrahita Pacheco (q.e.p.d.), Juan Manuel ‘El Profe’ González, Dagoberto Puello, Édgar Perea (q.e.p.d.), Gustavo ‘Tato’ Sannin, Múnera Eastman mientras los comentaristas eran, entre otros, Jaime Ortiz Alvear (q.e.p.d.) con su voz aflautada y Julio Arrastía Bricca, ‘La Biblia del Ciclismo’. Los nombrados, en las primeras transmisiones de las bielas y los pedales en Europa, tuvieron la dirección de Wbeimar Muñoz Ceballos con la mira, en esa época, de organizar los ‘Caracoles de Pista’.

Entonces, Lenis respondía, “desde la radio-moto Caracol número 1” y comentaba lo que sucedía en la carretera. Igual ocurría en los cambios que se hacían de un radio-móvil a otro con una cuña que la gente, de tanto escucharla, la repetía en las charlas de café o en las oficinas y en ocasiones, hasta con cierto tono erótico, en especial, por aquello de la lubricación.

“Haga el cambio”; y el otro narrador contestaba, “ya lo hice con Rimula, el aceite que sí lubrica”.

Sin embargo, el éxito de esas transmisiones radiales de Caracol, además de quienes narraban y comentaban, tenían en Segundo Cortés, Miguel Ángel Cárdenas y Heriberto Varela, el otro equipo callado y vital que debían conducir rápido y seguro los radio-móviles como si estuvieran huyendo del diablo, pero con mucha pericia al volante, demostrando que estaban entrenados para soportar el estrés y la tensión que generaba el momento de llegar a una curva, en un terreno empinado, a más de 100 kilómetros por hora o en una bajada rápida, de esas que se llaman de caída libre en los deportes extremos, que sobrepasaba los límites cuando el pelotón de ciclistas se lanzaba en ataque.

“El que más sufría en la carretera era Lenis por la velocidad que desplegada la moto y por la inclemencia inhumana del clima, pero él nunca se arrugó ni dijo nada así hubiese neblina, lluvia, frío o calor”, contó un día Varela al frente del timón de un radio-móvil que llevaba a los reporteros, Ebert Montoya y Jorge Enrique Giraldo, a los entrenamientos del Cali, en la sede de Pance, y del América, en Cascajal, respectivamente.

 

Nunca se olvida

Lenis, debido al trabajo que realizaba, vivía entre Europa y las competencias ciclísticas nacionales, entre ellas, la Vuelta a Colombia, pero el 9 de febrero del 2000 se cerró el ciclo radiofónico del narrador con Caracol.

Durante los 20 años que estuvo en esa compañía radial, ‘el muchachón’ del barrio Calima se codeó con las figuras más sobresalientes del ciclismo, entre otras, como el francés Jacques Anquetil, ganador de ocho Grandes Competencias, entre 1957 y 1964, siendo el primero en conseguir cinco veces el Tour, dos Giros y una Vuelta; como el italiano Francesco Moser que fue el primer ciclista que rodó a más de 50 kilómetros por hora en un velódromo; como el francés Bernard Hinault, ganador de diez Grandes Vueltas, gesta solo superada por el belga Eddy Merckx (11); y obviamente con el colombiano Martín Emilio ‘Cochise’ Rodríguez, quien se destacó en la ruta y en la pista, con quien estuvo en San Vicente del Caguán en una época en que tanto ciclista como narrador daban charlas a los jóvenes del Caquetá en el marco del programa ‘Desmovilízate’ del Ministerio de Defensa.

Carlos Lenis y Francisco Moser, el primer ciclista en rodar en un velódromo por encima de los 50 kilómetros por hora.

‘El muchachón’, como le llegó a decir ‘La Biblia del Ciclismo’, también le narró a los colombianos los triunfos más sorprendentes e inolvidables en el marco de una época de oscuridad y dolor en que estaba sumergido el país del Sagrado Corazón de Jesús.

Lenis no olvida, por ejemplo, entre muchos éxitos, aquel lunes 16 de julio de 1984 cuando Lucho Herrera, ‘el nazareno colombiano’, derrotó en el Alpe d’Huez a todos los ciclistas de todas las nacionalidades bajo la mirada atónita del mundo que solo hablaba de Colombia por la coca. Tampoco olvida el título que consiguió ‘El Jardinerito’ en la Vuelta a España, el 15 de mayo de 1987, y lo del presidente de entonces, Virgilio Barco (q.e.p.d.), quien salió a un balcón del Palacio de Nariño, con lágrimas en los ojos y con una camiseta puesta del equipo ‘Café de Colombia’ mientras que en sus manos llevaba una bandera tricolor que ondeaba, pero gritando de emoción, “Colombia, Colombia, Colombia y ¡viva Lucho, carajo!”, hasta que se quedó sin voz.

