Capsulas de Carreño

La última entrevista de Henry Caicedo con El País

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*Ayer miércoles (18) falleció Henry «La Mosca» Caicedo (70 años), uno de los mejores defensores centrales de todos los tiempos. Ídolo del Deportivo Cali. A Medellín llegó en agosto de 1980, apenas jugó cuatro partidos.

Aparte de los nombres que aparecen con la foto adjunta del DIM, también fueron compañeros el arquero Alcides Saavedra, Oscar Mejía, William Ospina, Álvaro Calle, Hernando «La Pinta» García. El técnico fue José Marpia Ramacciotti, recuerda el hincha rojo Rubén Darío Elejalde.

Otro recuerdo rojo. Jugó muy pocos partidos en el DIM. Era el año 1980, cuando el Medellín fue el equipo boom de ese momento, con los mejores jugadores del país por puesto. Los centrales eran Boricua Zárate y Álvaro Escobar y Caicedo, venía de salir del Cali por actos de indisciplina. Su puesto, era el que se conocía como stopper (el que marcaba y perseguía al centro delantero). Poco pudo mostrar, pues no tuvo chance de jugar, no obstante sus condiciones de eximio defensa, cabeceador y rematador de media distancia. No continuó y se marchó al Once Caldas, donde tampoco jugó más de cinco partidos. Llegó en el ocaso, como suplente y vivió de ser leyenda.

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En redes sociales, Hernán Peláez Restrepo, @eldoctorpelaez, publicó esta fotografía a propósito del fallecimiento de Henry «la Mosca» Caicedo…. Figura del Cali, también jugó para Once Caldas, Cúcuta, y en este Medellín 1980. Arriba: Manuel Benjamín Pereira, Boricua Zárate (fallecido9, Luis Gerónimo López, Henry Caicedo, Álvaro Escobar, Jorge Olmedo. Abajo: Luis Avendaño, Ernesto Diaz, Fernando Donayre, Juan José Irigoyen, Ponciano Castro. Sólo 4 juegos. con el DIM. Foto Guillermo Ruiz Bonilla.

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-La última entrevista de Henry «La Mosca» Caicedo concedida al diario País fue publicada en 2017.

Por Ricardo Micolta.
Especial para El País

Henry Caicedo, q.e.p.d.. Foto El País.

Ayer miércoles (18), a los 70 años, se conoció la muerte de uno de los defensores de mayor calidad que se haya visto en las canchas del país.

Luego de sufrir hace un año un accidente cerebro vascular que deterioró su salud, Henry no resistió más los embates de la vida y se despidió dejando un gran recuerdo entre los seguidores de su amado Deportivo Cali y de quienes lo admiraron cuando vistió la camiseta de la Selección Colombia.

En 2017 le concedió a El País una de sus últimas entrevistas, donde recordó lo que fue su carrera futbolística.

¿Cómo fueron sus inicios en el fútbol?
Inicié en las divisiones menores del equipo del barrio Benjamín Herrera. Salí a jugar un torneo infantil. Después pasé al Cali, me contrataron para ir a las inferiores y ahí fui creciendo. Llegué al Cali en el año 66, después del título del 65. Me agradó mucho ese club, me fui a probar y quedé.

¿Quién lo apodó la ‘Mosca’?
Eso fue en mi barrio, en el Banjamín Herrera. Había un amigo que le decían la ‘Mosca’ y jugábamos fútbol juntos. Él se fue para un pueblo y entonces me empezaron a decir a mí la ‘Mosca’ porque yo mantenía con él, y porque era muy mosca en el fútbol (risas). Yo jugaba muy similar a él, también era central. Jugábamos en el equipo del barrio.

¿Qué técnico lo recibió en el Cali?
En ese tiempo el técnico del equipo era ‘Pancho’ Villegas.

¿’Pancho’ Villegas fue el que lo vio?
Sí, cuando él me vio me puso a jugar con Miguel Escobar, y me dijo: ‘tú tienes que ser un gran jugador porque estás en el Cali, y para eso te tienes que preparar’. Al año siguiente ya estaba jugando en la profesional a los 16 años.

¿Qué indicaciones le dio ‘Pancho’ Villegas?
‘Pancho’ me decía: “jugá tu fútbol, pero acuérdate lo que te dije, marca bien, marca siempre”. También hacía mucho énfasis en los cierres, que fuera preciso y que encimara a los rivales.

¿Contra qué equipo debutó?
Mi primer partido fue contra Bucaramanga en el 71, perdimos 2-1 aquí en Cali. Jugué bien ese día, pero salí aburrido por el resultado. Jugué al lado de Óscar López. Recuerdo que José Pardo Llada decía: ‘debuta la ‘Mosca’ Caicedo’. Incentivaba a la gente a ir al estadio.

¿Qué recuerda de su primera etapa en el Cali?
Muchas cosas porque jugué con gente muy importante dentro del fútbol: Miguel Escobar, Pedro Zape, ‘Moño’ Muñoz, ‘Pecoso’ Castro, Scotta, Benítez. Inicié con jugadores buenos como Lallana y Yudica.

