Capsulas de Carreño

La salida de Guimaraes no sorprende. Por Iván Jairo Arango Mora.

Por Iván Jairo Arango Mora.

 

 

*Es urgente que la OAL se preocupe también en solucionar las deficiencias de la nómina, no basta solamente con haber cambiado el técnico.

 

Por varias razones la salida de Guimaraes no sorprende:

1. La nómina de Nacional tiene grandes deficiencias en su conformación, de nulo liderazgo y falta de actitud y sentido de pertenencia desde hace rato, lo cual ha «quemado» varios técnicos y abortado varios procesos.

2. Guimaraes demostró que no era la persona con el temperamento, manejo de grupo y carácter para manejar jugadores que se creen intocables.

3. Le faltó autocrítica del desempeño del equipo y/o trataba de encubrir el rendimiento de los jugadores.

4. No sé le vieron variantes tácticas ni lecturas adecuadas de los partidos, ni cambios oportunos e influyentes.

5. No leyó redes y al parecer sus asesores tampoco, porque no tuvo en cuenta las recomendaciones que se le hicieron cuando llegó, en relación con los refuerzos que se necesitaban.

Es urgente que la OAL se preocupe también en solucionar las deficiencias de la nómina, no basta solamente con haber cambiado el técnico.
Iván Jairo Arango Mora, columnista Cápsulas

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Un comentario

  1. Saùl Restrepo

    8 junio, 2021 at 10:26 am

    GUIMARAES CUMPLIÓ CON LA EXPECTATIVA QUE NUNCA TUVO

    El pasado sábado en la mañana cuando se conoce su salida; nadie, ninguno, se sorprendió. Es más, eso si se esperaba, era mas que obvio que eso iba mal.

    El paso fugaz del DT por Nacional, no dejó lastimosamente nada bueno o por destacar o al menos por reconocerle, no pasó nada en su famélica gestión.

    Al llegar, su carta de presentación únicamente era su campaña y campeonato con el América y sus camisas de safari, no había mÁs referentes sobre él, pero su ofrecimiento fue bien recibido por la afición. Cuando uno está en cuidados paliativos, lo que le ofrezcan a uno como cura, usted se lo toma.

    Y así llego este técnico; así apareció y así lo presentaron. Recuerdo sus palabras asegurando saber cual era el ADN del verde y que él iba a recuperar tal genética. Que ese era su primer objetivo con el grupo que tenía.

    Buscando esa identidad hizo ensayos, miró cosas allí y testeó cosas allá. Hasta ahí, bien. Es un proceso de adaptación completamente entendible.

    La cuestión es que de tales sondeos no resultó ningún fruto. Se continuó con una rotación muy similar, por no decir igual a la de Osorio. La que en comprobación, no deja para afianzar ningún equipo, no tener una titular definida fue su primer error y un pésimo presagio para los hinchas.

    El segundo gran error fue no corregir lo que ya venia mal. Algo tan claro como la perversa línea defensiva, ni si quiera intentó reformarla ni modificarla. Perdió muchos partidos por este factor; todos los yerros defensivos que se pueden cometer en este juego, esta línea los hacía.

    El tercer error fue no buscar sociedades en el medio campo. Los habilidosos antes que juntarlos los alejaba. Un total contrasentido que en consecuencia, la proporción ofensiva, cuando se necesitó nunca cumplió. Los últimos partidos fueron demostración de ello, no volvieron a remontar.

    (Un anexo a este punto: Ponderar a un jugador y señalarlo de ser el salvador, casi siempre es contraproducente. Le da una carga adicional y lo llena de presión que hasta ahí llega, eso es de facto. Me refiero a Jarlan).

    El cuarto; La pelota quieta. Un tiro de esquina a favor de Nacional terminaba en manos de Aldair. Y en contra, era medio gol del rival. Así mismo con los tiros libres, con un indirecto, hasta con un saque de banda.

    Así a grosso modo fue la gestión de Guimarães, eso sin contar que todo lo veía bueno, su criterio no lo usó sensato para evaluarse y se engañó a si mismo. Eso lo notaron sus dirigidos, su credibilidad en el camerino se desvaneció y lo desobedecieron. Y los desmotivó, esa ‘primera línea’ no se ha desmantelado. Vienen en resistencia y bloqueos desde el 2016.

    Así era muy difícil conseguir resultados tangibles, por eso todo lo perdió.

    Este nuevo descalabro verde, debe ser compartido con los que lo trajeron, uno ya se fue, pero no por esto. Y por los que se echaron con las petacas. Si no se quita esa central obrera en el interior del equipo, no se saldrá del fango, antes se atollarán mas. Eso de devengar sin laborar es fracasar.
    Saúl Restrepo, columnista Cápsulas

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