De esa época se podría seguir escribiendo, pero también la historia dirá que Carlos Lenis, en la telenovela ‘El Cacique y la Diosa’, protagonizada por Juan Pablo Shuk y Liesel Potdevin, tuvo una breve participación como narrador de ciclismo. Esa historia, realizada por Producciones Punch, contaba que un joven de clase alta soñaba con ser ciclista mientras una humilde muchacha aspiraba ser reina de belleza.

“Julio César Luna, director de esa telenovela, aprovechó mi presencia en Bogotá y él me invitó a participar siempre y cuando no tuviese tropiezos de horario con el cubrimiento ciclístico que estaba realizando. Por eso se dio mi presencia en esa producción de televisión”, dijo Lenis con voz de actor.

 

Los sueños llegaron

      Entonces, el ‘muchachón’ del barrio Calima, a pesar que la radio es su gran pasión como lo demuestra el ‘altar’ radiofónico que tiene en donde vive, se alejó de los medios de comunicación y luego de recibirse como abogado incursionó en la vida nacional como dirigente deportivo. Primero como director del Instituto de Deportes del Valle y después como subdirector de la Copa América 2001 que le representó a Colombia el título bajo la dirección de Francisco Maturana.

Lenis, en esa función de dirigente, logró que sus sueños llegaran montados en bicicletas y en balones de fútbol como fue alcanzar que el deporte colombiano tuviese recursos a través de la Ley 765, elaborada con la ayuda de congresistas de esa época y de la colaboración especial del periodista Ángelo Arbélaez.

Esa ley llevó al Congreso a otorgar a Carlos Alberto Lenis la Orden del Gran Caballero de la Democracia.

Un día, mientras en la ciudad de Cali se sospechaba que había otra cosa más allá de que hombres y mujeres se devorasen rápidamente durante lo que se llama acto del amor, Lenis y Ettore Sangiovanni gestionaban ante Pat Mc Quaid, presidente de la Unión Ciclística Internacional (UCI, por su sigla en inglés), para que el ‘Velódromo Alcides Nieto Patiño’ continuara realizando las válidas de la Copa Mundo de Pista, pero en el 2001 se cayó el techo de ese escenario y en el 2003, en Hamilton, Canadá, se logró que siguiera ese evento.

“En mi tiempo de dirigente tuve un ‘escudero’, así lo llamo, porque siempre ha sido mi mano derecha desde mi época en que estuve en Caracol”, dijo Lenis.

Y el ‘escudero’ ha sido el periodista Ángelo Arbélaez, con quien jugaba fútbol en las canchas del barrio Calima y siempre está ahí, sin ningún interés, para escuchar y aconsejar al ‘muchachón’ de 60 años de edad que es padre de cinco hijos, productos de dos matrimonios, y abuelo de cinco nietos.

Jorge Correa Pastrana y Carlos Lenis, director y subdirector, respectivamente, de la Copa América 2001, en el Pascual Guerrero.

En la historia de Lenis como dirigente deportivo, consiguió junto a otros directivos, que la Copa América del 2001 no fuese cancelada a pesar del ‘sabotaje’ y de las amenazas continuas que realizaba el grupo de las Farc, pero esa será otra historia.

Mientras tanto, el ‘Muchachón’ del barrio Calima ya tiene 43 años como locutor, pero hoy en día se le escucha, desde Popayán, en la Radio Diez de Marzo por donde transmite fútbol y ciclismo.

“La radio significa todo para mí. Es como una adicción, la disfruto y con ella nos enteramos de todo. En mi casa siempre tengo una radio encendida porque es la vida de muchos”, dijo Lenis.

En tanto, en el ambiente, se oía la canción ‘El Indio’, del francés Gilbert Bécaud, en la voz de Raphael… Hubo una guerra,/ y otra guerra hubo/ Hasta que los blancos se hicieron los amos/ Cuando se instalaron en la joven tierra/ Hasta cambiaron el nombre a los hombres, al monte y al llano./ El gran jefe indio era Águila Negra/ Pero tras la guerra ya no era nadie/ Por un George Washington murió Águila Negra…

Ahí estaba él, escuchando y disfrutando de la radio y diciendo, en su interior, “gracias, Amada mía, ahora que disfrutamos más cada instante en Radio Diez de Marzo, la bendición que recibimos de Dios Padre Todopoderoso y del Espíritu Santo”.

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