¿Cuáles son sus mejores recuerdos en sus inicios?
Me acuerdo mucho que cuando jugaba en el equipo del barrio y en equipos amateurs e infantiles, me viene a buscar don Víctor Celorio (veedor del equipo verde), me fue a buscar en una cancha del barrio Salomia y cuando terminó el partido me dijo: ‘usted va para el Cali’. Y yo le respondí: ‘¿Cómo así señor?’, porque no lo conocía. Entonces él me comentó: ‘sí, me han mandado a buscarlo del Cali, para que se presente mañana’. ¡Qué sorpresa tan grande!, sentí mucha alegría porque iba a jugar en el equipo de mi vida. Cuando fui a la casa le di la noticia al viejo

¿Por qué escogió ser defensa y no jugar en otra posición?
Siempre me gustó defender. Tenía muchas condiciones para salir bien con el balón desde atrás, para pegarle desde afuera. Me gustaba anular las jugadas del contrario. Desde niño, cuando jugaba con Danubio, en el equipo del barrio, siempre me gustó ser defensa.

 

Cuerpo de Henry ‘La Mosca’ Caicedo estuvo en cámara ardiente en la sede Alex Gorayeb del Deportivo Cali. Foto El País.

¿Un ídolo de su juventud?
Óscar López, el mejor central que ha tenido Colombia en su historia. Tuve la suerte de compartir con él en varias prácticas que hacíamos en el Limonar. Le aprendí muchas cosas: encimar, ir arriba, a pegarle bien a la pelota, hacer los cierres precisos, pero más que todo ir arriba. Él era un central de mucha categoría.

¿Qué hacía las horas previas al partido?
Antes de los partidos permanecía concentrado con el resto del equipo. Las concentraciones se hacían en el Hotel La Merced y en el Hotel Aristi. A Bilardo le gustaba mucho concentrar en esos hoteles por la comodidad de todos nosotros. Y ganábamos porque nos concentramos bien.

¿Qué cábalas tenía antes de los partidos?
No era de cábalas, yo solo le pedía mucho a mi Dios que me fuera bien. Y me fue bien. Fui el mejor.

¿Y después del partido que hacía?
Compartía con mis amigos y amigas, tuve muchas amistades en esa época. A veces me iba a mi casa a Capri a descansar o también me iba de rumba. Ya uno libre, después de haber terminado el compromiso y haber ganado, porque siempre gané, me iba a Juanchito a divertirme con los amigos del equipo: Pedro Zape, Miguel Escobar, Álvaro Contreras. Los argentinos Scotta y Benítez no iban, después de los partidos no los veíamos más, se iban a la casa esos locos (risas). Me gustaba ir a la discoteca Changó con las amigas, las amigas que no pueden faltar, ahí tomábamos aguardiente. La gente nos admiraba mucho en la rumba porque éramos ídolos. Estábamos por ahí hasta las tres de la mañana y después nos íbamos para la casa, la pasábamos bien.

¿Alguna vez llegó enguayabado a un entreno?
Sí, claro. Pero nunca ofendí ni a los muchachos ni a ningún miembro del club. El lunes, después del partido del domingo nos daban día libre y el martes llegaba tomado al entreno, pero siempre trabajé bien.

¿Cada cuánto toma aguardiente?
Yo en la semana tomo una o dos veces hablando con la gente. Como soy un tipo admirado en el fútbol. Aprovecho y comparto con todo el mundo, la paso bien.

¿Cómo es un día en la vida de la ‘Mosca’ Caicedo?
Casi todos los días estoy en la Plaza Caicedo, conversando con la gente, soy amigo de todos. Mantengo por el centro, dando vueltas y por el CAM, me siento a tomarme mis cervecitas (risas). Otros días voy y dirijo equipo de jóvenes cuando me llaman.

¿Dónde vive ahora?
Ahora estoy viviendo en San Fernando, cerca del estadio.

¿A qué horas se acuesta los días que está en su casa?
Yo por lo regular soy muy casero, llego temprano a mi casa, me gusta acostarme temprano, a las nueve ya estoy dormido. No me gusta mucho la noche. Cuando estaba joven sí salía mucho. En la casa me gusta estar con mis tres hermanas viendo televisión. Trato de comer bien. También leo libros, me gustan mucho los de García Márquez, el que más recuerdo es el de Cien Años de Soledad porque lo ayuda a reflexionar a uno.

¿En qué se viene para la Plaza Caicedo?
Caminando, me gusta caminar por la ciudad, desde que estaba joven le tuve pavor al carro. Vi mucha gente accidentada cuando estaba muchacho y eso me impactó mucho, por eso nunca compré carro. Una vez un bus me atropelló cuando iba caminando, iba solo. Me tiró al piso. Afortunadamente no fue nada grave.

¿Por qué le gusta permanecer en la Plaza Caicedo?
Veo mucha gente conocida, me distraigo mucho interactuando con amigos como el ‘Barby’ Ortiz y el ‘Maestro’ Arboleda.

¿Cuál fue su último trabajo?
Duré tres años dirigiendo a las divisiones menores del Cali, hasta que llegaron los problemas de droga y salí. Después he estado dirigiendo equipos de jóvenes de varias compañías.

¿Cúal es su comida preferida?
La carne asada me gusta mucho. Me acostumbré porque en esa época con los argentinos hacían asado a cada rato en el club. Benítez, Scotta y Bilardo se encargaban de eso. Daban carne a lata.

¿La música que más le gusta?
La salsa. Me gusta mucho la música de Willie Colón, Héctor Lavoe y Richie Ray. Disfrutaba esa música y me iba para Juanchito a bailar (risas).

¿Se considera uno de los mejores centrales que tuvo Colombia?
Fui el mejor central de Colombia y Sudamérica, jugaba muy bien. Yo soy una estrella del Valle del Cauca.

Cuénteme de su paso por la Selección Colombia…
Fui convocado desde el 70 hasta el 82. Mi primer llamado fue para los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Panamá. El segundo fue en los Juegos Olímpicos de 1972, en Múnich. Fue un honor vestir la camiseta de la Selección.

¿Qué clase de entrenamientos hacía en las prácticas para mejorar el salto?
Trabajamos mucho la pelota quieta, había que exigirse al máximo para ganarle al contrario y cabecear. En lo físico eran 20 minutos trotando en todo el campo, hacíamos 10 o 15 vueltas. Después venía el trabajo con el balón, dominando con la cabeza. También nos ponían bancas para adquirir más capacidad de salto. Yo saltaba todo eso, nunca fallé.

¿Bilardo fue el mejor técnico que tuvo?
Carlos Bilardo fue el más grande, el mejor de todos, me dio una formación importante. A parte era un buen compañero y un amigo muy especial, le aprendí mucho. Siempre me decía que tenía que ser el mejor, que me cuidara, que comiera bien, que descansara y que me recuperara bien.

¿Cómo fue su paso por Estudiantes?
Allá estuve con Bilardo, pero no jugué porque tenía líos con las drogas. Trabajé con Bilardo, como ayudante del primer equipo.

¿Le sirvió mucho la rehabilitación que fue a hacer en Cuba?
Sí, fue muy bueno, muy positivo. Gracias a Dios salí de todo eso, me alejé mucho de esas vainas y no las volví a mirar. Estuve allá en Cuba desde el 98 al 99.

¿Cuál fue el delantero más difícil que tuvo que enfrentar?
Pelé. Me tocó enfrentarlo en el Yankee Stadium de Nueva York, en un partido amistoso entre Cali y Santos en el 72. Me encantó haberme enfrentado a Pelé. Antes de empezar el juego lo abracé porque lo admiraba mucho, era el mejor del mundo. Afortunadamente lo anulé y gané el duelo porque ese día no anotó el hombre. El juego terminó 2-2. Recuerdo que a Pelé le preguntaron qué jugador le sorprendió y dijo: ‘el número 3, el defensa colombiano, muito bom (muy bueno)’. Ese día le saqué el balón limpio, no lo toqué para nada, nunca me gustó frenar a nadie con una patada. Se la pude quitar fácil porque iba bien arriba, lo encimé y lo anticipé. Yo tenía una gran preparación física y tuve necesidad de recurrir a la violencia.

¿Cuál fue su último partido?
Me retiré en 1985 cuando estaba en el Quindío, esa vez jugué contra Once Caldas. Dejé el fútbol a los 33 años. Tenía mucho lío en ese tiempo.

¿Cuándo fue la última vez que fue al estadio?
Fui al Pascual hace tres años, era un partido Cali vs Nacional. Ahora me veo los partidos por televisión. No me gusta ir al estadio porque me da nostalgia ver que ya no salen jugadores de la calidad que había en mi época.

¿El Cali le ha hecho alguna vez un homenaje?
Nunca. Pero me quedo tranquilo porque la gente me recuerda por lo que hice con el club. Fue una época muy buena. Teníamos mucha calidad, defendimos con honor el equipo, lo pusimos arriba.

¿Cuántos hijos tuvo?
Cuatro hijos varones y cuatro mujeres. Todos ya mayores de edad. Gracias a Dios se prepararon y trabajan. Ninguno de mis hijos quiso seguir en el fútbol. El mayor tiene mi nombre y ni así. Yo le dije: ‘vos como no jugaste con ese nombre, y así con la talla que tenés (1,87m)”. Yo lo llevé al Cali, pero no siguió.

¿Guarda camisetas o guayos con lo que jugó?
Tengo camisetas del Cali, con la que fuimos subcampeones contra Boca. También de los equipos en los que jugué. Tenía unos guayos Adidas con los que jugué. Pero todo eso lo cogieron después mis hijos.
(Fuente: Diario El País)

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